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BIENAL DE FLAMENCO DE SEVILLA
2002. ENRIQUE MORENTE
Deidad creadora
Silvia Calado Olivo. Sevilla, 1 de octubre de 2002
Fotos: Javier Hurtado
Enrique Morente en concierto. Cante: Enrique Morente.
Guitarras: Manuel Parrilla, Niño Josele. Percusión: Bandolero, Ramón
Porrina. Coros y palmas: Rafael Jiménez Falo, Ángel Gavarre. Teatro
de la Maestranza. Sevilla, 1 de octubre de 2002. 21 horas.
La creación tiene nombre. Enrique Morente es el creador. Ninguna otra
mente canta reinventando en cada segundo. Ninguna otra garganta nace en cada expiración.
Ningún otro cante es un viaje hacia lo desconocido... con punto de salida,
sin destino concreto. Enrique Morente, el creador, picotea en potenciales inspiradores:
los poetas. Lorca. San Juan de la Cruz. Alberti. Aún más cerca:
en lo popular, en lo flamenco. Y a partir de todo y a partir de sí mismo,
construye. Deidad creadora que brinda su obra a los mortales... desde una olímpica
palestra: el Teatro de la Maestranza de Sevilla.

Enrique Morente y Niño Josele
Sabijondo el creador, comenzó rasante. Pisando sobre seguro, agarrado
a los bajos, susurrante, la caña. El iii inédito. Se le antojó
entonces cantiñear, en avanzadilla Niño Josele, delicado decadente.
"Si mi voz muriera en tierra", los titirimundis, tiritrán a coro
y bajito y de fondo para terminar. Una estrella, la aurora y la soleá te
jalean. Escúchalas e inspírate, que vienen los tientos. Subes la
voz y pintas melodías. Y los oles son para el recogimiento, que es siempre
lo inapreciado. El grupo te respalda en los tangos rematones, sólo marcando.
Que se vislumbre el trabajo. La guitarra llora, lorquiana, Niño Josele
asiente. Cabales. Imagen de espirales entrelazadas. A solas con la bajañí
almeriense, que tanto como seduce se extingue, entra por la estrecha galería.
Taranta. Las caídas en picado, los despegues in extremis. El riesgo resbala.
Buleriero de camino a las SEGUIRIYAS. Lo divino. Zeus, Dionisios, Apolo... en
bacanal. Las subidas limpias y erizantes, sin trémolo ni techo, las recogidas
fragantes de eterno lamento. Ay, creador, que somos mortales. Danos un respiro...
y a la vuelta, recuérdanos canciones de romería, haznos saber de
misticismos. Demuéstranos cómo cantar de mil maneras una misma copla.
Sorpréndenos otra vez y otra y otra. 'Super flumina babilonis'. Sobre la
corriente de tu pensante garganta, de tu cantora mente. El quejío morentiano.
Pídele prestado a tu hija lo que tú le prestaste. Por tangos. Y
las flores amarillas de la despedida unilateralmente anunciada, pero por nadie
querida. Danos más. Un estreno: una canción por bulerías
transoceánica y bohemia. Seguimos yendo y viniendo... afortunadamente.
La deidad busca silencio. Rodeadlo, coristas, palmeros, percusionistas. Una ronda
de tonás, dadle el tono y cantad sin estridencias. "No te rebeles",
que lo recoja el silencio. Enrique Morente, la deidad creadora...

Enrique Morente
revista@flamenco-world.com
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