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MANUELA CARRASCO.
‘TRONÍO’.
XIII BIENAL DE FLAMENCO DE SEVILLA 2004
Un sorbito de lo sublime
Silvia Calado. Sevilla, 9 de octubre de
2004
Fotos: Daniel Muñoz
‘Tronío’. Compañía
Manuela
Carrasco. Manuela Carrasco: baile. Pedro Sierra, Antón
Jiménez, Agustín de Morón, Joaquín
Amador: guitarras. Arcángel, Enrique el Extremeño,
Juana la del Pipa: cantaores invitados. Antonio Zúñiga,
La Tobala, La Nitra, Samara Carrasco, El Barilla: cante. Rafael
de Carmen, El Torombo, El Bobote, Luis Peña, Javier
Heredia: baile. José Carrasco: cajón. Teatro
de la Maestranza. Sevilla, 9 de octubre de 2004. 21 horas.
XIII Bienal de Flamenco de Sevilla 2004.
Manuela Carrasco
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Confirmado. Manuela Carrasco sigue estremeciendo al alzar
los brazos, al clavar su mirada en el cielo, al agarrarse
el filo del chaleco para la embestida, al descargar su furia
sobre la tabla, al estirar su flamenca figura en el aire...
Y a muchos les basta ese ratito de estremecimiento para rendirse
a sus pies. El coso sevillano estaba a rebosar de incondicionales
de la artista y de la filosofía flamenca que defiende:
“El gitanismo, lo puro y la raza”. Y quedó
satisfecho con ese breve sorbito de lo sublime que no surgió
sino hasta la soleá final.
El tiempo no pasa en balde ni para este coloso del baile
flamenco y, por supuesto, ha de medir sus intervenciones.
Taranto para el primer baile, un precalentamiento cantado
a su vera por Enrique
el Extremeño. Precioso mantón de manila.
Señorío en su manejo. Vestido de terciopelo
granate. El baile parado. La estampa. Un buen rato más
adelante, esbozó unas alegrías con un poquito
de Arcángel
al cante, que hacía su segunda intervención
después del fandango de El Gloria. Fue todo un placer
escucharlo al fin en esta Bienal (inexplicablemente fuera
del programa teniendo hasta disco nuevo que mostrar, ‘La
calle perdía’). Y la bailaora, aupada por
la bulla del atrás, se centró en el suelo. Después,
en la seguiriya dejó a la audiencia con la miel en
los labios. Apenas la marcó a dúo con Rafael
de Carmen, dejó al bailaor solo en escena. Y él
la terminó con todo el lucimiento que cupo, haciéndola
al modo rápido de las ruedas de bulerías. Tras
la malagueña del cantaor onubense, todo un deleite
para el sentido, volvió Manuela Carrasco a culminar
embutida en un vestido negro de volantes y bordado el frontal
de rosas. Los tres cantaores invitados pusieron sus gargantas
al servicio de la divinidad, que sólo con pararse,
con caminar o con mecerse tiene ganado el plácet del
público.
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Manuela Carrasco |
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Entre una pieza y otra, hubo de rellenar... unas veces de
modo más atinado que otras, notándose demasiado
las carencias de dirección, condición ‘sine
qua non’ para presentarse en un teatro. Fino estuvo
el sensible prólogo de guitarras por soleá que
se marcaron Pedro Sierra y Antón Jiménez. Interesante
fue el contraste de voces de Enrique el Extremeño y
Juana la del Pipa, por rotas, por viejas. Resueltos, los tangos
de las cantaoras La
Tobala, Samara Carrasco y La Nitra. Y correctas fueron,
como se ha dicho, las seguiriyas del bailaor habitual de la
compañía. A pesar de los tropiezos de regiduría,
todo estuvo más o menos en su sitio. Por eso quizás
chirrió tanto el desliz de ‘El cuartito’,
un más que extenso número en el que con barra
de bar y copas de vino mediante, diálogos taberneros
y atrevimientos de actor, niño incluido, un grupo de
invitados simuló fiesta. Al respetable, de todos modos,
no pareció disgustarle el número.
Con el triunfo de Sevilla bajo el brazo, Manuela Carrasco
partirá de gira internacional a partir de enero. Está
previsto que actúe en México, Alemania, Italia,
Japón y Rusia. Donde no bailará, por ahora,
será en Madrid. Según recoge el diario ‘El
País’, ha rechazado quince días de representaciones
de su espectáculo ‘Esencias’ en la capital
española porque la Junta de Andalucía sólo
le ofreció 18.000 euros de subvención y “para
una compañía de veintidós personas, con
eso no hay ni para hoteles y viajes; así que no lo
he cogido”. Cosas del arte subsidiado.
revista@flamenco-world.com
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