VI FESTIVAL DE JEREZ. MANUELA
CARRASCO / MACANITA
Presencias. Ausencias
Silvia Calado Olivo. Jerez, 11 de marzo de 2002
Ficha técnica. I PARTE. Manuela Carrasco: baile. Manuel Soler, Bobote
y Joselito Romero: baile y palmas. Enrique El Extremeño, Pepe Pura: cante.
Joaquín Amador, Miguel Iglesias: guitarra. Samara Amador, Pipi Carrasco:
coros. II PARTE. La Macanita: cante. Manuel Parrilla: toque. Chícharo,
Bo: palmas y jaleos. Teatro Villamarta, Jerez de la Frontera (Cádiz), 11
de marzo de 2002. 21 horas.

Manuela Carrasco con Bobote y Manuel Soler
(Foto: Daniel Muñoz)
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Manuela Carrasco (Foto: Daniel Muñoz)
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La fotocopia de un informe médico pegado a las puertas de entrada recibía
al nutrido público (local, en su mayoría) que acudía al cierre
del VI Festival de Jerez. La Paquera había sido internada esa misma tarde
y, como ocurrió en la pasada Fiesta de la Bulería, su actuación
se descartaba. Dicen que al teatro se acercó, como una espectadora más,
Tomasa Guerrero, La Macanita, y que, al enterarse de la indisposición de
su tía, se ofreció como suplente...
No sería hasta la segunda parte cuando la cantaora aparecería
en escena, pues la primera mitad de la noche estaría de cuerpo presente
Manuela Carrasco. Subió el telón y, casi con bravura, embistió
el grupito de cabales en juerga tabernera. Y fue por bulerías. Siete personas
haciendo compás y, entre ellas y en el centro, ella, faraona, Manuela Carrasco.
Espera, señora, a que los dos cantaores se levanten y la saquen al centro
de la tabla. Y allí alza sus brazos, los mueve despacito, luce majestad
y, sólo a ratos, despliega su furia de arriba hacia abajo. El público
jalea, la bailaora sevillana se desmelena. Casi en trance, se pierde por el costado
derecho del proscenio. A su salida, el grupo concentra fuerzas por alegrías
para lucimiento, por un ratito, de Joselito Romero quien, saltimbanqui, no consiguió
mantener la altura a la que Manuela se había elevado. Para ello, menos
mal, estaban Manuel Soler y Bobote quienes, con sapiencia y posos, el primero,
y gracia y guiño, el segundo, preludiaron por bulerías la soleá
en la que, ahora sí, ella entraría brindando su regio y conmovedor
perfil. Sin moverse del sitio, mece sus volantes acariciando el aire, lo que cubre
cualquier asomo de chapuza en la preparación del montaje. Igual multiplica
la duración de los minutos que la divide... y es entonces cuando Soler
y Bobote se dejan manos y pies aupándola. El compás desemboca otra
vez en bulerías. El trío del compás se levanta y la rodea
y, por turnos, resuelven su pataíta. Y ahora ella. Y así se van,
con su fiesta, Soler con sus mordentes, con sus piruetas Bobote, con su señorío,
Manuela.
Tomasa Guerrero osaba asumir un reto: sustituir a La Paquera. Y ello implicaba
dejar satisfecho a los lugareños que sólo habían sacado entrada
para el día de cierre del festival. Deseando la recuperación de
su tía y dejando claro que estaba tan contenta como descontenta por subirse
al escenario del Villamarta, Macanita entró por soleá para ir fundiendo
su garganta. A su lado, Parrilla... rancio, certero. A su espalda, Bo, Chícharo
y Gregorio. Y ahora tangos, azuzada por el compasito del toque parrillero. Ya
caldeada, sube, raja. Y ahora por seguiriyas. Reposo, poso. Y ahora por bulerías,
derrochando jerezanía... de pie, cuplé, pataíta. Cantadice,
susurra, se aúpa. Y ahora los palmeros. Tomaquetoma. Qué importan
los acoples y esos pitidos a los que cantaste. Y ahora Parrilla, su vueltecita
por bulerías. Y el bis sería el single de su nuevo disco, que tenías
muchas ganas de cantarlo. "Y si desafino, me perdonáis". Perdonada
estabas, Tomasa... habías venido a sentarte en tu butaca.

Macanita con Parrilla de Jerez
(Foto:Daniel Muñoz)
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Parrilla baila para Macanita
(Foto: Daniel Muñoz)
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