Juanito Valderrama
Biografía, discografía, RealAudio y comentarios de los lectores.

Compra en nuestra tienda:

 
"Estoy cantando muy a gusto, porque me siento com-
prendido."


ENCICLOPEDIA DEL SENTIR

Teatro Alhambra de Granada
Martes 9 de Enero del 2001.
Ciclo "El Flamenco viene del Sur"

Iba a comenzar la segunda parte del espectáculo anunciado en el teatro Alhambra de Granada. El público gritaba "Maestro, maestro…", mientras Juanito Valderrama entraba tímidamente en el escenario. La actuación de Diego "El Cigala" había dejado mucho que desear, a pesar de las expectativas puestas en él.

"Aunque tengo 300 o 400 años, voy a intentar darles lo mejor que me queda dentro", dijo Valderrama antes de arrancarse por malagueñas de Chacón -A qué tanto me consientes- con voz de falsete. Siguió por fandangos de Frasquito Yerbabuena, que no eran más que una versión achicá del fandango de Juan Breva.
Evidentemente, aquello era mucho más que un espectáculo. Valderrama estaba a gusto, a pesar de que sólo bebía agua con limón "que me refresca la garganta de la sequedad que provocan las luces y los nervios". El maestro había venido a dar una clase de flamenco, por eso continuó por cantes de levante -su fuerte- con una taranta y la cartagenera grande de Chacón.

A sus 84 años, es historia viva de la Opera Flamenca, época polémica y controvertida donde las haya. Sin embargo fue en esta etapa donde Valderrama tuvo la oportunidad de compartir escenario con artistas como Don Antonio Chacón, El Cojo de Málaga, El Niño Marchena, Guerrita, Juanito Mojama, Pastora Pavón, Manuel Vallejo, Pepe Pinto, Caracol y más recientemente Chocolate, Manuel Mairena, Naranjito de Triana o Camarón de la Isla. Dos antologías completas y más de seiscientas grabaciones, avalan a uno de los artistas más prodigiosos del pasado siglo, que micrófono en mano no encontraba el momento de terminar su actuación. "Voy a cantar un poquito por soleá, para pasar después al polo". Haciendo varios estilos de soleá, que le habrían de llevar desde los Puertos, a Jerez, Triana y Alcalá.

El público no daba crédito a lo que estaba viendo y escuchando. Alguien gritó "¡Gracias por todo Maestro!". Pero Valderrama estaba lanzado y no necesitaba que lo jalearan. "Estoy cantando muy a gusto, porque me siento comprendido, así que voy a hacerles la farruca. Un cante que hacían perfectamente La Niña de los Peines, El Mochuelo y Escacena, pero que desgraciadamente hoy se está perdiendo".

Noches así, hacen olvidar cualquier decepción y hacen afición de verdad. Entre el público hubo incluso quién no pudo reprimir más sus lágrimas de emoción y gritó "Olé, olé y olé".

Valderrama había conseguido alcanzar esa complicidad maravillosa y respondía: "Ni penséis que me voy a ir todavía. Ahora os voy a presentar a un hijo mío que yo creo que tiene facultades para esto del cante". Salió entonces "su Juan Antonio", para cantar a dúo una guajira del Niño Marchena, llena de musicalidad. Desde luego los tocaores -Calderito y Daniel Casares- eran cualquier cosa menos mancos. La temperatura subía y subía, mientras el Maestro pasaba de un palo a otro, con la soltura de un jovenzuelo enciclopédico.

Fandangos de Pepe Pinto, Caracol, Vallejo y de él mismo, rizaban el rizo aún más. Pero todavía estaban por venir, seguiriya, martinete y debla. Para la primera se hizo acompañar del toque de Calderito, mientras que para los cantes por toná sólo necesitaba que le dieran el tono con una nota de guitarra.

Sencillamente maravilloso.

Fernando González-Caballos Martínez

 
Para pertenecer a nuestra cyberpeña flamenca
mándanos tu e-mail y te informaremos de todas las novedades:

 Home | Contacto | Publicidad