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VI FESTIVAL DE JEREZ
LAS TERTULIAS DE LA BODEGA: ¿HA CAÍDO EL FLAMENCO EN LA RED?
Si el pez se hace encontrar...
Silvia Calado Olivo. Jerez, 2 de marzo de 2002
Si ya lo dice Gerardo Núñez, que con un e-mail y el tren de
alta velocidad, lo mismo le da estar en Jerez que en Madrid. Y es que, como ajeno
que no puede ser al fluir del tiempo, el flamenco tampoco puede obviar el ciberespacio.
La presencia del arte jondo en Internet fue el tema que centró la tertulia
que, en el marco del VI Festival de Jerez, se celebró en el mediodía
del 2 de marzo de 2002 en la Bodega de San Ginés. En la mesa de debate,
Ana Tenorio, documentalista del Centro Andaluz de Flamenco; Juan Blanco, responsable
de la agencia de representación Icart; y Daniel Muñoz, director
de Flamenco-world.com. La pregunta que daba título a la cita tenía
dobleces: "¿Ha caído el flamenco en la red?". Obvia era
la consiguiente afirmación. La cuestión era responder al cómo,
al por qué o al para qué.

Juan Blanco, Ana Tenorio y Daniel Muñoz
(Foto: Silvia Calado)
Como entidad de documentación especializada, la utilidad de la red para
el Centro Andaluz de Flamenco es clara. A las funciones de conservación,
catalogación y archivo, Internet añade la de difusión internacional
de los fondos sonoros, audiovisuales y escritos de los que, sobre flamenco, dispone
el centro. Ana Tenorio, documentalista de la institución que respalda la
Consejería de Cultura de la Junta de Andalucía, explica que "en
1997, cruzarnos con el Centro Informático Científico de Andalucía,
nos dio la oportunidad de dar a conocer nuestras bases de datos y nuestra documentación,
además de una guía de festivales que ahora se actualiza permanentemente".
Los tres millones y medio de visitas del pasado año confirman la efectividad
de la herramienta.
La visión de Juan Blanco fue más escéptica. "Sí,
el flamenco ha caído en la red, pero hay tantos peces...". El agente
expuso, a partir de ahí, sus dudas sobre la utilidad de la red para exportar
flamenco, pues "hay que tener tiempo y habilidad para encontrar lo que se
quiere". Para ilustrarlo, citó las miles de referencias que en cualquier
buscador aparecen al teclear la palabra 'flamenco': "Un programador extranjero
se puede volver loco". Blanco recalcó que ni se manifiesta en contra
ni lo pone en duda, pero no deja de considerar la red como "unas páginas
amarillas gigantescas". Un dato que ilustra su experiencia personal es que,
de la media de 45.000 visitas que recibe la web de Icart mensualmente, apenas
han salido contrataciones.

Juan Blanco, Ana Tenorio y Daniel Muñoz
(Foto: Silvia Calado)
El discurso de Blanco pronto encontró réplica o explicación,
según se mire. Daniel Muñoz, director de Flamenco-world.com, señaló
que "el problema del flamenco en Internet es el desconocimiento del empresario
pues, lejos de poner en marcha planes de negocio sostenibles, sólo utiliza
la red como mero escaparate". A diferencia de Icart, la experiencia de la
web que dirige Muñoz en management, iniciada hace apenas tres meses en
alianza con Distrito Flamenco, ya ha dado sus frutos. Muñoz reconoció
que, si bien este medio no es la panacea, los resultados dependen del nivel profesional,
del estudio de la oferta y la demanda, de la elaboración de un proyecto,
de dar un motivo al cibernauta para entrar en el sitio... y, en definitiva, del
uso que de la herramienta se haga". Y fue ilustrativo: "No es lo mismo
un destornillador en manos de un ferretero, que de Giacometti, que de un asesino
en serie". Tenorio dio una clave más: "La asignatura pendiente
es la formación del usuario". Abiertos ambos frentes de argumentación,
Blanco no pudo más que recurrir a la autocrítica: "Nuestra
página carece de profesionales, nos hemos incorporado al galope y estamos
mal situados en los buscadores".
Con la experiencia de seis años como baza, el director de Flamenco-world.com,
web que ya alcanza el millón de visitas al mes, matizó que "trabajar
en el mercado internacional supone afrontar una competencia internacional, motivo
por el que nuestro medio se afana en defender un concepto de negocio basado en
ofrecer información, servicios y productos sobre un pilar de confianza,
lo cual requiere una importante inversión, sobre todo, en conocimiento".
Su conclusión: "Hacer un modelo empresarial para difundir el flamenco
Internet, no una copia del modelo tradicional".
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