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BIENAL DE FLAMENCO DE SEVILLA
2002. TRILOGÍA
... con la colaboración de Moraíto
Silvia Calado Olivo. Sevilla, 24 de septiembre de 2002
Fotos: Javier Hurtado
Trilogía. Guitarra: Diego del Morao, Manolo Parrilla,
Moraíto. Cante: La macanita, Remedios Amaya, Tío Enrique
Manuel Sordera, Tío Paulera, Luis el Zambo, Fernando de la Morena, viejas
de la familia El Pipa. Violín: Bernardo Parrilla. Palmas: Chícharo,
Gregorio, Bo. Teatro Lope de Vega. Sevilla, 24 de septiembre de 2002. 21 horas.
El comprador podía leer en su entrada: "Trilogía flamenca.
Moraíto". Y ya en el programa de mano, "Colaboración:
Macanita, Remedios Amaya, Luis el Zambo". Nada más lejos de la realidad.
"Trilogía flamenca" significaba que el espectáculo se
dividía en tres actos, cada uno de ellos correspondiente a una escena flamenca
jerezana: la gañanía, el tabanco, el café cantante. Hasta
ahí, correcto. "Moraíto", en teoría, parecía
querer decir que el guitarrista de Jerez iba a tocar la guitarra. No. Moraíto
no templó la sonanta hasta los tantos vinos, es decir, hasta el tercer
acto, cuando tocó por seguiriyas, tanguillos y bulerías. Mientras
tanto hizo compás, sirvió fino y bebió fino, entró
y salió de escena, departió como en casa. Una "banda"
de casi treinta miembros hizo las veces artísticas por él, un mero
colaborador o, echando mano de la jerga televisiva, el conductor de aquel improvisado
juergueo que, bueno, tuvo momentitos para el goce.

Moraíto
En la gañanía, a lo campero, la bulería de Macanita con
un par de letritas de repertorio habitual, la bulería de Fernando de la
Morena, la bulería del niño gordito, la bulería de la vieja
Pipa... En el tabanco, con un tabanquero Bo, rodeando la mesa, vaciando los toneles
y al golpe buleriando Luis el Zambo, Tío Paulera, Tío Enrique. Mejor
o peor de música, el resultado, desgañite con solera. En el supuesto
café cantante, los tres temitas de Morao con compañía (Bernardo
Parrilla, al violín, y Cepillo, al cajón), Tomasa por martinetes
camino de la huerta del Molina (déja vu con fondo de Alcázar),
Remedios Amaya camaroneando por soleá vía romance del Amargo (por
fin, una lanza en favor de 'Sonsonete') y una nota de violín que cierra,
¡oigan! Los casi diez minutos esperados a oscuras entre acto y acto tenían
despistado al respetable. Que se cierra. Fin de fiesta de guardería, aplausos
y cierta sensación de vacío, pues la fiesta es para participarla,
porque ser cabeza de cartel supone un compromiso.
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El envés
Superar las ocho decenas de espectáculos hace
peligrar el nivel de calidad, sobre todo, si las producciones son nuevas, de encargo,
ex profeso, de estreno. Presupuesto y tiempo suelen ser los principales
factores que juegan en contra, finalmente, de quien invierte en una butaca. Y
antes de encima querer rizar el rizo con lo nunca visto, el público agradecería
un poquito de honestidad no tanto en el quehacer artístico, como en el engranaje
completo... incluyendo a quien contrata y a quien es contratado.
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