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VI FESTIVAL DE JEREZ
MORAÍTO EN CONCIERTO. ALEJANDRO GRANADOS: 'SABOR AÑEJO'
Del sabor al nosabor
Silvia Calado Olivo. Jerez, 5 de marzo de 2002
Ficha técnica. I PARTE. Moraíto: guitarra. Luis el Zambo:
cante. Chicharito, Gregorio Fernández, El Bo, Rafa: palmas y jaleos. Rocío
Fernández, Mercedes Pantoja: coros. II PARTE. Alejandro Granados, Yolanda
Heredia: baile. Antonio Malena, Luis Moneo, David Lagos, Tequila de Jerez: cante.
Domingo Rubichi, Jesús Álvarez: toque. Luis de la Tota: palmas.
Teatro Villamarta. Jerez de la Frontera (Cádiz), 5 de marzo de 2002. 21
horas.
Noche desigual... adjetivo que el programa doble es dado a propiciar. ¿Un
hilo conductor? Quizás la mirada atrás. Pero sólo eso, pues
todo lo que de distendido, de frescura y de chispa que el miniconcierto de Moraíto
ofreció se esfumó en una segunda parte en la que era difícil
paladear algún sabor, salvo por un jugoso grupo de cante que fue acompañado
al baile por Alejandro Granados.

Moraíto (Foto: Daniel Muñoz)
El guitarrista jugaba en casa. Claro lo dejó el aplauso de bienvenida
y los constantes jaleos que le brindó la grada durante toda la actuación.
Fue abriéndose paso desde dentro, desde la seguiriya. A ella le dio cuerpo
a base de tensión y fuerza. Suelto, libre, con sus piruetas y sus silencios,
derivó a la soleá por bulerías, con un poquito de compás
tras su hombro derecho. Jerez corre por las cuerdas que su pulgar provoca. Con
la cabeza casi apoyada en el costado de su instrumento, las melodías fluyen,
naturales, hacia la bulería.
Ya estábamos avisados. Moraíto iba a ceder su silla al convecino
Luis el Zambo quien, de haberlo permitido los técnicos de sonido, podría
haber erizado a la sala con su cante resquemao... por soleá. Tras su solo,
quedó allí a la vera de Morao, haciendo palmas como uno más,
pero sin serlo. Bulerías y tangos de cierre con coros femeninos, palmas,
jaleos y percusión. De 'Morao y oro' a 'Morao, Morao'. De aquí p'allá.
Supo a poco. Tanto que paladear...

Alejandro Granados (Foto: Daniel Muñoz)
Venía vendiendo 'Sabor Añejo'. Y, para ello, el bailaor/bailarín
madrileño se cubrió las espaldas con un quinteto de cante y jaleos
"de por aquí" integrado por Antonio Malena, Luis Moneo, David
Lagos, Tequila de Jerez y Luis de la Tota. Ellos prologaron y epilogaron con unas
rondas de cante que tuvieron en Lagos, Moneo y Malena momentos cumbre. La soleá
al golpe alrededor de una mesa, la nana seca de Antonio, los tientos de David,
el corrillo buleriero final con pataíta de uno y de otro... Acierto, dicho
sea de paso, la estructura que colocaba y movía con hilazón al quinteto.
Y fueron ellos, los cantaores, los que pusieron todo sabor al montaje, volviéndose
las tornas y quedando el baile de mero acompañante del cante. Granados
pretendía pasado, pretendía farrucos y patucas... pero quedó
en pretensión. Fue correcto y limpio, algo dilatado en sus solos por alegrías
y soleá, pero ni añejo, ni dulce, ni salado, ni agrio tan siquiera.
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