|
La
Tati hizo de Bernarda en su adaptación (¡tercer Lorca en seis días!)
alumbrada desde arriba por una caja de muerto y bailó poco, algo que deja
para las hijas con danza decorosa, lenta, y buena iluminación. Castas,
grises, con pantalones bajo la falda y pañuelo tapapelo.
Capas
de sintetizadores como órganos religiosos desde el púlpito hasta
la cruz-trono de la madre. Seis mujeres, una seguiriya, un ataúd que elevan
a las alturas, el bastón de La Tati y su cante de remate a la seguiriya
mientras toma asiento.
 

La Tati
Dos
sufridas bailan la farruca masculina pero pasa el tiempo, el segundero como martillo,
momentos tediosos... las alegrías-swing de Diego Carrasco cantadas por
Manuel de la Malena durante el primer atisbo de escapada, recitado-vals con piano,
la guitarra azucarada de José Luis Montón... las cinco tocan cajones
a juego, cantan y bailan por tangos. La madre, en su cruz y cruzada, en off una
nana con violín, una joven se quita los hábitos y danza, sensual,
caricias constantes... hasta la pelea en taconeo, el disparo, la lúgubre
electrónica mientras baja el féretro. "¡Silencio!",
grita Tati, stop, roto por su pataíta reverencial.
Chano Lobato
Palacio de Villavicencio, 19 horas

Chano Lobato
Con
sus brazos señala por alegrías el horizonte de embustes y verdades
que le contaron sus maestros, y la sombra que proyecta sobre las paredes del palacio
lo agiganta. "Confianza contigo no hay quien la tenga..." ¿Cómo
que no? Siempre Chano, sus trucos y relatos, sus mil y un cantes a la luz de Espeleta
y Pericón con fondo marino. Ahora Chano remueve su momento dulce, de 'Azúcar
cande', y con su garganta "que de Pavarotti no tiene ná" entra
por tangos y soleá y en las malagueñas "ponlo al tres y que
sea lo que Dios quiera", malagueñas rancapinas, la historia de Espeleta
en el nacimiento del "tirititrán", sus retintineantes alegrías,
esos hierros marcados de la ventana de la tienda del mataero, algo sincero en
la guitarra de Niño Elías, momento cumbre con la trola del "faro
finisio ensendío y tó" pescado con aparejos al tiento, bulerías
torrotroneras e hispanoamericanas, desde guajiras al 'Volver'. A gusto por Jerez.
 
 
Chano Lobato y Niño Elías
Conferencias:
Al
mediodía de la misma jornada fue presentado el V Ciclo de Conferencias
sobre Baile Flamenco y Danza Española, que partió de la lectura
de Blas Vega de su texto "La escuela bolera: noticia histórica",
donde relató el paso de las academias a los salones, sus contactos con
otros bailes y la superposición del naciente flamenco a la escuela bolera.
Al
siguiente día José Luis Navarro, autor de "Semillas de ébano"
conferenció sobre "La presencia afrocubana en el baile flamenco":
los bailes de negro y sus "prototipos y exaltaciones de sensualidad",
las danzas de los esclavos negros, los bailes de Angola cuando a los negros se
les llamaba "etíopes" y la importancia de la indecente zarabanda,
de las raíces rituales al "nuevo tango americano" que se hizo
flamenco al entrar en los café-cantantes... Y una cita: "La rumba
más que un baile es una atmósfera" (Alejo Carpentier).
Luis Clemente
|