|
BIENAL DE FLAMENCO DE SEVILLA
2002. PODERÍO
Va de energía, de rotundidad, de entrega...
Silvia Calado Olivo
Poderío. Cante: La Macanita, con Diego de Morao
a la guitarra. Bernarda de Utrera, con Antonio Moya a la guitarra. La
Paquera, con Parrilla de Jerez a la guitarra. Baile: Angelita Vargas,
con Juan José Amador al cante. Reales Alcázares de Sevilla, 3 de
septiembre de 2002. 21 horas.
Un cartel para la historia en un histórico recinto. Un cartel histórico
para abrir la XII Bienal de Flamenco de Sevilla. La Macanita, Bernarda de Utrera,
La Paquera de Jerez, Angelita Vargas. Cuatro nombres que suman poderío
para alumbrar Sevilla entera. Va de energía, de rotundidad, de sabiduría,
de entrega, de mujer... de eso va el poderío.
 |
 |
 |
| La Macanita (Fotos: Javier Hurtado) |
La Macanita, vestida de rosa y en pie, abrió a palo seco... toná.
La garganta que se abre como una flor, alargando, trenzando tonos, a solas ante
la monumental fachada moruna del Patio de la Montería. Incorporado Diego
de Morao y el habitual trío palmero, Tomasa Guerrero se deja caer por soleares,
intercalando letritas de 'La luna de Tomasa' -poco defendido, por cierto, en este
recital-, mandando a callar a las campanas de la vecina Catedral. Peinada a la
antigua, con onda, como en los retratos de Pastora, jalea al niño de Moraíto,
con el tempo en el cuerpo, anunciando en el remate el venidero tomaquetoma por
bulerías. Una intro de sonanta tan certera como juguetona precede a los
chascarrillos cantados made in Jerez. Ya se menea el trío del compás,
ya prepara su pataíta, ya Macana se levanta, ya se despide del micrófono,
ya se baila... la garganta cálida, clara, bailona, cuplé.

Bernarda de Utrera (Foto: Javier Hurtado)
Bernarda entra pidiendo un aplauso para su ausente mitad Fernanda, derramando
la pena. Vestida de azul, los ojos ensombrecidos, viene disculpando los nervios,
cuan principiante, derramando corazón... éste ahogando las huellas
de la edad. Solearera, pues como después apuntó por bulerías,
"fue Mercé La Serneta, la que mejor lo cantaba, que buena escuela
ha dejao, ay que cante más gitano, la Fernanda y la Bernarda, lo llevamos
de la mano". Fandanguera, como ella misma. Buleriera, como se entiende en
la campiña... y la edad rendida y la pataíta esbozada y la historia
viva. Genuflexión.

Paquera de Jerez (Foto: Javier Hurtado)
Tremenda, Paquera. De pie, la silla de nea asida con la mano derecha haciendo
tierra para evitar electrocutar, Parrilla abrazando la bajañí con
la pierna en alto: la sui generis estampa. La garganta que explota, las facultades
plenas, toda ella dada, por soleares. La mano libre dibuja las falsetas rancias
y justas, la silla en volandas, automegafonía, la mano aporreando el pecho...
y ahí, ante sus ojos, la Giralda: "No sé qué moro fue
el que le dio a la Giralda ese empaque de mujer". Tientos. Fandangos. "Una
mijita por bulerías". Y le arrebata la guitarra a Parrilla, que va
a darse su vueltecita. Alcázar en pie. Este pudo haber sido el perfecto
broche de la apertura, pero también había hueco para el baile...
de mujer, de Jerez. Angelita Vargas casi no pasó del mero esbozarse, reservándose
el poderío para la recogida del fin de fiesta en el que La Paquera de Jerez
escoltaba babicaída a Bernarda de Utrera. Un beso en la frente y un susurro
sólo oído por la Giralda, también mujer, también poderosa.
|
El envés
Ellas se quedaron los aplausos, pues los ramos de rosas fueron a parar a manos
de la asistenta de la ministra de Cultura, a la que no se sabe por qué
misteriosa razón, el flamenco anoche se plegó. Sesenta mil euros,
apenas un tres por ciento del presupuesto total del festival, tampoco son para
decir que esta señora "se lo merece todo", Angelita.
|
| |
revista@flamenco-world.com
|