Vicente Soto
Sordera, cantaor. Entrevista
“Canto con el pensamiento”
Silvia Calado. Madrid, diciembre de 2004
Fotos: Daniel Muñoz
Vicente
Soto Sordera tiene un estado de ánimo que transmitir.
Y el vehículo es el flamenco rítmico, festero,
vivo. 'eStar Alegre’ es una inmersión, sin
rodeos, en el flamenco más extrovertido y, de paso,
un homenaje a maestras de las bulerías, los tangos
y las alegrías como Adela la Chaqueta, La Repompa
y La Perla. El hijo de Sordera de Jerez tiene más
que demostrada su ‘seriedad’ como cantaor en
la amplísima discografía que jalona su trayectoria.
Y puede permitirse especializar sus trabajos. La máxima
es no perder de vista la raíz, que tiene naturalizada
por vía sanguínea, y actualizar el sonido
de sus obras haciéndolas aptas para el público
de hoy. No sólo se produce, sino que crea letras
inspirado por sus propias vivencias, pues le pasa como a
Manolito de María, que canta “porque me acuerdo
de lo que he vivido”. Y ha vivido mucho... y muy flamenco.
¿Cómo surge hacer
un disco en el que renuncia a los estilos serios?
La idea de poder hacer este disco busca
reflejar la viveza del flamenco. Estamos viviendo una etapa
en la que la gente se tira claramente por escuchar cantar
por tangos o por bulerías. He intentado hacer esos
cantes nuestros que siempre se han hecho, amoldados a esta
época. Además, con recuerdos a La Repompa
en los tangos, a Adela
la Chaqueta en las bulerías, a La
Perla de Cádiz en las alegrías... Hay
un recuerdo a los grandes cantaores que hemos tenido y a
las fuentes de las que hemos bebido. Por supuesto, con textos
míos y mi forma de hacerlo.
Vicente Soto 'Sordera' |
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En discos anteriores cantas textos
de poetas y aquí, sin embargo, son coplas propias...
Aquí me identifico con mis cosas.
Yo soy un cantaor muy vivo, muy rítmico, como está
demostrado en mis anteriores grabaciones, pero aquí
lo que se ha logrado ha sido darle lo que dice el título:
estar alegre.
¿El disco refleja un estado
de ánimo personal?
En la época que grabé el
disco, sí. Ahora mismo no porque he tenido una cosita
de mi madre y estoy más apagado. Cuando grabé
estaba con la moral muy alta, muy contento, no tenía
esta penita que tengo ahora. El disco ayuda, sobre todo,
cuando cantas en directo.
Además de las letras, también
firma la producción junto a Josete Ordóñez.
¿Qué sentido habéis querido darle?
Creo que estamos abusando de demasiada
instrumentación y la cosa está muy clara.
Cuando se canta por tangos o por bulerías el ritmo
ya está ahí. Cuando hay unas palmas con soniquete
y un buen aire en las guitarras, se manifiesta lo que quieres
manifestar, no hace falta más.
Tres guitarras de Jerez acompañan
su cante. ¿Necesita ese sonido?
Siempre en mi discografía está
ese sonido. He sido de los primeros que grabó con
Moraíto
Chico, tiene como dos o tres grabaciones conmigo y siempre
ha colaborado en mis discos. Manolito Parrilla también
es un guitarrista que me gusta mucho, José María
Molero que habitualmente viene conmigo también y
Diego del Morao... Son todas guitarras jerezanas porque
mi aire se manifiesta con el sonido de mi tierra. Y cada
uno aporta un matiz. Diego le da esos aires más modernitos,
toca un par de cosas y se nota, igual que con Manolito Parrilla.
Moraíto es un poco más de la vieja guardia.
Nosotros ya empezamos a pertenecer a la vieja guardia, ahora
ya están tocando nuestros hijos. Yo intento impregnarme
de todo, de la nueva generación y no perder nunca
esa raíz que yo ya llevo.
A la hora de componer letras, ¿qué
le inspira?
Le canto mucho a las vivencias, a las cosas
que yo he vivido, y al amor, por supuesto. El primer tema
del disco, por ejemplo, es un recuerdo a Adela la Chaqueta
que es precioso, ‘Sale la luna’. Era una mujer
con la que conviví mucho cuando empecé a trabajar
en Los Canasteros de chaval y luego hemos coincidido juntos
trabajando en espectáculos. Es una mujer que ha pasado
un poco desapercibida y era una artista extraordinaria,
cantaba como los ángeles. Es un tema hecho con mucho
cariño hacia ella.
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Vicente Soto 'Sordera'
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No es habitual que los cantaores
digan letras propias...
Para poder escribir es importante estar
en un estado bueno y además haber vivido. Tener vivencias
es un punto de partida fundamental para poder contar algo.
Los recuerdos siempre me aportan cosas. Creo que hay que
recurrir a esos recuerdos... Y mira qué suerte de
recuerdos tengo al haber conocido a Manolo
Caracol, al trabajar en su casa, al escucharlo hablar...
También he tenido la suerte de conocer a La Perla,
a Adela la Chaqueta, a gente muy importante de una generación.
Y esos duendes te vienen a despertar cuando estás
dormido. Yo canto con el pensamiento. Como decía
Manolito de María cuando le preguntaban que por qué
cantaba: “Yo canto porque me acuerdo de todo lo que
he vivido”. Eso me pasa a mí.
La relación que ha mantenido
en anteriores trabajos con la poesía de autores como
Pessoa o José Hierro, ¿le ha abierto alguna
puerta?
Creo que es muy importante para el flamenco.
Me siento orgullosísimo de haber aportado mi homenaje
o recuerdo a ciertos poetas, desde el disco a Fernando Pessoa,
que fue estupendo en aquellos años. La verdad es
que a partir de ahí me ha interesado, sin sacarlo
nunca de las raíces nuestras del flamenco. Hay que
cuidarlo mucho porque el flamenco tiene esa gran categoría
musical y cuando le junto un texto de esos es increíble.
Unirle a un texto de Fernando Pessoa o de Ramón María
del Valle Inclán o de cualquiera de esos grandes
poetas, un cante matriz nuestro, creo que es hacer una joya
entre el texto y la música que lleva nuestra cultura.
A veces este encuentro entre flamenco
y poesía puede resultar difícil... y quizás
hasta forzado, ¿no?
Tengo la gran suerte de que al ser un cantaor
rítmico, para mí es mucho más fácil
que para el que no tiene compás o no tiene ritmo
o canta libre. Cuando veo esos grandes poetas que escriben
con ritmo o con cuadratura, sinceramente, lo encuentro sencillo.
Tengo la suerte de coincidir con ellos.
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