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Entrevista a Vicente Amigo,
guitarrista
"Le dedico el Grammy a Paco de Lucía
porque por su culpa soy guitarrista"
Alberto García Reyes
El artista recibió el reconocimiento
internacional en la ceremonia de Los Ángeles
El niño de Guadalcanal criado entre los callejones de la judería
cordobesa había construido una "Ciudad de las Ideas" con sus
propias manos. Kavafis era su guía, el bardo que habría de narrar
sus anhelos. Y en Los Ángeles, con pelo de Sansón, Vicente Amigo
recurrió a sus versos para conquistar a Dalila. El Grammy Latino al mejor
disco de flamenco ya es suyo. Y de Kavafis. Y de la fuente de lo jondo. Sus vivencias
ya no son imaginadas.
Sonaron tres notas para decir "te quiero". Y el flamenco, por fin,
le correspondió. Vicente Amigo envió un latido de su corazón
al aire y el hombre hecho a sí mismo gracias a un regalo televisivo de
la niñez - "Vi a Paco de Lucía con tres años y enseguida
supe lo que yo quería ser"-, encontró la gloria. Era mediodía
en Los Ángeles. Aquí, en su tierra, donde los relojes de las plazas
con tendillas marcan las horas a bordonazos, la noche regía. El guitarrista
descolgó su teléfono móvil medio trastabillado, subyugado
a las carcajadas de la alegría. Y, sin apenas oír las felicitaciones
pertinentes, habló para su gente, para los cabales que, desde ahora, le
deben grandes caudales a las seis cuerdas de la Mezquita.

Vicente, enhorabuena.
Quiero mandar un abrazo para los flamencos, porque éste es el reconocimiento
más grande que nos puede dar la propia música.
Ha ganado usted el Grammy al mejor disco de flamenco...
Pero fíjate que también estaba nominado para el mejor álbum
del año junto a Alejandro Sanz, Christina Aguilera, Laura Pausini... Eso
es para mí aún más importante, porque el flamenco ha estado
ahí, en la brecha. Esta nominación tiene tanto valor como el premio
que he ganado.
¿Se acuerda ahora de su tierra, la que le puso delante la fuente
de lo jondo para que bebiera de ella?
Cuando me llegan los premios me resulta imposible no pensar en mi Córdoba,
en mi pueblo natal - Guadalcanal -... Tengo que ser agradecido con mis raíces,
acordarme de dónde vengo. Y me da hasta vértigo pensar cómo
me va la vida, con qué velocidad la estoy viviendo, por eso tengo que agradecerle
a Dios ser lo que soy, y a la gente que me tiene en consideración, a los
cordobeses que tanto cariño me han demostrado siempre.
¿Y de sus maestros?
Me acuerdo de todos los que me han aportado algo, de El Tomate, de Rafael
El Merengue, de Manolo Sanlúcar..., de todos los que me han ayudado. Me
acuerdo incluso de la gente que no conozco de nada, de esos músicos anónimos
en los que me he fijado a lo largo de toda mi vida.
¿Y de Kavafis?
De Kavafis me acuerdo siempre, estoy enganchado a él de por vida. Desde
que lo leí forma parte de mí, no puedo deshacerme de él.
Tomatito consiguió un Grammy pero lo hizo conjuntamente con Camarón,
por lo que usted es el primer guitarrista en abrir esa puerta.
Eso me sienta de escándalo. Aunque aquí a Los Ángeles
todos venimos a brillar por nosotros mismos, sin querer, y queriendo también,
estoy abriendo una puerta. Por eso me veo en la obligación de decirle a
todos los músicos instrumentales que esto es posible y que hay que animarse
a exponer lo que uno lleva dentro.
¿Le inspira esta situación de alegría para componer
nuevas cosas próximamente?
Claro, hoy nace otro aliciente para hacer buena música, porque estoy
obligado a responder con mi arte a quienes me han otorgado este premio.
¿Ya se le ha ocurrido algo?
Por supuesto. Llevo siempre un minidisc encima para que no se me escape nada.
Antes llevaba un cassete de esos antiguos que eran más grandes, pero me
he modernizado y ahora no se me va ni una idea. De todas formas, mañana
me vuelvo a España y en cuanto llegue me voy a poner a trabajar en mi próximo
disco, por lo que no va a dar tiempo a que se me olviden las cosas.
Se ha adelantado usted a Paco de Lucía, que aún no ha conseguido
ningún Grammy.
Paco no lo tiene porque cuando hizo su último disco aún no existían,
si no los tendría todos. Él es el maestro, mi padre artístico,
mi compadre. Ahora es cuando más me acuerdo de él y voy a aprovechar
para dedicarle el premio porque por su culpa yo soy guitarrista.
Hoy, cuando el reconocimiento es absoluto, debe estar muy agradecido a
ese momento de la niñez en el que decidió dedicarse al flamenco,
¿no?
Absolutamente. Cuando yo era pequeño cogía cualquier cosa para
hacer música, pero hubo un momento clave en mi vida. Yo debía tener
unos tres años cuando vi a Paco de Lucía en la tele. Eso me marcó
y vi claro que eso era lo que yo quería ser. Hoy que los niños están
tan perdidos en las cosas recuerdo aquello con mucha más fuerza porque
fue un regalo, el regalo más grande de mi vida.
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