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CONCIERTO DE CLAUSURA.
XIII BIENAL DE FLAMENCO DE SEVILLA 2004
Y lo que vendrá
Silvia Calado. Sevilla, 10 de octubre
de 2004
Fotos: Daniel Muñoz
Concierto de clausura. ‘Lo que el
tiempo da, lo que el tiempo pone, lo que el tiempo quita’.
Cante: Arcángel, La Macanita. Baile: Israel Galván,
Rocío Molina, Parrilla
de Jerez. Guitarras: Alfredo Lagos, Jerónimo, Leo
de Aurora, Miguel Ochando, Miguel Ángel Cortés,
Paco Cruz. Piano: Chano Domínguez. Percusión:
El Chino, Juan Ruiz. Palmas: Chícharo, Gregorio. Cómico,
guión y dirección artística: José
Luis Ortiz Nuevo. Teatro de la Maestranza. Sevilla, 10 de
octubre de 2004. 21 horas. XIII Bienal de flamenco de Sevilla
2004.
Da. Quita. Pone. El tiempo. La vida. Y de la vida al flamenco.
Los que nacieron hace cien años. Los que este año
murieron. Los que están... y estarán. Los que
vendrán. De un plumazo, se quiso hacer hueco a todos,
de pasado a presente, de presente a futuro. Así, sin
querer olvidar a nadie esta vez ni centralizar el protagonismo
final en una sola persona como en principio estaba previsto
con Farruquito, la XIII Bienal de Flamenco de Sevilla, la
del vigésimo quinto aniversario, quedó clausurada.
El espectáculo fue el cuarto ideado, dirigido y protagonizado
en esta edición por José Luis Ortiz Nuevo, quien
fuera director fundacional de este festival, siendo entonces
concejal de cultura del consistorio sevillano. Y, además
de con un batiburrillo de sillas de nea -unas vacías,
otras ocupadas y otras por colocar-, contó con una
nómina representativa de artistas, en su mayoría
jóvenes con memoria, más un pianista y un Parrilla
de Jerez sin su mitad.
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Israel Galván |
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Por haber, había hasta presentadora. A ella le tocó
leer el discurso político-conmemorativo y saludar a
las autoridades que, al fin, este último día
asomaban por el teatro a fotografiarse junto a unos grandes
carteles y banderolas inexistentes los treinta y tantos días
precedentes. Pasó rápido. Un reloj, una campana,
las olas, el corazón... sonidos del tiempo en ‘off’.
El cómico comienza a recitar su ‘burlería’,
su particular alegoría del tiempo, entre dicha y recitada.
El niño anuncia. Primero, de los últimos en
llegar: cajones, congas, yembés... Un dúo de
percusión, pero de tercera fila, pero poco representativo
del desarrollo adquirido por la percusión en el flamenco,
hace que la música arranque y hasta que ya, tan pronto,
vayan sobrándole minutos al concierto.
‘Lo que da’ (I) fue pues la primera pieza. Sobre
un texto de Joaquín Romero Murube, se tejieron una
milonga y un polo cantados por Arcángel
-que después de la total ausencia, aparece dos días
seguidos en el mismo teatro-, bailados por la casi niña
Rocío
Molina -que apunta maneras pero aún poca credibilidad-
y tocados al piano por Chano Domínguez, más
clásico y popular esta noche que jazzero. ‘Lo
que quita’ (I). La
Paquera de Jerez se fue hace unos meses. “Tenía
un grito más poderoso que la pena”. Y las lágrimas
crecen en los ojos con la conmovedora escena: Parrilla de
Jerez con su guitarra apuntando arriba... y la silla de al
lado vacía. La
Macanita, sobrina de la cantaora y heredera de su legado,
sale a cantar en pie la copla ‘Maldigo tus ojos verdes’,
con el toque serio y clasicista del guitarrista jerezano,
manteniendo la templanza y profesionalidad, aún habiendo
perdido también este año a su hermana, la bailaora
Ana Parrilla. El homenaje a La Paquera de Jerez, de quien
fuera acompañante durante décadas, fue más
allá. El ‘alialialiaaaali’ sonó
en una grabación y el guitarrista le bailó caballeroso
por bulerías sin que esta vez ella le arrebatara la
sonanta ni lo arrojara al centro del escenario. Escalofríos.
Hace cien años nació Niño
Ricardo. Hoy hay jóvenes guitarristas que llevan
ya asimilado el legado no sólo de Manuel Serrapí,
sino de otros grandes del toque como Ramón Montoya
y Sabicas. Jerónimo
es el ejemplo. ‘Lo que pone’ (II) fue su magnífica
soleá de guitarrista grande y un jugueteo, a dos con
su hermano Leo de Aurora, reinterpretando al guitarrista jazzero
Django Reinhardt. ‘Lo que el tiempo quita’ (II).
Y el tiempo nos quitó a otra figura genial hace poquito,
a Antonio
Gades. La fundación que lleva su nombre nos refrescó
la memoria con un montaje audiovisual que repasaba su trayectoria
artística. Fotografías, entrevistas, momentos
de rodajes, fragmentos de películas... Su voz, su imagen,
su rostro, su baile, su trabajo, su pensamiento. Una frase,
la que el bailaor le tomó a Antonia Mercé: “Caminar,
sólo caminan los grandes; bailar, baila cualquiera”.
Tras el descanso, segunda vuelta a ‘Lo que da’
el tiempo. Una escala en Niño Ricardo. El cómico
lee un pasaje de la biografía del guitarrista escrita
por Humberto Wilkes, con un retrato proyectado en lo alto.
Tocó Jerónimo las seguiriyas ‘Nostalgia
flamenca’. Tocó Chano
Domínguez las granaínas ‘Gitanería
arabesca’. Y tocó Miguel Ochando la ‘Suite
Abraxas’, un popurrí flamenco hecho de serrana,
farruca, alegrías y soleá. La nostalgia, por
una parte, pero por otra, la alegría de cerciorarse
de que “esto no está en peligro”. ‘Lo
que pone’ (III). Canta Arcángel por alegrías,
con Miguel Ángel Cortés al toque. Delicia vocal,
dibujos imposibles, enlaces melódicos inéditos...
y ese ‘tirititrán’ susurrado al recogerse.
‘Arcangelical’. Y también pone baile. Si
alguien representa el camino del presente al futuro en el
baile flamenco, ese es Israel
Galván. Él es un creador y esa categoría
no la ostenta cualquiera. Tomó fragmentos de ‘Bailador’
con música de Alfredo Lagos, la coreografía
(el toro) con la que justo hace una semana antes abrió
aquí su espectáculo
‘Arena’. Impactante.
Rocío Molina |
La Macanita y Arcángel |
Retorno al pasado. ‘Lo que quita’ (III). Juan
Valderrama también dejó este mundo recientemente.
El cómico lee una breve autobiografía del cantaor
y cantante, cuyo rostro aparece en pantalla. El pianista toca
‘El Emigrante’, para bien o para mal, su seña
de identidad. El cantaor onubense clava los fandangos de su
tierra, del Alosno para, a continuación, cantar la
copla por bulerías ‘Limón amargo’.
Está en gracia. Chano Domínguez vuelve y, junto
a cante y guitarra, recomponen con tiento ‘La novia
de Reverte’. El tiempo... que pone, que da, que quita
y que deja. El último monólogo viene por el
pasillo. Un recuerdo a todos los que se han ido hace poquito,
con sus caras proyectadas da la nómina de fallecidos:
Antonio Gades, La Paquera de Jerez, Juan Valderrama, Ana Parrilla,
El Arenero, Isidro Vargas, Enrique Orozco, Orillo del Puerto,
Santiago
Donday, Pepín Cabrales. Y también la de
nacidos hace cien años: Niño Ricardo, Manolito
María, Pepe Palanca... “Un siglo de vida, un
siglo de muerte y veinticinco años de Bienal”.
Al grito de “¡un, dos, un, dos, tres...!”
surge la fiesta final, con toda la compañía
en escena. ‘Fiesta en el tiempo, que sigue’. Una
bulería de Parrilla de Jerez, con una enjundia, un
compás y una solera que tiene embelesados a todos los
demás jóvenes guitarristas. Un fandango de Arcángel.
Unas alegrías de Rocío Molina. Una bulería,
con pizquita de latin jazz, de Chano Domínguez. Una
seguiriya de Israel... genial y con cante de su tiempo. Una
bulería de La Macanita. Y un estribillo de todos. “Lo
que el tiempo da, lo que el tiempo quita, lo que el tiempo
pone...”, por bulerías. Y el niño que
baila al porvenir. De que la presentadora volvió a
salir a corregir el error de no saludar a la Ministra de Cultura
y a decir que los organizadores del festival están
ya preparando la siguiente edición, mejor nos olvidamos...
fue hasta abucheada.
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