VI FESTIVAL DE JEREZ
INMACULADA AGUILAR, MANOLETE. 'CÓRDOBA, GRANADA...'
Allende el triángulo
Silvia Calado Olivo. Jerez, 3 de marzo de 2002
Ficha técnica. CÓRDOBA. Inmaculada Aguilar: baile. El Boquerón
y Manolo Cortés: cante. Manolo Flores, Ramón Rodríguez y
Niño Seve: toque. José el Pipa: palmas y jaleos. El Pele: cante
(artista invitado). Manuel Silveria: toque. GRANADA. Manolete: baile. Pepe Jiménez
y Jonhatan Cortés: cante. Felipe Maya y Basilio: toque. Paco Cortés,
Miguel Ángel Cortés y Ochando: guitarras (artistas invitados). Teatro
Villamarta. Jerez de la Frontera (Cádiz), 3 de marzo de 2002. 21 horas.

Inmaculada Aguilar (Foto: Daniel Muñoz)
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Fuera del triángulo Cádiz-Jerez-Sevilla hay flamenco. Córdoba
y Granada son dos de esos focos de extramuros. Y, para dar muestra de su aportación,
la organización programó un casi festival dentro del VI Festival
de Jerez, que resumía la Córdoba y la Granada bailaora, tocaora
y cantaora. Abrir tanto el abanico, supuso dilatar en exceso la jornada y desmembrar
la estructura del espectáculo, lo que trasladó una rara inquietud
al patio... medio lleno o medio vacío, según se mire. Los omeyas
se impusieron, por minutero, a los nazaríes. Los segundos, a los primeros,
por Manolete.
Inmaculada Aguilar trajo desde la ciudad de la Mezquita lo prometido: "Baile
elegante, el sentimiento cordobés más puro, la serenidad y la majestuosidad".
Y se afanó en cumplir -salvo en lo tercero, quizás-, usando como
vehículo una soleá que desvió hacia el martinete para cerrar
por bulerías. Siempre leve, siempre reservada, algo dotada de sevillanía.
Perjudicada en los momentáneos esfuerzos taconeantes por el pésimo
sonido.
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Manolete (Foto: Daniel Muñoz)
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El escenario se brindó a El Pele quien, desde la sombra, fandangueó
tirando de pulmones, sin reparos. Sobrecogió en formato cantante, de un
extremo a otro de la escena, diciendo, interpretando... con guitarra, con piano.
El público, conmocionado ante su alarde de facultades. Él, crecido
ante sí y ante Jerez. "Dedico estas seguiriyas a la gente que tenga
sentimiento y corazón". Ya en modo cantaor, sentaíto, agarró
el cante hasta sublimarlo, infineteando los ayeos, derramando torrentes. Soberbio.
Aplausos por bulerías seguidos de cante por idem. Diestro en la dosificación,
se expande y se recoge. La retirada es seguida de un rato de impass, de esos sin
explicaciones que enrarecieron la noche... Hasta que tiró de alegrías
dando motivos a la bailaora omeya para reaparecer y, de paso, restar aún
más tiempo a los granaínos.
Los de las cuevas que miran a la fortaleza roja se abrieron paso, tras el descanso,
con el trío guitarrista formado por Paco Cortés, Miguel Ángel
Cortés y Ochando. Se abrieron paso, tímidamente, por granaínas,
con un efecto sedante para los que ya se revolvían en las butacas. Conversación
relajada, lo armónico, lo fluido. Su retirada del escenario fue sucedida
por la regia entrada de Manolete. La farruca, su farruca de siempre. Hizo lo propio,
lo suyo, lo de Manolete... dominar hasta el último milímetro del
escenario, provocar el aplauso, congelar poses, equiparar la técnica con
el respirar. Una nueva bajada de telón y, ¿cómo? De nuevo
el trío, esta vez con cajón y por idas y vueltas. Monotonía,
ejercicio (¿¿¿???). Manolete retorna para cerrar el metafestival,
luminoso, señor. Elevándolo un sordeo de guitarra. De Granada a
Cádiz... por alegrías. Pose, flash, pose, flash. El escenario es
tuyo, el público también. Óyelo, jadea, grita. Granada se
ha desquitado. No más boabdiles...