Especial. El atrás
del flamenco
Joyas de la retaguardia
Silvia Calado, septiembre de 2007
No se les presta atención
hasta que no dan el paso al frente, pero el flamenco no
sólo se hace en el primer plano. Cantaores, guitarristas
y bailaores de atrás dotan al flamenco de fondo.
Y son tan responsables de su devenir como quienes encabezan
los carteles. Muchos nunca llegan a solistas, otros combinan
posiciones y sólo unos pocos acaban siendo figuras
al cabo del tiempo, del trabajo, del tesón. Además,
el atrás es la cantera y la escuela ineludible
de quien quiere no ya estar, sino ser en el flamenco.

Marina Heredia con todo su
atrás (Foto Daniel Muñoz)
“Una fiesta se hace con tres personas:
una baila, otra canta y la otra toca. Ya me olvidaba de
los que dicen “¡ole!” y tocan palmas”.
El poema de Manuel Machado confirma la evidencia. Sin
grupo, sin diálogo, sin comunicación, no
hay flamenco. El género musical de origen andaluz,
es un engranaje que no puede prescindir de ninguna de
sus piezas. La bailaora solista necesita, al menos, guitarra,
cante, palmas y, si el montaje lo requiere, cuerpo de
baile, composición y dirección musical.
El cantaor solista puede hacer un cante ‘a capella’,
pero no un recital entero. La guitarra le resulta primordial,
y no vienen mal una percusión y unas palmas. El
guitarrista solista, como poder, puede tocar solo, pero
lo normal es que lo haga respaldado por un grupo de instrumentistas,
incluyendo voz e incluso baile. Todos necesitan a todos.
Aunque a ojos del público, como dice el guitarrista
Jesús Torres, en el atrás se realiza “una
labor sorda”.
Los
escuderos del cante
Antes de que Chano
Lobato comenzara a dar recitales en solitario, se
llevó casi veinte años poniendo su garganta
al servicio del bailaor y bailarín Antonio Ruiz
Soler. No hay que olvidar que José Mercé
fue cantaor de la compañía de Antonio Gades
y que Diego el Cigala cantó para Sara Baras en
‘Juana la Loca’. Y el mismísimo Camarón
fue cantaor de cuadro de tablao antes que mito.

Chano Lobato y Juan Habichuela
con la bailaora Matilde Coral
(Foto Daniel Muñoz)
En el panorama del flamenco actual, hay
verdaderos maestros del cante que prácticamente
han desarrollado toda su carrera en ‘segundo plano’.
Enrique
el Extremeño, aunque tiene en el mercado discos
como ‘Tierra de barros’, su dedicación
principal es al cante para bailar en compañías
como las de Manuela Carrasco, Javier Latorre o incluso
jóvenes valores como Fuensanta la Moneta. Otro
gran artista del atrás es Juan
José Amador, un cantaor versátil –incluso
se presta a conseguidas interpretaciones dramáticas-
de cuyo cante se nutren bailaores como Javier Barón
o Isabel Bayón, que participa en proyectos rompedores
como Pata Negra o ‘Las 24’ y que aún
no ha registrado su voz.
Las compañías de baile
son el principal foco donde localizar a las mejores voces
de acompañamiento. Carmen Linares recomienda ver
baile para disfrutar de buen cante pues “como los
bailaores suelen llevar a tan buenos cantaores, porque
es que hay cantaores para bailar de maravilla, se disfruta
por partida doble”. Una buena muestra es la Compañía
de Eva Yerbabuena, que siempre ha sido partidaria de llevar
cante de primera. Cuando ella baila, suelen sonar voces
como las de Enrique Soto o Pepe
de Pura. La jerezana María del Mar Moreno considera
al cante el cincuenta por ciento de su trabajo, de ahí
que tenga como cantaor fijo a Antonio
Malena. Y lo mismo sucede con Antonio Canales, que
lleva en su compañía a cantaores de la talla
de Guadiana, José Valencia, Potito o Montse Cortés.
Apreciar la labor de estos artistas,
pasa por entender que no sólo se trata de cantar
en directo, sino muchas veces de aprender nuevas letras
y nuevas melodías para cada espectáculo
y, en ocasiones, hasta crearlas. Y como poco, han de adaptar
el repertorio popular de cante a las exigencias de cada
bailaor para matizar los cortes y remates, para contribuir
a la rítmica precisa. Y lo mismo sucede cuando
los requiere un guitarrista de concierto para meter letras
o coros en las composiciones. A Paco de Lucía lo
han acompañado cantaores como Pepe de Lucía,
Duquende, Montse Cortés, Chonchi Heredia, La
Tana... Con Vicente Amigo ha ido Blas Córdoba;
con Tomatito, Potito; con Manolo Sanlúcar, Carmen
Grilo; y con Gerardo Núñez, Rafael
de Utrera. Por citar unos cuantos ejemplos.
Los cantaores jóvenes saben lo
necesario que es curtirse en esta exigente labor. Como
dice el gaditano David
Palomar, “cantar para bailar ha sido mi escuela,
desde el principio... y lo que queda”. A su juicio,
coger tablas en la retaguardia es fundamental: “El
baile te pone mejor de ritmo, te prepara mejor en los
cantes porque te obliga a estar todo el día estudiando.
El cante para bailar te pone las pilas”. Jesús
Méndez, que comenzó su andadura profesional
con Gerardo Núñez, relata que le “ha
enseñado muchísimas cosas, entre ellas,
las técnicas para afinar. Antes de salir a actuar,
se pone a hablarme en los camerinos y me da muchos consejos.
Con él siempre estoy aprendiendo”.

David Palomar, David Lagos
y Jesús Méndez acompañana
al cante a Mercedes Ruiz (Foto Daniel Muñoz)
Estar al día de los nuevos nombres
que van despuntando en el atrás, significa poder
intuir quiénes serán los grandes nombres
del mañana. Actualmente, hay que fijarse en los
ya citados Jesús Méndez, David
Palomar y Carmen Grilo, pero también en Jeromo
Segura (con Eva Yerbabuena), en Londro y El Pulga (con
Mercedes Ruiz), en Encarnita
Anillo (con Andrés Marín), en Ana Ramón
(con María Pagés), en Antonio Campos (con
Rafaela Carrasco), en Miguel Ortega (con Ángel
Muñoz)... El filón parece inagotable.
Guitarra,
compañía integral
No todos los guitarristas son buenos
“banderilleros”. Y eso lo sabe muy bien Juan
Habichuela, el gran maestro del acompañamiento.
“El acompañante siempre ha sido el mozo del
cantaor, el que ha estado pendiente del cantaor”,
explica en una entrevista
concedida a Flamenco-world.com. Y sabe que el secreto
está en “dejar al cantaor siempre que haga
lo suyo, ir detrás de él y no molestarlo
con muchas cosas, pararse cuando hay que pararse, sin
tremendismo”. Y critica que haya “algunos
guitarristas que quieren sobresalir por encima del cantaor
y eso al cantaor no le gusta. Si sales y empiezas a hacer
una variación espectacular, el público lo
aplaude, eso está clarísimo. Eso lo agradece
el público, pero el cantaor no”.

El atrás de José
Mercé, con Moraíto, Manuel Nieto
y Marcelino Fernández (Foto Daniel Muñoz)
Por estas cualidades destacan guitarristas
de hoy como Moraíto,
el fiel escudero de José Mercé; el granadino
Miguel Ángel Cortés, que ha tocado para
Carmen Linares, Esperanza Fernández o Arcángel;
el jerezano Juan Diego, que ha respaldado a cantaores
como La Macanita o Remedios Amaya; Niño Josele,
que además de ser segunda guitarra de Paco de Lucía,
ha acompañado a cantaores como Diego el Cigala
o Enrique Morente; Alfredo
Lagos, escudero de Fernando Terremoto o Estrella Morente;
Manuel Silveria, que suele acompañar a El Pele...
Los hay incluso especializados en flamenco clásico,
como Antonio Carrión, en quien han confiado desde
Chocolate a José Menese; Antonio Soto, que va habitualmente
con cantaores como Fosforito o Agujetas; Rafael Rodríguez,
que suele ir con artistas como la bailaora Milagros Mengíbar;
Felipe Maya, guitarrista de Blanca del Rey; o Juan Serrano,
tocaor de bailaores veteranos como Toni el Pelao y El
Güito.
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Alfredo Lagos con Israel
Galván
(Foto Daniel Muñoz) |
Aunque la responsabilidad del guitarrista
puede ir más allá de las indicadas por el
maestro Habichuela cuando se le pide composición
y/o dirección musical para el baile y también
para el cante. De esta compleja faceta hay grandes maestros.
Uno de los pioneros fue Manolo
Sanlúcar, a quien el flamenco le debe obras
de la magnitud de ‘Medea’ -un encargo del
Ballet Nacional de España (BNE)- o la banda sonora
de ‘Mariana Pineda’ de Sara Baras. También
Cañizares ha experimentado en este frente, con
composiciones tan recientes como ‘Capricho’,
coreografiada por Fernando Romero para el BNE.
Un especialista en la materia es el cordobés
José
Antonio Rodríguez, autor de obras como ‘Tiempo,
amor y muerte’ para Mario Maya, ‘La leyenda’
para la Compañía Andaluza de Danza o ‘Tiempo’,
una coreografía de Joaquín Grilo para el
BNE. Y es un enamorado de esta especialidad: “Me
apasiona ponerle música a un guión o a una
idea que tenga alguien”. Y explica lo que sucede
en su trastienda: “En circunstanciales normales,
me tiro un papel continuo al suelo y empiezo a dibujar
lo que quiero. Me voy poniendo papeles y notas, y haciendo
una estructura que va cambiando”.
También destaca en esta faceta
Paco
Jarana, dedicado en cuerpo y alma a la composición
y dirección musical de la Compañía
de Eva Yerbabuena. La bailaora explica cómo trabajan:
“Yo a Paco lo empiezo a bombardear. Soy una persona
que trabaja mucho con imágenes, como con memoria
fotográfica. Y en cualquier momento, no se sabe
cuándo ni cómo, te viene una imagen y la
ves en escena. Todo lo que se me ocurre se lo digo, él
lo va asimilando y va creando los climas. Luego entre
los dos vamos intentando ordenar la coreografía,
la música y encadenar un clima con otro”.
Jesús Torres, también guitarrista y compositor,
apunta que “mucho de lo que Eva es, es Paco”.
El músico, que suele componer para Isabel Bayón
y Rafaela Carrasco, subraya que “al guitarrista
de baile no se le suele apreciar el auténtico trabajo
que realiza; creo que atrás hace una labor sorda”.
Jesús Torres
toca para Rafaela Carrasco (Foto Daniel Muñoz)
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De esa labor también sabe mucho
Gerardo
Núñez, quien ha compuesto obras para
baile y para cante. De su cosecha son ‘Un ramito
de locura’ de la cantaora Carmen Linares o ‘Salomé’
de la bailaora Carmen Cortés. Otro nombre a subrayar
es el de Juan
Carlos Romero centrado, sobre todo, en la composición
para cante. El onubense es autor de repertorios como ‘La
calle perdía’ de Arcángel o ‘Tierra
de calma’ de Miguel Poveda, además de espectáculos
como ‘Abanaó’ y temas para Carmen Linares
o Enrique Morente. Pedro Sierra se mueve también
entre distintas aguas; lo mismo compone la vanguardista
obra ‘La francesa’ de Pastora Galván,
que acompaña a la bailaora Manuela Carrasco. José
María Bandera, que compone para Sara Baras; José
Luis Montón y Juan Ramón Caro, que componen
y tocan con Mayte Martín; José Carrillo
‘Fyty’, autor de la música de espectáculos
de María Pagés; Salvador
Gutiérrez y Canito, con Andrés Marín;
Javier Patino, que compone para Javier Barón; Paco
Arriaga, para Ángel Muñoz... Una larguísima
lista que no deja de engordar con jovencísimos
autores y acompañantes como Daniel Méndez,
José
Manuel León, Santiago Lara o Diego del Morao.
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