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VI FESTIVAL DE JEREZ
COMPAÑÍA DE CARMEN CORTÉS: 'SOLEÁ, UN SON ETERNO'
Variaciones en torno a la soleá
Silvia Calado Olivo. Jerez, 6 de marzo de 2002
Ficha técnica. Carmen Cortés: bailaora solista. El Güito:
bailaor invitado. Ángel Seguro, Gala Vivancos, Alicia Fernández,
Silvia Rincón, Silvia Chanivet, Remedios Domingo, José Romero, Pol
Vaquero, Kelián Jiménez, David Paniagua, José Miguel Téllez:
cuerpo de baile. Gerardo Núñez: guitarra solista, música.
Paco Fernández, Vicente Cortés, Juan Serrano: guitarra. Pablo Martín:
contrabajo. Cepillo: percusión. Marc Miralta: batería. Rafael de
Utrera, Antonio Villar, Juan José Amador, Eva Durán, Encarnación
Anillo: cante. Teatro Villamarta. Jerez de la Frontera (Cádiz), 6 de marzo
de 2002. 21 horas.

Carmen Cortés (Foto: Daniel Muñoz)
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"Antes que nosotros, nada" o "desde la raíz se abre camino
la vida" son algunas de las proclamas, declamadas, con las que Carmen Cortés
y compañía comenzaron anoche a rendir libre homenaje a la soleá,
palo madre. A menos de media luz y siempre con la envoltura musical conducida
por Gerardo Núñez, la danza varió sobre el mismo compás
para verse joven, vieja, nueva, flamenca, vanguardista, lenta.
Un prólogo de germinación, un desperazamiento de bulbos... y
una flor que brota. Carmen Cortés a solas con la soleá, con bata
de cola, con rojo, con su encantador braceo, con su reposo, con sus cortes inéditos
en el moverse, con su 'Silencio'. La apartan unas castañuelas que recurren
a los giros clásicos de la danza para expresarse por soleá. Los
riapitás, redichos, buscan resquicios entre el ambiente del atrás
(guitarra, cante, contrabajo, percusión). El contrabajo no se arredra.
La danza gira clásica a dos, por mujer. Abolerada, se recrea. Las retira
un cante de hombre... por soleá. Y al despejarse la tiniebla, composiciones
blancas de mujer, a izquierda. Un hombre, a derecha. Más hombres, a derecha.
Todos sobre el escenario deambulando, cada uno a lo suyo, como a cámara
lenta, como el despertar de un letargo. Un primer desgarro flamenco... Uno a uno,
los despabila el cañón cenital. Acentúa la batería
siendo, a ratos, un pie más del bailaor.
'Un sueño que se sueña' devuelve sobre la tabla, falseteando
Gerardo, a Cortés. Paso a dos en compañía del bailarín
Ángel Seguro. Danza. Una, más aflamencada. Otro, más contemporáneo.
Diálogo de pies descalzos. Ella desaparece en su gasa. Él se queda
batiendo su moverse asonante con las cuerdas del guitarrista jerezano... noches
atrás lo hacía Israel Galván, con su flamenco marciano. Lo
tenso, lo inquietante. Cante, palmas, cajón pueden con él.
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Carmen Cortés y El Güito
(Foto: Daniel Muñoz)
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El Güito y Carmen Cortés vienen a borrar tiempo y espacio. Suave,
leve, paseo, apenas marcando... El cante de Juan José Amador los hace invisibles.
Desde el vientre, retorna la soleá hecha hombre. Antaño. Y él
se crece en su histórica solemnidad, en su templanza, en su garra, en el
revoloteo de su chalequillo, para ofrecer el momento más flamenco del montaje.
También Carmen quiere hacer memoria, cándida, cálida, libre.
Pero también que la soleá se dé prisa, que la pantalla se
divida en dos y en una mitad, hombres. Mujeres, en la otra. Y que cada mitad festee
por bulerías, que jalee, que haga memoria... que se funda y jalee y haga
memoria. Y que, de paso, el montaje tome al fin ritmo.
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