VI FESTIVAL DE JEREZ
BALLET DE ANTONIO CANALES: 'TORERO'/'FLAMENCO'
Un 2x1 de vuelta al ruedo
Silvia Calado Olivo. Jerez, 10 de marzo de 2002
Ficha técnica. Antonio Canales: coreografía, dirección
y baile solista. Juan de Juan, David Paniagua, Ignacio Sánchez, Paul Vaquero,
Mónica Fernández, Laura González, Sara Vázquez. David
Cerreduela, José Jiménez: guitarra. Luqui Losada: percusión.
Montse Cortés, Guadiana, José Luis Carmona: cante. Luisa Carmona,
Saira Carmona: coros. Juan Parrilla: flauta. Bernardo Parrilla: violín.
Teatro Villamarta. Jerez de la Frontera (Cádiz), 10 de marzo de 2002. 21
horas.
| |

Canales rodeado de las
'manolas'
(Foto: Daniel Muñoz)
|
| |

Antonio Canales y Paúl
Vaquero
(Foto: Daniel Muñoz)
|
| |

Antonio Canales
(Foto: Daniel Muñoz)
|
| |
|
Una forma de llevar el baile flamenco al teatro es 'Torero'. Escenografía,
argumento. Otra forma de llevar el baile flamenco al teatro es 'Flamenco'. Baile,
cante, no-argumento. Por puesta en escena, por equipo técnico, por iluminación,
por vestuario, por estructura, por dinamismo, por atrás y por colocarse,
sobre tal armazón, una figura: Antonio
Canales. El bailaor sevillano yuxtapuso ambas formas de concebir el baile
flamenco en grandes espacios escénicos en un espectáculo 2x1 en
exceso dilatado. Bastó 'Torero', pero... ganó la gula. Y, aún
así, vuelta al ruedo.
Torero: la demostración de que el paso del tiempo no hace mella en un
buen montaje. La obra estrenada en 1993, que convierte el proscenio en coso y
a Antonio Canales en matador, convence por inteligibilidad y por ritmo. El bailaor
plantea una reflexión sobre el sentir del torero desde que se viste de
luces, hasta que culmina la faena, pasando por la intimidad de la oración.
Y quizás es por ello, porque transmite sentires ajenos, por lo que el baile
de Canales gana enteros. Tiene brazos y cuerpo. Danza y baila... no sólo
metralla por bulerías. A su alrededor, el grupo funciona como atrezzo,
más que como protagonista... a pesar de los intentos de caracterizar a
mujer y madre y de dar cancha al torerillo (Juan de Juan). La salvedad, Paúl
Vaquero, quien maneja con expresión y fuerza su metamorfosis en astado.
Vaquero y Canales dan forma a las mejores escenas de baile de la obra, frente
a frente, lances, capotazos, duelo, amor, muerte. La envoltura es, por una parte,
un conseguido ruedo -efecto óptico mediante- y, por otra, un atrás
encaramado a la grada... y los sones que del grupo derivan: la ambientación
de la flauta y violín de los Parrilla, el cante terciopelo de Montse Cortés
y el cante hoguera de Guadiana, el cuerpo de la guitarra de Viejín, el
compás de bulerías para todo lo que envuelva a la extremidad inferior
y también los silencios... benditos silencios.
Flamenco: dícese del modo que Antonio Canales tiene de crear un montaje
de baile y cante, a secas. En la línea de 'Bailaor', se presenta una estructura
en la que tanto montan músicos como primeros bailarines, para desembocar
en Canales. Con un preludio de taranto sin demasiado lustre interpretado por José
Luis Carmona, el montaje se concentró por fandangos en los pies de Juan
de Juan. Fuegos de artificio. Un injustificado número de cante por tangos
contuvo el baile durante minutos hasta el insípido paso a tres por alegrías
de David Paniagua e Ignacio Sánchez y ¿una bata de cola? Baile de
pila alcalina. Y, al final, él. Antonio Canales se presenta de negro -en
claro contraste con el blanco de todos los demás-, excusado en una soleá
que pronto conduce hacia el compás por bulerías que hace perfecta
su tralla de tacón... esa imposible de dilapidar con cajón. Efectismo
acentuado en la iluminación y milimétricamente estudiado para el
aplauso, la mano al corazón, el bis y el fin de fiesta de todos por bulerías.
Dos orejas, rabo y vuelta al ruedo, a petición popular.