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BIENAL DE FLAMENCO DE SEVILLA
2002. MAESTRÍA
Cuatro lecciones
Silvia Calado Olivo. Sevilla, 5 de septiembre de 2002
Fotos: Javier Hurtado
Maestría. Cante: Chano Lobato, con Antonio
Carrión a la guitarra. Calixto Sánchez, con Manolo Franco
a la guitarra. José de la Tomasa, con José Luis Postigo a
la guitarra. Baile: Milagros Menjíbar, con Rafael Rodríguez
a la guitarra y Juan Reina y Manolo Sevilla al cante. Reales Alcázares,
5 de septiembre de 2002. 21 horas.

Chano Lobato y Antonio Carrión
Lección primera. Guasa callejera quitapesares, por Chano Lobato. Que
no fue el primero, sino el último... honores de la edad. Pero su lección
es premisa. "¡Ole mi reliquia!". Eso le dijo Milagros Menjíbar,
que se dio el gusto de bailarle a él y sólo a él en el fin
de fiesta por bulerías. "O canto por bulerías o exploto".
Y eso con setenta y cinco años, "que soy el cantaor más antiguo
que hay, junto con Curro de Utrera, que tiene la cabeza como un polvorón...
y yo también". Dijo antes una soleá despacito, afillaíto,
temblón, como de situarse. Y entonces empezó la chanza. "Sobrino,
arregla esto (el micro). Estas cosas me tienen que pasá a mí. Nos
dicen que ligerito, que hay que cerrar el Alcázar... que también
vienen los turistas por la noche". Y se iba a poner a cantar por bulerías,
pero prefirió el tanguillo de los anticuarios para piropear a Sevilla confiando
la memoria a la Giralda: "Lo he escrito lo menos cuarenta veces, pero sé
que se me olvida... y me han dicho que tome piñones por la mañana,
pero qué va, me como dos kilos todos los días y no hay manera".
Y la Giralda se lo fue chivando. Acabó por bulerías con el "torrotrón
ton ton pin tacatin tacatín tontón", desvelando su ser callejero,
picaresco, de hambruna, de galanteo, que cuando Chano Lobato falte, quién
nos lo recordará. Ole, maestro.
José de la Tomasa
Lección segunda. La pena dicha, por José de la Tomasa. Vino el
hijo de Pies Plomo dedicando su recital a Naranjito de Triana, "por su ausencia".
Y dijo su luto paseándose, solearero, por Alcalá. Por seguiriyas,
"el himno nacional de mi familia", y acordándose de su madre
Tomasa, se debatió con la muerte, quejándosele a la cara, recogiendo
los lamentos, desparramando el pesar con los puños fruncidos. Cerró
por bulerías, para desquitarse, pero al ralentí... con parsimonia
y con una mijita de color. La pena ya quedó dicha.

Calixto Sánchez y Manolo Franco
Lección tercera. La poética y el pulmón, por Calixto Sánchez.
El maestro de escuela comenzó la clase por historia. Por granaínas,
llevándose Manolo Franco en la filigrana de entrada uno de los pocos oles
dedicados en los Alcázares al toque, habló de los amores de Almutamid
y su reina. Flor de almendros por nieve. Lección de literatura. Metáfora.
Machado por milongas, a la muerte de Leonor. Lo dice solemne, teatrero, pulmón
por melodía. Metonimia. Más amor y más muerte. Pellizco en
el entrecejo, por eso de la concentración. Nueva mención para el
primer Giraldillo del Toque... pulcro y evocador, por adjetivar. Cantiñeando
se despidió, de la mano de la Lola, la que se iba a los puertos dejando
la Isla sola.

Milagros Menjíbar
Lección cuarta. La mujer, Sevilla y la bata de cola, por Milagros Mengíbar.
Desafiando al mal bajío, bata de cola negra, bailó por peteneras.
Se oía a Matilde Coral comparando a la mujer sevillana y bailaora con una
acuarela en movimiento... Shhhh. Los pies no suenan, las manos se elevan, la curva,
la pose, el esbozo. Trágica la estampa... y un pelín sobreactuada.
El negro se torna morado. La bata es marejadilla. Cantiñas. Series de vueltas
quebradas, un medio cambré, matrícula de honor en bata de cola.
Y relectura de las primeras líneas de este texto.
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El envés
El palco de honor de los Reales Alcázares lo ocupa una excepcional invitada:
La Giralda. El escenario del Patio de la Montería pone frente a los artistas flamencos
al vetusto minarete de la antaño mezquita. Y nadie se resiste a piropearla. Chano
Lobato dijo por bulerías: "Qué le pasa a la Giralda, que mírala qué bonita, se
arremolina su falda, igual que una mocita". Y José de la Tomasa, como La Paquera
días atrás en Poderío: "No sé qué moro fue, el que le dio a la Giralda, ese empaque
de mujer". Y también Calixto Sánchez: "De las torres soberanas y al cielo siempre
apuntando, por su gracia y su majeza, vaya por usted, Giralda". Y los que vengan
detrás...
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