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TOMATITO. ‘SONANTA
SUITE’. BIENAL DE FLAMENCO DE SEVILLA 2004
La hormiguita reina
Silvia Calado. Sevilla, 6 de septiembre
de 2004
Fotos: Daniel Muñoz
‘Sonanta Suite’. Tomatito:
guitarra de concierto. Orquesta Sinfónica de Cádiz,
dirigida por Joan Albert Amargós. Paquete: guitarra
y mandola. Diego Amador: bajo y mandola. Ángeles Fernández:
cante. Lucky Losada: percusión. Bernardo Parrilla:
violín. Bienal de Flamenco de Sevilla 2004. Teatro
de la Maestranza. Sevilla, 6 de septiembre de 2004. 21 horas.
Tomatito con Joan Albert
Amargós |
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Después de casi una semana de entrenamiento en escenarios
impropios del gran festival del flamenco -que, para colmo,
cumple un cuarto de siglo-, la Bienal de Flamenco de Sevilla
inicia la décimo tercera edición. Y lo hace,
ya ubicada en el Teatro de la Maestranza -el palacio de la
ópera sevillano-, con la guitarra flamenca de Tomatito,
a cuyo servicio el director Joan Albert Amargós pone
una orquesta sinfónica -en este caso, la de Cádiz-
en la obra que han venido a llamar ‘Sonanta Suite’.
Son cinco piezas flamencas en las que el guitarrista de Almería
deja envolver y engrandecer su música por violines,
contrabajos, chelos, trombones, arpa, timbales... Y, a diferencia
de otras experiencias similares, el exquisito trabajo de Joan
Albert Amargós consigue hacer no ya una apoyatura para
la guitarra o un modo de acentuarla, sino crear una prolongación
del instrumento rey del arte flamenco.
El concierto, que ya ha sido mostrado en escenarios como
el Gran Teatro de Córdoba y Auditori de Barcelona,
comienza por soleá. La guitarra se sitúa en
primer plano y la orquesta fantasea con pasmosa naturalidad
a partir de sus falsetas. Y Amargós aplica todo el
conocimiento flamenco que atesora a la disciplina de la orquesta,
para ponerla al servicio de un solista de un género
‘indisciplinado’. Desde lo mínimo de una
nota sostenida de violín, hasta la magnificencia de
la conjunción de cuerdas, vientos y percusiones, todo
denota genialidad. La taranta viene a cantarla Ángeles
Fernández, la hija de Tomatito, de momento, una cantaora
debutante de dulces registros. La guitarra está pletórica.
La expresión del ‘sonantero’ es de verdadero
placer sintiéndose, como él dice, “una
hormiguita” entre tamaño despliegue instrumental.
Y de la melancolía minera, a la extroversión
de la bulería. Un rasgueo sordo da la llamada y la
orquesta se pone flamenca, flamenca. El director dibuja en
el aire los caminos. Y todos viven una auténtica fiesta
de la música.
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Tomatito y su hija Ángeles
Fernández |
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Continúa el concierto al compás de tangos,
que la orquesta encarrila con una bella introducción.
Todo lleva a ‘¿Dónde está tu cariño?’,
el tema que se ha convertido en carta de presentación
del álbum ‘Aguadulce’.
La orquestación lleva intrínsecas todas las
claves de la música jonda. Y, por eso, juega... pero
también sabe reposar y remeterse. Así ocurre
en la balada ‘Bir Omurluk Misafir’, fruto de la
colaboración de Tomatito con el músico turco
Erkhan Ogur y ya incluido en el anterior disco ‘Paseo
de los castaños’. El tema resulta engrandecido,
hermosísimo, como de largometraje de amor... y Tomatito
vuela a lomos de una nube. Ya va tocando el concierto a su
fin y lo hace con todo el despliegue expresivo que permiten
unos tangos, de esos de estribillo tan pegadizo como ese que
dice “hermosa voz de aquel que canta y rompe su garganta
contra el infinito”. La orquesta se crece. Tomatito,
aún más. Y el teatro -lleno sólo a medias
(quizás porque esta ampliación de cartel de
última hora ha cogido desprevenido al público)-
revienta en aplausos pidiendo bis en pie, como ya hiciera
en la primera parte del concierto. Sí, es que Tomatito
y sexteto (Paquete, Diego
Amador, Bernardo Parrilla, Lucky Losada...) ya habían
tocado su habitual repertorio durante una hora, antes de que
la orquesta tomara asiento. Ya saben, la taranta ‘Macael’,
la rumba ‘La Vacilona’, las bulerías tan
salpicadas de Camarón de la Isla... Qué mejor
forma de calentar y de ganarse al respetable, que estuvo entregado
minuto a minuto a este concierto que, junto con el de Paco
Cepero del día 4 de octubre, es el único de
guitarra solista ubicado en el escenario principal del festival.
Ah... Y mientras todo esto ocurría en el coso sevillano,
en el Conservatorio Superior de Música también
se estrenaba ‘Música y pasos de pasión’,
una obra de José Luis Ortiz Nuevo dedicada a la saeta,
el cante religioso del pueblo andaluz. Como el don de la ubicuidad
aún no está al alcance de los humanos, entreguémonos
a la imaginación.
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