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BIENAL DE FLAMENCO DE SEVILLA 2002. CAÑIZARES/LEBRIJANO

De concepto a concepto

Silvia Calado Olivo. Sevilla, 30 de septiembre de 2002
Fotos: Javier Hurtado

Flamenco Picassiano. Guitarra: Cañizares. Segunda guitarra: Rafael Cañizares. Bajo y buzuki: José de Lucía. Flauta y teclado: Domingo Patricio. Batería: Víctor Celada. Cante: Rosa de la María. Cajón y baile: Antonio Granjero. Antología. Cante: Juan Peña, El Lebrijano. Guitarras: Pedro María Peña, Michele Lacarino, Antonio Malena. Bajo: Manuel Nieto. Violín: Alexis Maxime. Percusión: Tete Peña. Coros y palmas: Juan Reina, Rosario Amador, Mara Navas. Teatro de la Maestranza. Sevilla, 30 de septiembre de 2002. 21 horas.

De lo picassiano a lo antológico hay un trecho, no sólo de tres horas, sino de concepto. El concepto a) es el intentar avanzar, con la etiqueta temática de la obra pictórica de Pablo Picasso (como podía ser otra), en la faz armónica de la música flamenca. Juan Manuel Cañizares. Guitarra. El concepto b) es el de autoevocarse dejando transparentar el referente, haciéndolo propio, con la mirada ancha. Juan Peña, El Lebrijano. Cante.


Juan Manuel Cañizares

Juan Manuel Cañizares estrenaba concierto, vaticinaba disco. Entró confundiendo etapas. La taranta 'Azul' era la propuesta más arriesgada, la más cubista. Descompuso con mayor extremismo que noches atrás Gerardo Núñez... rozó la temeridad. Se rodeó sabiamente de grupo para continuar su repaso a la obra del malagueño. 'Rosa', por alegrías. Y entonces comenzó a olvidarse de la etiqueta temática. El grupo compacto, delicia bajista, trino flautista, despropósito bailante. Tangos abocetados de bello prefacio, voz cantante para la flauta, tiento en la batería, hueco para todos, el todo suena grande. Cañizares peca de virtuoso, la manzana del dominio técnico, peca de Paco, apoca lo abstracto, vira hacia lo concreto. El grupo sigue encajado por bulerías, pero será al fundirla con vals cuando acaricie estrellas. Mención para José de Lucía, al buzuki, el más allá de la sensibilidad. Soleares para 'Guernica'. De poco a nada Picasso, continuismo. 'Arlequines' rumberos de conjunto para rematar.

Juan Peña, El Lebrijano, venía antológico y poderoso. El precalentamiento fue breve. Cantiñeando, cantiñeando, diciendo el cante tirando por lo grave "arsó la voz" el pregonero. El cante dicho, el braceo alado. La Simoncita, rosas y lirios, que ni la hambre la vamo a sentí... Del chufleíllo gaditano al bucle melódico arromanzado. La voz con poso, la autoridad. Ante vos todos se pliegan. A todos eclipsas, afortunadamente, pues los límites del atrás son estrechitos. Juan Peña que Serneta que Pinini que campiña. Juan Peña que avanza, que defiende su presente. Los 'Sueños, en el aire'. Violín y bajo te delatan. Truena desde la garganta, los faroles encendidos... Ya viene la medianoche, ya poco deja dentro. El medio aforo reunido quiere rebañar, aún saciado.


Lebrijano

revista@flamenco-world.com

 

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