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Antonio Gades, homenaje. Especial

Al maestro Gades,
¡¡¡Viva la danza!!! ¡¡¡Tú
eres la luz!!!
Hoy te has marchado, amigo, maestro, compañero. Y
allá te encaminas, hacia la sagrada, inefable y misteriosa
noche. El mundo ya queda muy lejos, enterrado en una profunda
fosa; su espacio ha quedado desolado y solitario. Una intensa
melancolía vibra en las cuerdas del pecho. Quisiera
ser engullido por el rocío y fundirme con la ceniza.
Profundos recuerdos, anhelos de juventud, sueños de
la infancia, efímeras alegrías y esperanzas
frustradas de toda una larga vida se acercan con grisáceas
vestiduras, como la niebla del atardecer tras la puesta de
sol. La luz -que eres tú- ha plantado sus alegres pabellones
en otro lugar. ¿Quizás no deberías volver
nunca más con tus criaturas, que te esperamos impacientes
con la fe de la inocencia?
A mi amigo Antonio Gades,
Siempre vivirás en mí.
Antonio
Canales
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