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VI FESTIVAL DE JEREZ
LA TRASTIENDA DE... MERCHE ESMERALDA
Majestad en chándal
Silvia Calado Olivo. Jerez, 1 de marzo de 2002
Un pantalón de chándal con un número '72' en la pernera
izquierda, una camiseta de merchandising del Festival de Jerez, una larga
y espesa melena rizada y unos zapatos de baile es todo lo que lleva por atuendo
Merche Esmeralda para una sesión de ensayo. Faltaban algo así como
tres horas para el comienzo del espectáculo que la noche del primer día
de marzo iba a reunir en el jerezano Teatro Villamarta a los más granado
del baile flamenco sevillano... de mujer. Y había que pulir.
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Merche Esmeralda
ensaya en el Teatro Villamarta (Foto: Daniel Muñoz)
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Sin orden, como obviando toda presencia, posa una pirueta allí, un contratiempo
allá, un remate aquí... como marcando terreno, como haciendo suya
la tabla, ignorando que atrás, técnicos y músicos, ajustan
sonido: "Sube el cajón", "hay un acople por ahí",
"más grave". Una subida allí, una vuelta aquí,
una llamada allá... Hasta que Su Alteza gusta descender, hace el silencio
y se dirige a sus súbditos: "Vamos a hacerlo una vez entero".
Se refiere al número de tangos programado en la primera parte intitulada
'De Sevilla'. Cantan Guadiana y El Almendro: "Que tiene la María una
belleza, ay la portuguesa. Tiritiritiritinmí tiritiritinmí, amma
amma ammaa". Esperad un tiempo y... "immi immi immii". No, no se
ha esperado. Falta algo de concentración en el atrás. Comprensible,
si por cuestiones hormonales fuese. La belleza madura de Merche aturde... quizás
a ella el profeta no se le hubiera resistido.
Otra vez esa parte. Amma amma... "¡No! no me vayas a jorobar".
Y a una se le viene a la mente el País de las Maravillas y la Reina de
Corazones y su grito de guerra, aquel "¡que le corten la cabeza!".
Todos asienten y, de nuevo, esa parte. Tampoco ahora. Más efectivo que
una sesión de decapitaciones vaa ser acortar distancias, prescindir de
los movimientos por la tabla... ya habrá tiempo esta noche. Merche a medio
metro y descontenta debe intimidar. Intimida, de hecho.
Otra vez esa parte. Pero ahora aquí, mirándoos a losojos, indicándoos
cuándo debe entrar la falseta, cuándo se debe cortar el cante, cuándo
el cajón: "Ratatú totototán". Y ella bailando sobre
sí misma, esbozando ondulaciones, provocando obediencia con el dedo índice.
Ahora sí, Su Majestad. Y después, también, cuando el teatro
deje de ser penumbra sin ojos y le rinda honores con unánime reverencia,
cuando sus rizos se dejen domar en un moño y sus poderosas piernas asomen
por entre los vuelos del vestido, cuando su sonrisa de gato de Chesire se deje
querer por los flashes, cuando demuestre que la curva de su espalda sigue siendo
prodigiosa. Entonces sí, Su Majestad...

Merche Esmeralda (Foto: Daniel Muñoz) |

Merche Esmeralda con el cantaor Guadiana
(Foto: Daniel Muñoz) |
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