|
Concha
Vargas, Bailaora
Fátima Yráyzoz Aranda
2001
¿Qué
sientes los minutos antes de subir al escenario?
Pues
me pongo muy tensa y muy nerviosa en el momentito de salir,
siento una fatiguita muy grande. ¡Y con los años
peor!. Cuando era mas joven tenía menos responsabilidad,
solo deseaba salir a bailar. Contra más me subo a los
escenarios, mas responsabilidad tengo y más miedo siento.
Pero es el momentito. Una vez que me echan el toro ya me da
igual
¿Notas
diferencia cuando bailas fuera de España?
No.
No noto diferencia con el público extranjero. Son muy
respetuosos, será quizás porque allí
están más faltos. Incluso te diré que
se vuelcan más.

Das
clases en sitios tan dispares como París o Nuevo México
¿Cómo lo haces?
Yo
doy clases en "La Carbonería" en Sevilla,
allí estoy siempre. Lo que pasa es que de vez en cuando
me salen cursillos de unos días o una semana. Y lo
curioso de estos cursos es que tengo muchas alumnas japonesas
a las que en más de una ocasión les pregunto,
dado que estamos a tantísimos kilómetros de
distancia, su cultura de la nuestra... ¿Por qué
les gusta tanto esto?. Y no me saben responder. Dicen que
es un misterio. Curioso ¿no?
¿Te
consideras bailaora de pies o de brazos?
Mira,
yo meto los pies lo justito porque nunca me han interesado,
pero si los brazos, de cintura para arriba. Una bailaora es
mujer y tiene por tanto que bailar mas por arriba porque de
cintura para abajo para eso ya están los hombres, que
son los que tienen que arrear con los pies. A mí siempre
me ha gustado el baile de Pastora Imperio, la majestuosidad
que tenia, y creo que precisamente por eso yo, que aunque
no soy una vieja, pero tampoco soy una niña, sigo todavía
bailando. Y por eso hago cosas todavía, porque no me
afecta; es más, creo que cada año que pasa por
mí, se va quedando la esencia, voy teniendo más
solera.
Tienes
un porte semejante a Manuela Carrasco, ¿te identificas
con ella?
Manuela
Carrasco y yo empezamos juntas, en la Cochera, un tablao en Sevilla, En el cuadro
estaba Lole Montoya, Farruquito, Manuela y yo. Farruco siempre venia antes y veía
el cuadro y nos definió diciendo que ella era una bailaora más de
pie y yo de brazos. Aunque las dos bailamos con temperamento su baile es totalmente
distinto al mío.
Empezaste
muy joven en esto del baile ¿Te acuerdas de esos inicios?
Claro
que me acuerdo, tenia once años y fue en el festival
de Morón, con Diego el Gastor y una cantidad de monstruos
increíbles. Yo iba a ver el festival, yo estaba en
una academia y mi profesor era Pepe Ríos, yo estaba
con mi padre viendo a mi profesor, y a esos monstruos como
Chocolate, Fernarda... grandiosos... Me anunció mi
profesor diciendo que había una gitanita y que él
quería que subiera a dar unas vueltecitas por bulería.
Y recuerdo que lo mismo Mairena, que Bernarda y que Chocolate
cada vez que acaban un tema se metía otro para que
yo no me fuera. Al día siguiente salí portada
del diario ABC rodeada de todas esas figuras. ¡La verdad
que mis principios fueron preciosos!
En
el baile es quizás donde hay mas polémica debido
a su constante evolución ¿Siente que el baile
corre peligro?
Yo
la veo correcta en cierto modo, porque para mí el hecho
de que un bailaor o bailaora se pongan unas botas y se peguen
siete u ocho horas de estudio eso merece mucho respeto. La
verdad es que tienen mucha técnica y lo hacen muy bien,
pero creo que eso no es todo. Y a pesar del respeto que te
insisto que les tengo, les diría que se acuerden que
el "pellizquito" no es solo técnica. Hay
que bailarle al cante. La verdad es que yo voy al teatro y
mi corazón no dice nada, a mí la piel no se
me pone de gallina. ¡Es una pena! Creo que algunos o
algunas están llamando flamenco a lo que no es. Pienso
que esto tiene que volver a como estaba antes, me entiendes...
Porque con todo mi respeto a los bailaores de hoy, creo que
son bailaores en serie. Bailan todos igual. Por favor, ¡Que
se olviden de tanta técnica! El baile es otra cosa,
que bailen, que bailen y que sientan.
Fátima
Yráyzoz Aranda
|