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BIENAL DE FLAMENCO DE SEVILLA
2002. LA VOZ DEL SILENCIO
Exceso de envoltorio
Silvia Calado Olivo. Sevilla, 3 de octubre de 2002
Fotos: Javier Hurtado
La voz del silencio. Coreografía, dirección
artística, idea original, bailaora: Eva Yerbabuena. Composición
musical, dirección, guitarra: Paco Jarana. Guión y dirección
escénica: Hansel Cereza. Bailarín, coreógrafo invitado: Patrick
de Bana. Actor: Juan Navarro. Bailaor: Edu Lozano. Cuerpo de baile: mercedes Ruiz,
Lucía Guarnido, Marta Arias, Sara Vázquez, Pedro Córdoba,
Luismi González, J. Carlos Cardoso, Rubén Olmo. Guitarra: Salvador
Gutiérrez. Percusión: Antonio Coronel. Saxo flauta: Ignacio Vidaechea.
Cantaores: Enrique Soto, Segundo Falcón, Pepe de Pura. Diseño de
luces: Ziggy Durán. Diseño de vestuario: Francis Montesinos. Teatro
Central. Sevilla, 3 de octubre de 2002. 21 horas.
Una reflexión sobre el estado de coma: una fantasía de amor fuera
de toda coordenada espaciotemporal. Sobre este eje, Eva Yerbabuena construye un
nuevo montaje que, en síntesis, ahoga en enrevesada y manida parafernalia
escénica un baile de por sí genial. El continuo subir y bajar de
telones y pantallas, el dar luz a una u otra cápsula contienemúsicos,
un tablao que llega a inclinarse, ahora sombras, luego tinieblas, las bombillas
colgantes... Un excesivo barroquismo que en nada despeja la incógnita argumental.
Un actor y un bailarín se erigen en mitad del embrollo en piezas clave:
el uno, recitador de versos amorosos de consumo masivo; el otro, encarnando al
destino en melifluos pasos a dos con mensaje de sometimiento. La pareja juega
en detrimento del cuerpo de baile, que apenas esboza dos bailes: el uno, en sombras,
por seguiriyas; y el otro, en luces, por bulerías.
El montaje cuenta con un doble salvavidas: el baile de Eva Yerbabuena y la
música firmada por Paco Jarana. La bailaora granadina consigue que el respetable
pase del estado sólido al líquido en cada una de sus intervenciones.
Derrocha flamencura sin renunciar a mirar más lejos, derrama movimientos
inéditos, contoneos tan curvos como imposibles, es dúctil y enorme
en su pequeñez, es equilibrada en mujer y en pies, con los que ejerce de
atinada percusionista... pues es tan música como los encapsulados. Allá
dentro de las peceras alentaban al movimiento las dos guitarras, los tres cantaores,
el percusionista. El flamenco dicta su ley, pero sin taponarse los poros. La percusión
toma las riendas de tanto en tanto: el corazón, lo misterioso. Y el cante
cuenta siendo coherente a sí mismo. Segundo Falcón...
Salir diciendo que el solo final de Eva Yerbabuena vale por todo el espectáculo
es triste...
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El envés
Las cuentas no cuadran: o hasta ahora los
cálculos eran desorbitados o el descenso ha sido fuerte o la estadística cojea.
Según un estudio estadístico elaborado por la Consejería de Turismo durante la
presente Bienal de Flamenco de Sevilla, el festival trae a unas 4.500 personas,
que dejan en la ciudad alrededor de 7,82 millones de euros. Sin embargo, hasta
la edición anterior del certamen, la organización sostenía que eran unos veinte
mil los extranjeros que acudían a su llamada, cifra que suponía el treinta por
ciento del total de asistentes.
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