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La nueva escuela sevillana
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Matilde Coral (Foto: Daniel
Muñoz) |
Antonio Canales y María Pagés también
podrían considerarse la punta del iceberg de la moderna
escuela sevillana. La ciudad de la Giralda es la cantera más
fértil de bailaores, unos nacidos en su territorio
y otros adoptados de otras tierras por maestros con señeras
escuelas como Matilde Coral, Manolo Marín o José
Galván. Aprender la norma, asimilarla, transgredirla...
Las tendencias que han surgido de una misma raíz tocan
todos los puntos entre la ortodoxia y la heterodoxia, variedad
enriquecida con la personalidad de jóvenes bailaores
de enorme valía. Isabel Bayón, Javier Barón,
Rafael
Campallo, Ángeles Gabaldón, Fernando Romero,
Rafael de Carmen... son de los bailaores que defienden con
firmeza la tradición, cada uno aliñando el clasicismo
con los aires de los tiempos que viven, con sus respectivas
maneras de expresarse. Bazas suficientes para crear espectáculos
propios que, poco a poco, van conociéndose por el circuito
nacional e internacional. Ya realimentan esta línea
bailaoras aún más jóvenes como Pastora
Galván y Adela Campallo.
Israel Galván
(Foto: Daniel Muñoz) |
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Los hay más extremos desde el punto de vista creativo.
La mirada flamenca de Rafaela
Carrasco está llena de originalidad. Apela a la
musicalidad de la danza, a la apertura de perspectivas, a
la intimidad. En una línea similar se sitúa
Andrés
Marín, un amante del cante en permanente búsqueda
del movimiento, de particular figura y espectáculos
exhibidos en países como Francia, España y Estados
Unidos como ‘Más allá del tiempo’
y ‘Asimetrías’. Israel
Galván es la excentricidad del baile flamenco,
la experimentación pura, el baile flamenco deconstruido.
Acostumbra a zamarrear al espectador con montajes como ‘La
metamorfosis’, ‘Galvánicas’ o ‘Arena’.
No hay nada más del lado de la vanguardia.
No hay que olvidar el camino individual de dos imponentes
maestras del baile de raíz: Manuela
Carrasco y Juana Amaya. Son bailaoras de estampa, de arrebato,
de contener el paso del tiempo. Tanto en las pinceladas que
dan de su repertorio en los festivales de verano como en los
espectáculos más elaborados con los que concurren
a las grandes citas flamencas, dejan sentado que el baile
no académico, de expresión natural, de gesto
conmovedor... tiene quien lo defienda.
revista@flamenco-world.com
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