|
<<
Anterior
La salida de ‘eStar Alegre’
coincide con otro disco de alto contenido festero como ‘Confí
de fuá’ de José Mercé. ¿Cree
que tenéis también la responsabilidad de hacer
flamenco para el público general?
Tenemos la responsabilidad de estar haciendo el reemplazo
de maestros que, desgraciadamente, se han marchado como es
el caso de mi padre, de Rafael
Romero, de Sernita, de Tío Borrico, de grandes
cantaores de esa generación que se han marchado. Y
nosotros entramos a retomar su legado con la responsabilidad
de darle esa chispilla del año 2000. Es el caso de
este disco, que tiene la influencia de siempre, no pierde
esa forma y esas raíces, pero está ubicado en
el 2000. Para mí es muy importante la opinión
de un chaval que ahora tenga veinte años. Yo les pregunto
y me dicen si mis tangos están fresquitos o no. Yo
tengo una niña con doce años y le pregunto si
le gusta, ella los canta... y eso para mí es fundamental.
Así sé que estamos al día, pero sin perder
la raíz.

Vicente Soto 'Sordera'
Y no le hace falta justificarse con cantes serios...
Hay una alegría que quizás es lo que vaya más
ortodoxo, pero yo soy de los pocos de mi generación
que me puedo permitir el lujo pues no todos han tenido la
suerte de hacer una trilogía tan completa como la que
yo tengo (Tríptico
flamenco: Jerez. Sevilla. Cádiz). Creo que tengo
una discografía, dentro de cómo yo soy y me
identifico, bastante seria. Creo que los aficionados ortodoxos,
si me lo toman a mal, le pido que me disculpen pero creo que
tengo derecho a poder cantar por bulerías y por tangos
porque soy un gitano que nací con esos ritmos en mí.
Estoy totalmente identificado con lo que hago. Cuando hago
algo que no está identificado conmigo se me nota muchísimo
porque yo soy un cantaor muy expresivo. Tengo hasta un punto
egoísta de sentirme bien incluso personalmente. Estando
yo bien todo lo que transmito está bien. Ahora, como
esté mal, malo. Por eso cuando hago algo quiero que
me guste y que me haga sentir bien.
¿Cuál es su análisis sobre la
nueva generación de cantaores?
Tampoco estoy muy al día, la verdad, pero sí
que veo algo y coincido con ellos trabajando. Creo que estamos
un poquito faltos de empezar a hacer las cosas por los cimientos.
Entiendo la creatividad, me encanta el que tenga inquietudes,
pero también es muy importante empezar conociendo las
bases. Una vez que has demostrado que las conoces, ahora a
ver qué puedes aportar. Creo que estamos un poquito
apagadillos en el nivel de ortodoxia, digamos. Hay gente,
no quiero dar nombres, que son aficionados, pero me gustaría
que hubiera más.
La cantera de Jerez sigue viva, ¿no?
Jerez es una tierra... y yo no lo tengo que decir, está
en la historia. Y donde candela hubo, siempre rescoldo quedó.
Sí que parece que falta ese canal que había
antes de Jerez a Madrid, a los grandes tablaos donde se hacían
los artistas...
Precisamente, eso es lo que noto en la gente joven, ese rodaje
que nosotros tuvimos, que es una gran suerte. Cuando yo salí
en el año 69 era la época dorada de los tablaos
en Madrid, había ocho o diez o doce tablaos y con un
elenco de gente maravillosa. Yo recuerdo un cuadro del año
67 en Los Canasteros donde estaban La Perla, María
Vargas, Bambino, Gaspar de Utrera, mi padre... yo qué
sé lo que había, una maravilla de gente, grandísimos
artistas todos. Y ese es el rodaje que necesitan... y cantar
para el baile. Yo he tenido la suerte de cantarle a casi todos
de esa generación: a Farruco, a El Güito, a Mario
Maya, a Antonio
Gades, a Antonio el Bailarín. Es un rodaje que
falta y que se nota una barbaridad. Incluso nosotros mismos
los artistas antes nos reuníamos más, terminábamos
en los tablaos, nos íbamos a la venta, poníamos
cada uno veinte duros, nos comíamos un pollo, bailábamos,
nos divertíamos y aprendíamos unos de otros.
Hoy se está perdiendo, hoy la gente va a una velocidad
muy grande y sale un chaval que no le ha dado tiempo a hacer
nada y graba un disco y vende un montón de copias.
¿Y qué es lo que sabe de esto? ¿A quién
ha escuchado cantar? ¿A quién ha visto? Y es
falta de preocupación, además. Creo que es importante
que la gente joven, ya que no tienen esa posibilidad que nosotros
tuvimos, se llene de todo, por lo menos, para impregnarse
de información.

Vicente Soto 'Sordera'
El sistema es diferente, casi se va directamente
al teatro...
Sin pasar por casilla de salida. Eso no es positivo para
un artista. Se nota una barbaridad cuando un artista sale
a un escenario, la profesionalidad, la vivencia y el proceso
de aprendizaje. Naces cantando, sí, yo desde que tengo
uso de razón canto, me acuerdo de cantar desde los
seis años en fiestas en Jerez, pero luego uno se hace.
Salir a un teatro requiere profesionalidad para tener seguridad
y visión de moverse en un escenario.
¿Y qué escuchas?
Cuando escucho algo, normalmente, escucho a gente joven,
otras músicas que me gustan, pero cuando quiero algo
que me emocione siempre vuelvo atrás, a la vieja guardia.
Tengo un postre exquisito que es el primer disco pequeño
que hizo Terremoto
de Jerez. Entre él y Manolo Caracol están
mis maravillas. No escucho otras cosas que me emocionen más
hasta ahora. Caracol sigue emocionando, esa calor se percibe
en los discos, ese aire del directo. Hoy difícilmente
se encuentra eso porque genialidad... salen pocos.
Otras músicas también están
presentes en tu obra. En el disco hay un detallito de un sitar...
Me gusta mucho la música étnica de tradición,
como la nuestra. Tiene mucha relación con nosotros
y hay cosas que se confrontan, que tienen buen sonido uniéndolas
a cosas nuestras, enriquecen incluso. Pero hay que tener cuidadito.
Al principio de Ketama
hacían cosas mías. He sido de los primeros cantaores
con grupo; yo llevaba a Ketama. En mi grupo estaban a la percusión
Antonio Carmona, a la guitarra Josemi y Juan Carmona, y yo
cantaba con ellos en los ochenta. La fusión siempre
la he cuidado muchísimo porque creo que ponerle algo
a una música tan importante como es el flamenco y superarlo
o que esté a la altura, es complicado.
Y también al contrario, pues esas músicas
tienen el mismo peso...
Claro. Son músicas que hay que tratar con mucho tacto.
Vicente Soto 'Sordera'
La familia de los Sordera toca todos los palos. ¿De
dónde os viene esa inquietud?
En Jerez hay veinte apellidos y todos somos familia al final,
en Santiago sobre todo. La madre de Diego
Carrasco y mi madre son primas segundas, Morao es primo
hermano de mi padre... yo qué sé. Los niños
nos criábamos en una casa de vecinos que tenía
habitaciones para seis o siete familias. Y el juego que había
entonces, como no había televisión y estaba
la cosa cortita, los niños se distraían en la
calle cantando y bailando. Después también hay
algunos que no saben ni tocar las palmas. Se ha perdido mucho,
pero creo que sigue habiendo y existe. Lo veo porque me he
hecho una casa donde nací. Mi niña cuando va
allí se junta con el hijo de Diego Carrasco, con la
niña del Morao... y siguen cantado. La del Moraíto
canta muy simpática, la mía también.
Los niños siguen divirtiéndose cantando. Eso
es bueno, es una manera de que no se pierdan esas raíces
nuestras.
¿Sentís en casa la responsabilidad
de perpetuar la estirpe?
No es que uno haya ido a buscar la responsabilidad pero lo
que he hecho siempre ha sido eso y, en cierta manera, me impregna
la responsabilidad... y a mis hermanos (Sorderita y Enrique
Soto Sordera). Esto ya sitúa las cosas donde son.
Es una responsabilidad que yo la llevo con gusto porque estoy
orgullosísimo de venir de donde vengo y ser hijo de
quien soy. Creo que fue un hombre extraordinario igual que
mi madre. Lo llevo con gusto.
Una curiosidad. ¿Es tan aficionado a la literatura
como parece?
Yo en mi casa he visto cante, pero libros no he visto. Lo
que sí tengo es un rodaje: naces, te haces y la vida
te enseña. Yo tengo, afortunadamente, grandísimos
amigos y entre ellos Pedro Atienza, que hemos hecho muchísimas
cosas juntos. A través de él es cómo
Vicente Soto entra a conocer el mundo de la literatura. Me
interesa muchísimo en el sentido de que estamos hablando
de una cultura musical que es la ostia y si se le unen textos
así, lo que hacemos es engrandecerlo. Dentro de mi
granito de arena, lo que no hago nunca es sacar el flamenco
de su sitio porque es lo que siento y cómo me identifico.
A mí un texto de Fernando Pessoa, lo veo, lo analizo
y me sugiere cómo cantarlo, si por soleá, si
por... Esa es la relación que me une a la literatura,
no es que sea un hombre que está siempre con un libro
debajo del brazo. Lo tengo clarísimo. Hago los cantes
arreglados a lo que me sugiere lo que leo. Soy un hombre delicadísimo
y muy egoísta, no soy fácil de tratamiento.
Y me ha pasado hasta con mi hermano (Sorderita)
que de lo que llaman nuevo flamenco es quien mejor me conoce
y me ha costado un trabajo enorme hacer cosas suyas... ¡Él
sí hace cosas mías! Yo tengo que sentir para
sacar partido a una obra.
<<
Anterior
revista@flamenco-world.com
|