VI FESTIVAL DE JEREZ. DE CAI...
EL BAILE. ANTONIO EL PIPA
Por un ratito de gloria
Silvia Calado Olivo. Jerez, 28 de febrero de 2002
Ficha técnica. Antonio el Pipa:
baile, coreografía y dirección artística. María José
Franco y José Triguero: bailaores solistas. Patricia Ibáñez,
Choni Pérez, Leonor Leal, Raúl Ruiz, Miguel A. Corbacho y Juan A.
Tejero. Luis Moneo, Manuel Tañé y Felipa del Moreno: cante. Pascual
de Lorca y Juan Moneo: toque. Pascual de Lorca, Juan Moneo y José Luis
Montón: música. Teatro Villamarta. Jerez, 28 de febrero de 2002.
21 horas.
Foto: Daniel Muñoz
Se sabía esperado... deseado incluso.
La entrega, asegurada. Recíproca, claro. Las plumas tornasoladas estaban
listas para desplegarse, para cegar si fuera preciso. Y, él, Antonio el
Pipa, presto a recorrer el mapa bailaor gaditano con una nueva creación
en la que busca afianzar su faceta coreográfica: 'De Cai... el baile'.
Jugaba en casa...
Porteño fue el arranque. Ida y vuelta.
Guajira y colombiana. Chuflilla y sal. El cuerpo de baile disfrutaba de su medida
anarquía... Una bata, la otra mantón. Uno de corto, el otro de calle.
Y aquel, el de rojo, el de los pies incallables. El público, cómplice.
De vuelta, la bulería y, de pronto, ¡chas!... Antonio el Pipa. Hacía
días que avisó: "Mi reto es elevar la bulería a la categoría
de número solista". Y allí estaba con su porte y su desafío,
de riguroso negro, bastándose en el compás. A solas con sus pitos,
con sus silencios, con el roce de las suelas en las tablas, da forma al momento
Pipa. Del silencio, nace la sonoridad, el cante de Manuel Tañé a
palo seco... es manos, es pose, es provocación. Las plumas están
desplegadas. El público las puede casi tocar. Casi...
Con la miel en los labios, un ratito de gloria
para María José Franco. Introducida por la voz alimonada de Felipa
del Moreno, sale ella, también cítrica, también porte, también
efecto. Se busca en la bulería, pisa más que vuela. La luz dorada
de la 'Isla de León' se torna contraluz para la farruca, allá en
la 'Loma de los Gazules'. Encabeza Pipa el triángulo. Triple espejo de
asimetrías. De agradecer, los silencios. De más, la triple genuflexión.
Un apretón de manos, palmada en la espalda... encantados. Luis Moneo también
tiene su ratito de gloria. Sale p'alante, desprovisto de toda compañía,
por tonás y martinetes. Cante con poso y con potencia y con sapiencia y
con entidad. A su retirada, alumbran las candilejas... para Algeciras. El grupo
reaparece y con él lo sísmico, lo casi coordinado, la búsqueda
del tres por cuatro.
María José Franco (Foto: Daniel Muñoz)
El telón baja sin ovación...
hay segunda parte. Llega con tres parejas, tres círculos de luz, tres juegos
de pies y aleteo. La guitarra sorda se entremete por soleá. Antonio el
Pipa y María José Franco también quieren jugar. La pausa,
el adaggio (parafraseando a Mario Maya) dura poco, vuelta a la bulería,
corrillo, tú, este, yo... Jerez... agravio para la 'Ruta del toro'. José
Triguero desciende de otro cañón cenital en pipeño atavío.
Una pizca de gloria para él, por rondeña. Brota matorral de la tabla
para otro solo. Soleá. 'La garrocha en Medina'. De corto y polainas, prepara
el plumaje. Se pasea, se posa, se recrea, interactúa, lanza besos, se sabe
querido... Jerez, su Jerez, lo quiere. El cante a dos voces lo acompaña
en la levitación con la que abandona escena. Podría haber terminado
ahí, pero quiso descender de nuevo, replegarse y confundirse entre el inconexo
baterío, decir adiós por alegrías... y brindárselo
al poeta de El Puerto, a Alberti. Rima asonante.
No hubo fin de fiesta por bulerías...
también estaba prometido. Jerez había caído. Lluvia de claveles,
lluvia de aplausos, lluvia de gloria... la gloria de Antonio el Pipa.