LUCES DE FIESTA FLAMENCA

Fin de fiesta para un fin de festival

Candela Olivo. Mont de Marsan (Francia), 6 de julio de 2002

Ficha artística. Baile: Adela Campallo, María José Franco, Mercedes Ruiz, Juan de los Reyes, Andrés Peña, El Toleo. Cante y baile: Herminia, María Márquez, Luis Peña, Bo, Nono Manzano, Manuel de Angustias, Rafael el Cable. Cante: Juan José Amador, Guillermo Manzano, Miguel de Badajoz. Guitarra: Juan Diego, Antonio Moya, Eugenio Iglesias, El Califa. Hall de Nahuque. Mont de Marsan (Francia), 6 de julio de 2002. 19:30 horas.


El Cable (Foto: Daniel Muñoz)

María José Franco (Foto: Daniel Muñoz)

Definitivamente, Mont de Marsan ama al flamenco tanto como cualquier punto de la geografía andaluza. ¿De qué otra forma si no iban a congregarse más de un millar de personas a despedir la décimo cuarta edición del festival? Y de un modo tan especial: con una multitudinaria cena servida en un amplio espacio cubierto situado en uno de los tantos parques que oxigenan la ciudad, el Hall de Nahuque -por cierto, donde actuó Camarón en 1990-, en esta ocasión, amenizada por un heterogéneo cuadro formado por más de una veintena de artistas flamencos... dados a lo festero.

A pesar de la cantidad y variedad de artistas reunidos sobre el escenario, el espectáculo derivó mayoritariamente a bulerías. Tan sólo El Toleo y Andrés Peña, que se arrancaron por alegrías; la pareja formada por la temperamental Adela Campallo y la tensa Mercedes Ruiz, así como la estética María José Franco -solista de El Pipa-, que bailaron soleá por bulerías; y Herminia, cantebaile sin limar, que se envalentonó por tangos, dieron cierta apertura al abanico del flamenco extrovertido.

A pesar de la bulla, el desorden, el borrón guitarrero -demasiado, cuatro-, puede hasta decirse que fue una fortuna ver curiosos especímenes especialistas en compás, de esos que lo mismo cantan que bailan que colocan un micro. Uno de ellos fue Rafael el Cable, ejemplar de La Alameda sevillana encargado del cierre, que se empeñó en meter por bulerías grandes éxitos de los dibujos animados de toda la vida como Marco y Oliver Benji. Otro, Manuel de Angustias, quien homenajeó a su paisano Bambino de Utrera, interpretando con todo su despliegue dramático 'El poeta lloró', cuyo estribillo coreó todo el cuadro. También el jerezano Bo -habitual atrás de La Macanita- que, como su tierra manda, dijo unas letras y dio sus correspondientes vueltecitas en un par de ocasiones; y, con el mismo talante de buleriero de calle, Luis Peña. Y Nono, con su voz de caverna, y María Márquez, con su áspero cante...

Y el fin de fiesta conjunto de la fiesta que, a su vez, era fin de festival.

revista@flamenco-world.com

 

Más información:

Seguimiento del Festival de Mont de Marsan 2002

 

 
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