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NIÑO
DE PURA. ‘MI CAMINO’ / PEDRO SIERRA. ‘ENTRE
AMIGOS’.
XIII BIENAL DE FLAMENCO DE SEVILLA 2004
Guitarra con y sin
Silvia Calado. Sevilla, 8 de septiembre
de 2004
Fotos: Daniel Muñoz
‘Mi camino’. Niño
de Pura: guitarra solista. Artistas invitados: Rafael
de Utrera, cante y Juan de Juan, baile. Grupo: Jeromo Segura:
cante. Juan María Real: Segunda guitarra. Agustín
Henke y Patricio Cámara: percusión. Jesús
Garrido: bajo. Mari Álvarez y Juan Diego: palmas. Hotel
Triana. 22 horas / ‘Entre amigos’. Pedro Sierra:
guitarra solista. La Tobala: cante. Sala Sol Café Cantante.
21 horas. Sevilla, 8 de septiembre de 2004. XIII Bienal de
Flamenco de Sevilla 2004.
Al mismo tiempo, en tres espacios diferentes, actuaban la
noche del miércoles 8 de septiembre Juana Amaya, Pedro
Sierra y Niño de Pura. La Bienal se lo pone difícil
a artistas, público y prensa. Aunque, sin duda, el
más perjudicado fue el artista al que colocaron en
una de las llamadas ‘salas alternativas’: Pedro
Sierra, inmerecidamente relegado a la Sala Sol Café
Cantante. No llegaban a treinta las personas que fueron a
escuchar a este guitarrista que, con filosofía, dijo
días atrás que “todos los escenarios de
la Bienal son igual de importantes”. Y es que, pese
a la escasa repercusión, el guitarrista barcelonés
ofreció un recital de guitarra con la misma actitud
que hubiera tomado ante las dos mil personas que caben en
el Teatro Maestranza.

Pedro Sierra y La Tobala

Niño de Pura

Juan de Juan
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Comenzó Pedro Sierra -que ya ha participado en más
de doscientos discos- por la granaína, todo matices,
todo sensibilidad, virtuoso en la dosis. “Por los aplausos,
deduzco que hay poquita gente, así que vamos a cambiar
el título del concierto y lo vamos a llamar ‘Entre
amigos’. Se ve que el fútbol tiene muchos adeptos
(jugaba España con Bosnia)... y el Lope de
Vega, y el Hotel Triana”. Dicho esto, continuó
a solas con una taranta (ver
vídeo online), equilibrando el ataque con la sensibilidad.
El control de los volúmenes, los silencios y las pausas
denotan saber. A acompañarlo con su voz por alegrías
salió La
Tobala, a quien acaba de producir el disco ‘Azul’.
Y sería casi toda la compañía con la
que contara en este concierto en el que avanzaba temas del
disco que prevé editar para noviembre, pues se ha propuesto
“eliminar otros instrumentos que nos han ayudado un
tiempo, pero que ya no nos van a ayudar. El flamenco tiene
que dar una vuelta de tuerca y cambiar. Ha habido fusión
y yo la he hecho. Los flamencos no hemos sabido resguardar
nuestro arte y nos hemos adaptados a esas otras músicas
y no al revés”.
Esta opinión parece que no es compartida por Niño
de Pura que, a esas alturas de la noche, estaba a punto de
subir al escenario del Hotel Triana con banda e invitados.
Comenzó, eso sí, a solas con su guitarra primero
con una taranta, a continuación con una soleá.
Y a pesar del recogimiento de ambos estilos, ya se mostró
como la cruz del anterior, más explosivo, más
dado a la demostración técnica, más evidente
que sugerente. Ya arropado por la banda (con dos percusiones,
bajo, segunda guitarra, palmas y coros), interpretó
‘Diapasón celeste’, una composición
efusiva por alegrías. En este recorrido por su carrera
musical, quiso también tomar ese papel que tantas veces
ha interpretado, el de acompañante para el cante y
para el baile. Para ello, primero subió al escenario
al cantaor Rafael
de Utrera quien, a punto de salir de gira
por Estados Unidos, calentó aquí la garganta
con una soleá, una seguiriya y unas alegrías.
Su eco de dentro, ora contenido, ora desplegado, llegó
a las entrañas del respetable. Volvió el grupo
para tejer unos fandangos de corte acancionado, con una trepidante
subida final que sacude al público. Del mismo estilo
son los tangos, otro aire acancionado de corte pop, relleno
de picados y escalas infinitas.
El segundo invitado fue anunciado con un “baila para
rabiar”. Y, de hecho, es rabia lo que sobra a Juan
de Juan, en la transición de alumno aventajado
de Antonio Canales a figura en ciernes. Con la banda y Rafael
de Utrera al cante, bailó bulería por soleá.
Entró furioso taladrando el escenario, aún sin
el don de la medida que quizás le dé el tiempo.
De precisión técnica va sobrado, más
difícil no cabe... y el público lo premia con
oles y aplausos en pie. El grupo retorna, esta vez con las
guajiras ‘Pa’Pura’, seguidas de las bulerías
‘Cógeme’, tema extraído, como otros
del concierto, del álbum ‘Pozo y caudal’,
actualmente descatalogado. “¡Saca otra vez a Juanito!”,
grita una señora desde el patio. Pero habrá
que esperar... Otros fandangos instrumentados, ‘Piropeando
a Huelva’, van anunciando el final del concierto: una
fiesta por bulerías protagonizada por anfitrión
e invitados. Baile, cante y toque con alas. El público
quedó encantado. De lo que ocurre en el Teatro Lope
de Vega con Juana Amaya y sus evocaciones a ‘La Capitana’
daremos cuenta mañana... por lo que será complicado
asistir, a la misma hora, al Hotel Triana a levantar acta
de ‘Canta Jerez’. Ay.
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