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BIENAL DE FLAMENCO DE SEVILLA
2002. JONDURA
Pozo de los deseos
Silvia Calado Olivo. Sevilla, 4 de septiembre de 2002
Fotos: Javier Hurtado
Jondura. Cante: Fernando Terremoto, con Antonio Higuero
a la guitarra. Agujetas, con Antonio Soto a la guitarra. Chocolate,
con Antonio Carrión a la guitarra. Baile: El Güito, con José
Maya y Felipe Maya a la guitarra, y José Jiménez y Antonio Jiménez
al cante. Reales Alcázares, 4 de septiembre de 2002. 21 horas
"Va a ser tan jondo, tan jondo, que nos vamos a meter en un pozo".
Chocolate justificaba el título del recital horas antes de que los muros
del Patio de la Montería oyeran lamentos de desamores, de pena, de muerte.
Los ecos salían del interior de ese pozo que concede estremecimiento, agua
en los ojos. Y que, por jondo, también ahoga.
Antes de pisar la tabla, se santiguó. Fernando Terremoto necesitaba
el plácet divino para desnudarse la garganta ante tamaños camaradas.
"Se lo dedico a estos tres clásicos con los que comparto cartel, por
habernos enseñado". Y se tiró al pozo por malagueñas.
Lo hizo con tiento, calentándose a fuego, rebuscando al anciano sabijondo
que insiste en recordarle la estirpe. Caracolea suavito garganta arriba, puntillista
la guitarra, desencadenando oles. "Y se la llevó Dios...". Henchido
el pecho de voz, escarbó por seguiriyas, despacito, sísmico. Se
para el reloj... y le da cuerda al compás de "bulerías de mi
tierra". La bajañí se anima. Terremoto se levanta. Que "me
llamo Antonio Frijones" y me cantobailo por bulerías. Medio Alcázar
acompaña en pie la ida.
Terremoto y Antonio Higuero
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Agujetas
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Agujetas apunta y dispara: "Voy a cantar por soleá". Se desencaja
la cara, mostrando el oro clavado en su encía, manando el metal más
broncíneo que dorado de sus adentros. Cante que araña, que dice,
que agua. "Mientras esté mi primo Chocolate ahí y Agujetas,
se acabó tó. Y va por España, por Jerez y por toh lao".
Seguiriyas de desamor, de muerte, de dios. Pa'dentro, desde dentro... allí
se queda para quejarse por fandangos. Cuentacanta. El grito grande... la pena
ahoga.
Y Chocolate... "Tenemos destinados dos o tres cantes y a mí me
gustaría estar aquí toda la noche... Voy a empezar con un cantecito
que no se suele hacer, la serrana". Y contó historias de pastores,
de rebaños, de montes... garabateando melodías con setenta años
al lomo. Y dicen que se ahogó. La seguiriya empujaba. Minutos de muchos
segundos. Y un cuarto de docena de fandangos chocolateros. Lujo, escucharlos.
Del "porque morir es natural" al "a la mujer no hay quien la entienda".

Chocolate |

El Güito |
El pocito también guardaba baile. El Güito rascó un poco
más el fondo con su soleá, la que lleva marcada a fuego como seña
de identidad. Se superó en sobriedad, se superó en elegancia, de
puntillas, sin casi pisar, obviando estridencias, extinguiendo los contratiempos
desde el envés del reloj. Y, por tanto, sobraron las bulerías.
El Giraldillo, que resulta ser mujer... y antojadiza, al pozo le pidió
el deseo de que los tres "tenores" le brindaran una ronda de cante a
pelo. Y, no conforme con ello, que El Güito le bailara a Chocolate el martinete...
Y el pozo, dadivoso, asintió.
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El envés
Normas de uso de los programas de mano de la Bienal. Si llega de día, haga
de su lectura de espera el texto previo... poético a la par que informativo, evocador
al tiempo que didáctico. Una vez finalizado, tírelo sin remordimientos... ni el
diseño ni la calidad del papel merecen archivo. Ya sabe de sobra quiénes son las
figuras del cartel: es lo único atinado (en principio). Ni el orden de aparición
de los artistas es el reseñado, ni los cantes señalados casi nunca los que después
escuchará y tampoco siempre aciertan con el atrás. Llévese de recuerdo lo que
sus sentidos gusten recoger.
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