Obituario. Bernarda de Utrera (1926-2009)
Bernarda vuelve con Fernanda
Silvia Calado/ Flamenco-world.com, 28 de octubre de
2009
Foto portada © Anahí Cármody/ Flamenco-world.com
Bernarda Jiménez Peña
era una muchacha cuando Edgar Neville la grabó cantando
para la película ‘Duende y misterio del flamenco’
(1952) en la finca del torero Juan Belmonte. Vestía
ropas sencillas y tenía el aire humilde de la campiña.
Incluso el narrador del filme puntualizaba que puede que
no fuera fotogénica, pero que en su cante estaba
“el más puro manantial” de las soleares,
herencia de la casa de su abuelo Pinini. Quizás sea
este de los pocos momentos de su carrera en los que tomó
protagonismo por delante de su hermana Fernanda, con quien
formó una pareja que, como puntualiza el periodista
Fermín Lobatón, “constituyó uno
de los referentes insoslayables del flamenco del siglo XX”.
Siempre al lado de su hermana, Bernarda
de Utrera inició su carrera profesional en el
Tablao Zambra de Madrid para, poco después, lograr
un premio del Concurso Nacional de Córdoba de 1957
y actuar en la Feria Mundial de Nueva York de 1964. Volvió
a la capital y a tablaos de postín como El Duende,
hasta que en los setenta decidió regresar a Utrera.
Su pueblo natal sería desde entonces base de operaciones
de la cantaora, ya centrada su carrera en los festivales
de verano, las peñas y puntuales grabaciones de discos
y televisión. De esos registros sobresale el de la
serie televisiva ‘Rito y geografía del cante’,
que le grabó sus inconfundibles bulerías acompañada
al toque por Diego del Gastor, además de seguiriyas,
tientos y fandangos. Y también destaca el doble álbum
que las dos hermanas grabaron juntas en París en
1987 y que fue distinguido con el Gran Premio de la Academia
Francesa el Disco.
En solitario, tardó en grabar. Lo
hizo por primera vez en 1999 con ‘Bernarda ahora’.
Y cuatro años después, volvió a retratar
su enorme cante con el ya desaparecido sello Palo Nuevo.
El disco, editado en formato libro, se llamó, sencillamente,
‘A Fernanda’. “Con todo mi cariño
y admiración”, escribió en la contraportada,
rindiendo definitivo homenaje a su mitad en la vida y en
el cante. Por entonces, Fernanda estaba gravemente enferma
y pasarían varios años más de convalecencia
hasta su muerte hace ahora tres años. Las apariciones
públicas de Bernarda -que fue premiada con la Medalla
de Andalucía, la del Mérito en el Trabajo
y la de Oro de las Bellas Artes- fueron cada vez más
escasas y siempre, siempre, le dedicaba de viva voz sus
recitales. Uno de los últimos y más destacados
fue el que ofreció en el bellísimo Patio de
la Montería de los Reales Alcázares de Sevilla
en la Bienal de Flamenco 2002. Y aquella noche de septiembre,
que compartía con La Paquera, le cantó a la
Giralda por soleares. Y así fue como yo lo conté:
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“Las
palabras flamenco, Utrera, cante, soleá, bulería…
están ligadas a mi persona como mis manos y mis
piernas"
Bernarda de Utrera”
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“Bernarda entra pidiendo un aplauso
para su ausente mitad Fernanda, derramando la pena. Vestida
de azul, los ojos ensombrecidos, viene disculpando los nervios,
cuan principiante, derramando corazón... éste
ahogando las huellas de la edad. Solearera, pues como después
apuntó por bulerías, "fue Mercé
La Serneta, la que mejor lo cantaba, que buena escuela ha
dejao, ay que cante más gitano, la Fernanda y la
Bernarda, lo llevamos de la mano". Fandanguera, como
ella misma. Buleriera, como se entiende en la campiña...
y la edad rendida y la pataíta esbozada y la historia
viva. Genuflexión”.
Bernarda falleció en Utrera a los
82 años de edad el 28 de octubre de 2009. Descanse
en paz… junto a Fernanda.