MANIFIESTO DE LIBERACIÓN
Fernando González-Caballos Martínez
José
María López Sanfeliu, Kiko Veneno, acaba de
sacar al mercado "Un ratito de gloria". A partir
de ahora comienza para él una nueva etapa en la que
tratará de recuperar, por todos los medios, la frescura,
libertad e ilusión de sus principios. Esta recopilación
de éxitos habrá de marcar un antes y un después
en su carrera y en su vida.

Kiko
Veneno y Raimundo Amador
La
edición de su último trabajo con la discográfica
BMG, "Un ratito de gloria", ha permitido a Kiko
Veneno liberarse de una vez por todas de una compañía
con la que se sentía frustrado. De ahí que hable
con rabia y tenga tantas ganas de hacer cosas nuevas.
"El
Manifiesto de Liberación consiste en contar y celebrar
con todo el mundo, mediante un comunicado en mi página
en Internet (www.kikoveneno.net),
la alegría que siento por haberme liberado de tener
que vender mi trabajo, por cojones, a unos tíos que
ni lo quieren, ni lo disfrutan y que en definitiva lo maltratan
-explica indignado- Nunca les he gustado yo, ni mi forma de
hacer música, porque están acostumbrados a que
dependas de ellos y de sus promociones y no entienden nada
más que de cifras. Por eso, una persona como yo, que
grabó "Échate un cantecito" con cuarenta
años, no necesita humillarse ante nadie. Para mí
la dignidad y la libertad están antes que el éxito
y antes que todo".
"Vivimos
en una sociedad en la que se ha impuesto el pensamiento único,
el partido único y el único sistema posible,
a pesar de que dicho sistema conduzca a cualquier cosa menos
a la libertad. Nunca estuvimos tan cerca de George Orwell
como hoy, porque el discurso que se vierte a la opinión
pública deja muy pocas posibilidades. ¡O esto,
o el tercer mundo! Por lo que a la gente no le queda más
remedio que aferrarse a un sueldecito".
La
lucidez con la que expresa sus ideas nos puede ayudar a acercarnos
a la personalidad de un artista que se hizo así mismo,
creando su propio estilo. Atrás quedan ahora trabajos
como "Veneno" (1977), "Seré mecánico
por ti" (1982), "Pequeño salvaje" (1987),
"El pueblo guapeao" (1989), "Échate
un cantecito" (1992), "Está muy bien eso
del cariño" (1995), "Punta Paloma" (1997),
"Puro Veneno" (1998) y "La familia Pollo"
(2000), intercalados con otras facetas como las de productor,
además de ser el letrista de temas ya históricos
como el "Volando Voy" de Camarón (1979).
A todo ello hay que añadirle la etapa en la que trabajó
como coordinador de actividades culturales en la Diputación
de Sevilla, en la ahora desaparecida Fundación Luís
Cernuda, además de sus apariciones como Frankestein
en el revolucionario programa de televisión española
La Bola de Cristal.

Ha
llovido mucho desde 1977, pero Kiko se mantiene fiel a sus
principios y sigue siendo amigo de sus amigos: Raimundo, Rafaelillo,
Martirio, Gualberto, Antonio Smash y muchos otros que al igual
que él han visto como los cambios devoraban sin contemplaciones,
su manera de hacer y entender la vida. "Los chavales
de hoy están angustiaos y acojonaos, porque ya no pueden
hacer lo que les da la gana. Es algo que se extiende a todos
los aspectos de la vida, incluida la música. Eso de
tener libertad y poder vacilar, con una forma de expresar
propia, se ha terminado. La gente lo que quiere es dar el
pelotazo a costa de lo que sea. En cambio los de mi generación
tuvimos la enorme suerte de poder hacer lo que queríamos.
De otra manera no se explicaría que Camarón
hiciese lo que le salió del píloro y Paco de
Lucía igual. Se trata de otra cosa. Hablábamos
y hablamos del arte por el arte".
El
flamenco se está viendo muy fuertemente influenciado
por esta corriente comercial, en la que las compañías
de discos imponen su criterio a la hora de elaborar los trabajos.
Kiko conoce bien los entresijos de este mundo, por eso lo
tiene tan claro: "En las últimas semanas me he
comprado varios de los discos de flamenco que han salido al
mercado recientemente y me ha llamado poderosamente la atención
la falta de naturalidad que existe. Hoy se canta con la boca
-se canta pa ´dentro- cuando el cante flamenco sale
del estomago, del pecho y de to el cuerpo. El flamenco no
puede permitir que le roben esa libertad que lo ha caracterizado,
porque es una expresión bravía y salvaje. Si
pierde su naturaleza, terminará perdiendo también
el sentido".

Este
recopilatorio libertario recoge la obra artística de
un músico auténtico, en el más amplio
sentido de la palabra, puesto que nunca cejó en su
empeño de contar a su manera las penas y alegrías
de la vida que le tocó en suerte vivir. "Un ratito
de gloria" habrá de ser un disco de culto, para
los seguidores del Lobo de Figueras y para los aficionados
a la música en general.
En el prólogo del mismo nos dice Luis Clemente: "Valiéndose
de nombres propios, de San José de Arimatea a Joselito,
del Lobo López, que es él, a su hijo Currito,
Kiko se junta con toda clase de delincuentes, incluso con
los managers del Mercedes blanco, y dice que lucha hasta cuando
hace calor, para ganarse respeto: es un catalán fino
que echa de menos el torrente del Menphis blues, así
que con sus malospelos coge la guitarra, coge la muchachita
y volando se va
".
Es
realmente complicado intuir hacia donde nos conducirá
el próximo proyecto de Kiko. Lo que está claro
es que a este Poeta de lo Cotidiano le sobran ideas y ganas
para seguir regalándonos muchos más ratitos
de gloria.
Fernando
González-Caballos Martínez
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