FESTIVAL SUMA FLAMENCA 2007. DIEGO EL CIGALA/ ARCÁNGEL
Cante x cante
Silvia Calado. Madrid, 11 y 12 de mayo de 2007
‘Picasso en mis ojos’.
Diego el Cigala: cante. Diego del Morao: guitarra.
Sabú: percusión. Yelsy Heredia: contrabajo.
Jaime Calabuch: piano. Viernes, 11 de mayo de 2007/ ‘Ropavieja’.
Arcángel: cante. Miguel Ángel Cortés,
Daniel Méndez: guitarras. Chico Fargas, Rubén
Vargas: percusión. Manolo Nieto: bajo. Macarena
de la Torre, Sandra Carrasco, Antonio y Manuel Saavedra:
coros y palmas. Sábado, 12 de mayo de 2007. 2º
Festival Suma Flamenca 2007. Teatro Albéniz (Madrid,
España). 20:30 horas

Diego el
Cigala, ‘Picasso en mis ojos’
Teatro Albéniz, viernes 11 de mayo
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Diego el Cigala en Suma
Flamenca 2007 (Foto Daniel Muñoz) |
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No cabía un alfiler el viernes
en el Teatro Albéniz. Y lo peculiar del llenazo
era que lo provocaba un cantaor flamenco. Decir a estas
alturas que Diego
el Cigala es un artista de multitudes es una obviedad,
pero hay que reiterar todo espaldarazo para el flamenco,
siempre necesitado de nuevos aficionados y eco mediático.
El artista madrileño lo logró hace varios
años por la vía del mestizaje, del encuentro
entre el bolero y el flamenco, unido a las manos mágicas
del pianista Bebo Valdés. Aunque esa noche no abusó
del tirón de ‘Lágrimas negras’,
aún sabiendo que pronto tendrá segunda entrega.
Tan sólo se reservó tres temas para el final
del recital, cuando ya había repasado el repertorio
de ‘Picasso
en mis ojos’ y precalentado con cante jondo
de toda la vida.
Dejó a los músicos flamencos
el prólogo, que desfogaran por bulerías
Diego
del Morao y Sabú. Y entonces hizo aparición
aclamado por la emocionada sala. Tomó asiento en
su habitual taburete alto, dio un sorbo a la también
habitual copa y se enredó en los terrenos de la
fragua (ver vídeo online). De ahí
pasó a la soleá y, previa bendición
a los asistentes, se dio a la defensa de su último
disco. En el envoltorio musical primaron la elegancia
y la cohesión, con el cantaor llevando la batuta
(con casi imperceptibles ademanes). Contrabajo, guitarra,
piano y percusión llevaron en volandas los quejíos
de El Cigala que, poco a poco, redondeaba su quehacer.
Ole, ole, ole. El público alucinaba
con cada quiebro, con cada gesto. Y el cantaor respondía,
a veces, con regalos como el taranto asomado al horizonte
cubano; o su versión afandangada de ‘Angelitos
negros’. Dos horas duró el recital. No escatimó
Cigala a su afición. Y al final se desató
el furor. Aún varios minutos después de
que el telón bajara, los desaforados pitos, gritos
y aplausos lograron que volviera a alzarse para el bis,
para el solicitado ‘Chanelando’.

Arcángel,
‘Ropavieja’
Teatro Albéniz, sábado 12 de mayo
Arcángel en Suma
Flamenca 2007 (Foto Daniel Muñoz) |
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El sábado, sin embargo, el aforo
no llegaba a la mitad. Y eso, obviamente, nada tiene que
ver con la calidad de la propuesta. El márketing,
la promoción y los criterios de programación
parecen tener la clave. Un dato: nueve espectáculos
simultáneos ofrecía ese día el festival.
Pero el caso es que Arcángel
venía al Teatro Albéniz a ofrecer otro punto
de vista. El cante que practica tiene otras tesituras,
otros referentes, otras tonalidades. Aunque el efecto
que provoca ante la audiencia es igual de entusiasta.
Eso sí, los oles están colocados en otros
lugares, pues es el onubense un artista de garganta valiente,
que asume riesgos musicales que lo hacen diferente y,
en ocasiones, escalofriante. No tuvo más que apretar
los puños en el tercer o cuarto tercio de ‘Limón
amargo’ para comenzar a arrancar oles al respetable.
Flanqueado por las guitarras de Miguel
Ángel Cortés y Daniel
Méndez, de una deliciosa complementariedad,
más bajo eléctrico, percusiones y coros,
se afanó en caldear el ambiente con los temas más
tarareables de su discografía. Por tangos, ‘La
llave’. Como por bulerías, ‘Hay días
que’. Aunque nada es del todo liviano en su propuesta,
habrá de llegar el cante sin más aderezo
que el de la inspiradora y certera guitarra de Cortés
para entrar en jonduras. La malagueña de Chacón
retuerce las tripas del oyente. La soleá enmudece
al teatro tensando hasta el límite los silencios.
Y ‘Humeaban las chozas’, con la composición
de Mauricio Sotelo enlatada, subraya la profundidad de
una trilla engarzada con seguiriyas.
El grupo vuelve a reunirse, incluidos
los delicados coros, que tomarán protagonismo en
la siguiente pieza, haciendo un corro de compás
a Arcángel a pie de escena, por bulerías
(ver vídeo online). El pellizco, al natural.
De su nuevo disco extraería después el bolero
‘Mucho mejor te amo’ y ‘Tita María’,
para volver a derramar intensidad en las alegrías
populares. De todos sus compañeros dijo gloria
al presentarlos, encaminándose ya al final del
concierto. Por supuesto, llegaron los fandangos de Huelva,
auténtica delicatessen en boca de Arcángel.
Casi al borde de las dos horas de cante, había
necesidad de más. Y el cantaor se marcó
una personal versión de ‘La bien pagá’
en pie que colmó la sed de cante del público...
que pudo ser más numeroso, pero no más entregado.