Vicente Amigo, guitarrista
flamenco. Entrevista
“A veces no soporto la
presión
que yo mismo me impongo”
Silvia Calado. Madrid, mayo de 2009
Más música que palabras
hay en esta entrevista. Vicente
Amigo está en un salón de un céntrico
hotel madrileño atendiendo a un periodista tras otro.
Quizás por hacerse más llevadera la intensa
jornada de promoción, quizás por sentirse
acompañado, tiene en todo momento la guitarra entre
las manos. A dos voces, dicen que este ‘Paseo de Gracia’
es un disco en el que se ha marcado el reto de cantar con
su instrumento. La guitarra le recompensa el esfuerzo ayudándole
a contestar una pregunta tras otra. Y es que no son tiempos
fáciles para el músico cordobés. La
grabación ha estado afectada por la enfermedad y
por el consiguiente desánimo. Pero con el disco han
llegado la cura y el optimismo. Y está satisfecho
del trabajo y de los hallazgos, de esos “detalles
interesantes” que afloran entre las voces cómplices
de Niña Pastori, Enrique Morente, Alejandro Sanz,
Estrella Morente… y las de sus fieles compañeros
de viaje. Así fue más llevadero eso de volver
a mirarse al espejo y preguntarse: “¿Qué
hay de nuevo, viejo?”.
Y el reflejo estaba, en ese momento, empañado
por un problema de salud. Una lesión en la espalda
causada por la sacrificada postura del que abraza la guitarra
durante toda una vida. Y necesitó una intervención
quirúrgica. Vicente Amigo lo explica con todo detalle
y un poco de humor al inicio de la conversación:
“Me han operado hace un mes de hernia de disco, de
la L5… MP3, como le he puesto yo. Lo venía
arrastrando cinco o seis años, pero empeoró
con una caída. He estado tratándome con ozono,
con epidurales y al final ya no podía ni tocar, ni
salir, ni estar erguido. Y fue operarme y se me quitó
el dolor”. Pasó miedo, pasó el dolor…
y ya está de nuevo en activo: “Después
de los quince días de reposo que he llevado a rajatabla,
en el momento en el que me he recuperado un poco y he podido
coger la guitarra… ya estoy otra vez en la misma dinámica”.
¿Entonces todo eso ha interferido
en el disco?
Sí, durante la grabación
lo he pasado fatal con la espalda. Aparte, la grabación
se partió por la mitad porque me cambié de
casa. Las guitarras estaban ya hechas, menos mal. Y tuve
que irme al estudio de Lauren (Serrano), mi técnico…
Todo esto te corta. Yo me había acostumbrado a grabar
en mi casa, en mi estudio, iba todo más fluido. Además,
he pasado una racha anímica regular, pues todo se
acentúa. No tenía ni ganas de tocar, pero
esta exigencia que uno mismo se pone en la mente, eso de
tener que estar mejor cada vez… Y llega un momento
en el que se te olvida que eres un ser humano. ¡Que
le den a todo! Se nos debería meter esto en el coco,
porque te vuelves loco. Hay veces que no soportas esa presión
que tú mismo te metes. Te conviertes en tu peor enemigo.
Aún así, ‘Paseo
de Gracia’ ha salido adelante…
Ha tardado un poquito el disco, pero ahí está.
Creo que es bonito y tiene algunas melodías, algunas
formas de expresión y algún desarrollo armónico
interesantes. Hay detalles interesantes en este trabajo.
A primera vista, da la impresión
de que es menos reconcentrado o quizás más
distendido que ‘Un momento en el sonido’…
A primera vista. Tiene mucho de mi forma.
Pero es verdad que hay un acercamiento al pop. Hay algunos
temas que son como quiero acercarme a ese mundo, quizás
para abrirme un poco a otra gente. Pero es porque estaba
dentro de mí esa búsqueda. Muchas veces sale
una idea y a lo mejor no es flamenco como tal, pero yo lo
voy a expresar como flamenco, porque creo que no sé
expresarlo de otro modo… o digamos, que se me ve el
plumero. No he querido censurarme, he querido hacerlo y
me parece honesto y también valiente. Esta es una
melodía, por ejemplo… (y la toca) No es flamenco,
pero es muy interesante.
El disco es bastante pegadizo…
¿Sí? Yo la verdad es que
siempre tengo ganas de que la música forme parte
de ti, que sea lo mismo que si la has hecho tú. Y
con esto no quiero decir que haga música pensando
en los demás, yo la hago rebuscándome. Busco
las formas más interesantes. Hacer un disco es como
mirarte al espejo y preguntarte: ¿qué hay
de nuevo viejo? Te miras y te ves las arruguillas, los granitos…
pero tienes que quitar todas esas cosas superfluas y mirar
las cosas más bonitas que tengas dentro.
Y lo que has encontrado son, ante
todo, melodías. ¿Es cierto que te has marcado
el reto de cantar con la guitarra?
Por supuesto. Si te das cuenta, temas de
colaboraciones como el de Niña Pastori es como un
reto de cantar yo lo que ella va cantando (y lo tararea
y lo toca). Para tocarlos, tengo que cantarlo aunque sea
a cuerda pelá… Y la guitarra tiene lo que tiene,
tienes que hacer que la guitarra sea como un órgano
de tu cuerpo, como tu garganta. Y en ese sentido es un reto
flamenco, porque el cante es la madre.
¿Eres de esos guitarristas
que se sienten cantaores frustrados?
¡No! Bastante frustración
tengo como guitarrista para encima querer ser cantaor. Sí
que tengo esas inquietudes, y cada vez soy más aficionado
al cante. Me gusta, me gusta. Considero que es una forma
de manifestar lo que llevas dentro que es totalmente directo.
Suenan las voces de Rafael
de Utrera y Miguel
Ortega…
Ellos son mis compañeros de fatigas
cuando voy por ahí. Cuando empecé a grabar
me dijeron que contara con ellos para lo que quisiera y
les tomé la palabra. Hay una bulería para
cada uno, y también colaboran Nani Cortés
y Lin Cortés que son dos hermanos que cantan muy
bien; cada uno en su tesitura son fenómenos. Estoy
contento de esas colaboraciones… y de las otras, por
supuesto. De Tino
di Geraldo no prescindo mientras pueda, no me rindo.
El acompañamiento sabe a
grupo. ¿Tenías idea de que sonara así?
Sí, pero en realidad el disco cuando
lo empecé no sabía por dónde iba. Prefiero
meterme ahí y… Quizás lo más
duro de un disco es empezar, hasta llegar a la mitad no
comienzas a ver que va tomando forma. Ya te vienes un poquito
arriba. Un disco no deja de ser un poco angustioso hasta
que terminas de verlo (y hace un rasgueo, y una melodía
más…).
Esta entrevista-concierto me está
dejando k.o., ya no sé ni qué quería
preguntarte... Ah sí, como colaboraciones especiales
está la de Niña Pastori. ¿Ha sido una
devolución de la tuya en su
disco?
Niña Pastori ha cantado de escándalo.
Yo no le quería cobrar eso, ni mucho menos. Es un
compartir, todas esas colaboraciones para mí tienen
ese sentido, compartir una música que sale de mí
con ellos y al final hacer que también sea suya.
Igual que sea del que la escuche. Niña Pastori está
sembrá ahí. Enrique
Morente está soberbio. ‘Autorretrato’
es un tema muy serio y necesitaba una voz con esa experiencia
y ese peso. Luego el tema de Alejandro Sanz creo que desde
la perspectiva de un flamenco es un tema que se acerca mucho
al pop. Me acuerdo de que Enrique decía que ahí
cantaba Alejandro más flamenco que nunca. Y canta
también Pedro el Granaíno… Creo que
ese tema ha quedado muy bien.
Y, al final, Estrella
Morente…
Lo de Estrella es una joyita, son unos
tangos muy flamencos. Ese tema es muy curioso. Yo iba a
invitar a Estrella al tema de Alejandro para que lo compartiera
con él, pero no le iba a ella en cuanto a la tesitura.
Si tenía que cantar por arriba era alto y si cantaba
por debajo, tampoco le iba. Yo quería que ella diera
la talla de lo que es. El título lo he puesto por
ella, que es la estrella que brilla en Granada y allá
por donde va. Enrique me decía que si no tenía
otra cosilla por ahí, que buscara. Y esos tangos
le parecieron fenómenos para ella… que yo los
tenía guardados para el próximo disco. La
verdad es que ha quedado muy bonito. Venía a decirte
que le canto la melodía (por supuesto, la toca),
que también la tengo que cantar yo. La acompañé
porque hoy sí tenemos los medios para poder hacer
eso, sabe dios si otro día iba yo a poder contar
con las agendas de cada uno. Hizo esa letra, hizo la otra,
la de tus labios de caramelo, dos o tres más, y después
en función de eso hice el tema. Y ha quedado…
Es interesante también trabajar así, muy libre
además (… y sigue tocando).
¿Cómo es que coges
la eléctrica?
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“Con
la guitarra eléctrica me trato de poner como
en el lugar de un guitarrista de jazz o algo así,
desde el respeto, por supuesto” |
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Ahí hago un coqueteo, como dicen.
“Has coqueteado con la guitarra eléctrica”.
Sí, sí, besitos le doy, jajaja. Eso
es una aventurilla de músico. Estábamos en
el estudio y Lauren, mi técnico, tenía unas
guitarras de su hermano. Y probé en alguna rueda
otro sonido. Y lo veo honesto también, creo que iba
acorde con lo que yo sentía. Que me perdonen los
guitarras eléctricas, pero es que está la
cosa muy mala, que se lo digan a la compañía…
Jajaja. Y ahí no solamente es el sonido,
sino que lo que toco es un poco de otro rollo que no es
el mío. Me trato de poner como en el lugar de un
guitarrista de jazz o algo así, desde el respeto,
por supuesto. Dije: me voy a tirar al barro a ver qué
pasa. Te pone en otra tesitura (sigue tocando y en el
remate aprovecho para la última pregunta).
La gira comienza ya. ¿Cómo
van a ser los directos?
Voy a ir metiendo los temas poco a poco,
voy a ir probándome. Voy a tocar con mi grupo. Va
a venir Alexis
(Lefèvre) en algunas ocasiones, es un gran músico,
tiene mucho corazón, me gusta. Y vendrán Miguel
Ortega y Rafael de Utrera, algunas veces los dos y otras
solo uno. Y después, Patricio y José Manuel,
que son los músicos que vienen conmigo de siempre.
¿Y con los invitados del
disco habrá alguna sorpresa?
No creo, es complicado. La verdad es que
no está la cosa para sorpresas.
Y con esta ácida frase se apaga
la grabadora. Allí al fondo del salón, sentado
en el mullido sillón de cuero verde oscuro, se queda
Vicente Amigo con su guitarra a solas, hablándose
el uno al otro…