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Eva Yerbabuena. Bienal de flamenco de Sevilla, 6 de octubre de 2006
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Eva Yerbabuena
Biografía y comentarios de los lectores


 


BIENAL DE FLAMENCO DE SEVILLA 2006. EVA YERBABUENA

Con y sin soleá

Silvia Calado. Sevilla, 6 de octubre de 2006

‘El huso de la memoria’. Eva Yerbabuena: baile, coreografía, dirección artística y escénica. Paco Jarana: composición, dirección musical. Cuerpo de baile: Mercedes de Córdoba, Sonia Poveda, Asunción Pérez, María Moreno, Mariano Bernal, Eduardo Guerrero, Juan Manuel Zurano, Alejandro Rodríguez. Cantaores: Enrique Soto, Pepe de Pura, Rafael de Utrera, Jeromo Segura. Guitarras: Paco Jarana, Manuel de la Luz. Percusiones: Efraín Toro, Manuel José Muñoz. Saxo-flauta: Ignacio Vidaechea. Artista invitado: Patrick de Bana. Colaboración especial: Aida Badía, Eduardo Lozano. Diseño de escenografía: Óscar Mariné. Diseño de iluminación: Raúl Perotti. 14º Bienal de Flamenco de Sevilla 2006. Teatro Lope de Vega. Sevilla, 6 y 7 de octubre de 2006. 21 horas


Eva Yerbabuena (Foto: Daniel Muñoz)
 
   

“Un espectáculo no depende de un baile por soleá”. La sentencia la pronunció Eva Yerbabuena hace unos meses, en plena creación de ‘El huso de la memoria’. Al final, echando la vista atrás y a petición de Paco Jarana, no tuvo más remedio que recuperarla. Y así termina el nuevo espectáculo de su compañía, con esa pieza que es síntesis del modo de ejecutar, entender y engrandecer el baile flamenco que tiene la artista granadina. Pero esta vez la soleá no se ha bastado por sí misma para eclipsar la obra. Y quizás porque ya se conoce la dimensión de esta pieza y quizás también su límite, había más interés por contemplar a otras ‘evas’, esas que surgen de cada reto, de cada estertor creativo.

Una de ellas es la Eva Yerbabuena vestida a lo clásico, con bata de cola y mantón, con peinas y flor en lo más alto de la cabeza, presta a bailar al fin a Pastora Imperio y a su fan incondicional Matilde Coral. Claro que el mirabrás lo interpretó a su modo, con el interés depositado no tanto en la plasticidad que dan tan vistosos complementos, sino en el poder llevar la pieza un tiempo por debajo de la música. Eso le permite llevar el baile en volandas tanto en las construcciones plásticas de postura, vuelos de cola y espirales de mantón, como en el delicado trabajo de pies. Y aún se creerá más este baile.

Otra Eva Yerbabuena es la de la mágica nana que comparte con el bailarín Patrick de Bana. Ese sí que se lo cree a pies juntillas y lo ofrece ya aprehendido y listo para hacer llorar. Vestida de encaje blanco, pasa la mayor parte de la escena enraizada al suelo. En ese no tener piernas reside la danza. 90% de sentimiento. 10% de brazos y curva. Y la guitarra que la traduce a sonido, bellísima, sin apenas sonar. Después se dejará caer en brazos del portentoso invitado, para fluir y hacer fluir. La tercera Eva Yerbabuena es la del epílogo, la tercera saeta. Un suspiro de baile contenido de extrema sutilidad, recorriendo la diagonal de luz hacia Enrique Soto, inmenso de cante.

Hay una cuarta Eva Yerbabuena, la que está sin estar, la que piensa y diseña para el cuerpo de baile y para el devenir del espectáculo. Y en duración, la más presente... tanto que llega a echársela en falta en escena, sobre todo, entre el mirabrás y la nana, separadas por tres cuartos de hora. Arranca en el preludio, una pieza vestida de naranjas y rojos, con juegos de luces y exclamaciones imperativas, con un toque de sentido del humor, con un primer avance de la hipnótica música a guitarra y flauta. La manera de modelar imágenes hechas de cuerpos en movimiento, en quietud y en asimetrías de la Eva coreógrafa, continúa en la farruca de los bailaores, una original revisión del molde, y en la rondeña de las bailaoras, cocinada entre solos -un destacado para Mercedes de Córdoba- y estribillos conjuntos. Y se despliega con plenitud en el número de percusión ‘A galera’, comandado por Eduardo Lozano. La pieza, vestida de azules, está concebida como un mantra de movimientos corporales mínimos, sonoros y reiterativos. La apoyatura de las atinadas y expresivas percusiones de Efraín Toro y El Pájaro, más la melodía que dibujan las guitarras, redondean el número. Todo un goce. Y a ello hay que sumar las transiciones: dos saetas cantadas a pie de escenario por Pepe de Pura ante la danza casi espiritual de Aida Badía. El trabajo global de grupo, exquisito en dinámica, vitalista en estética y elegante en concepto, ha de subrayarse doblemente, pues pocas son las compañías de baile flamenco con espacio para el cuerpo de baile entre tantas ‘compañías’ unipersonales. Y no hay baile sin música, hecha ‘ex profeso’ con la inteligencia y el gusto de Paco Jarana, ni sin cante, con cuatro voces contrastadas que no dan tregua. Eva Yerbabuena continúa creciendo... con y sin soleá.

Hotel Triana. Remedios Amaya & Capullo de Jerez, 23.30 horas

 

Remedios Amaya
(Foto: Daniel Muñoz)
   

Noche de cante en Triana. Una de sus hijas, Remedios Amaya, abría la velada con su rotunda manera de expresarse en flamenco. La cantaora tuvo la inteligencia de mostrar su formato festero, ese del que hace auténtico arte y el más propicio para este escenario popular y noctámbulo. Jaleos extremeños, tangos, bulerías. Repertorio propio, de siempre y de Camarón, su alter ego masculino. Glorioso su eco de auténtica flamencura, bendita su garganta. El cante dicho con y sin micro, según su libre devenir. Y ahí la guitarra de Juan Diego, atenta a la imprevisible acción, cómplice espectadora. El cante... y el baile. Torbellino fogoso que zamarreaba a su barrio. Los pies descalzos, los brazos al cielo, las caderas en marejada. Estampa de emperadora. Y un regalo a Antonio y Josefa, los padres de la cantaora, que sacó a sus hermanas a dar el último hervor a la inspirada fiesta. Al fin, Remedios Amaya. El flamenco la reclama a gritos.

 

Capullo de Jerez
(Foto: Daniel Muñoz)
   

Aunque para exclamaciones, las que desató Capullo de Jerez. Salió entre “fueras”, “oles” y hasta algún “inocente”. El poder de la televisión es infinito. Si bien es cierto que antes de los incidentes que lo han llevado a los titulares de la semana (una acusación después desmentida de intento de homicidio de un bebé tras una discusión que culminó una noche de juerga), el cantaor jerezano ya despertaba pasiones... y sólo por motivos artísticos. Tiene un halo de autenticidad y de imperfección en su manera de decir el cante que lo entronca con un algo primitivo, lo que compagina con un don natural para el comunicar y el transmitir. Y ahí tiene mucho que ver su campechanía, su entrega y su particular mensaje hecho de letras directas y, salvo por la soleá y los fandangos, de estilos festeros. Estuvo pletórico en este recital que, por si quedaban dudas, dedicó “a todos los niños del mundo”. Ejem.

Un algo especial tuvo esta noche que las calles quedaron salpicadas de grupitos de jóvenes haciendo su fin de fiesta. En una esquina de la calle Alfarería, en un corrillo de motocicletas, se oía una dulce voz de mujer por tangos... a lo Remedios. Por Chapina, otros recibían la madrugada a compás de bulerías. Y qué no ocurriría en las tabernas. Algo especial, algo especial.

Tienda online
- CD: Remedios Amaya. Me voy contigo
- CD: Capullo de Jerez. Poderío

Más información
- Entrevista a Capullo de Jerez, cantaor (septiembre 2006)


Y mañana...


Andrés Marín
(Foto: Daniel Muñoz)
 
   

Andrés Marín, ‘El alba del último día’. Teatro Central, 21 horas. El bailaor sevillano ha escogido otra cita en la Bienal de Sevilla para estrenar un nuevo espectáculo, ‘El alba del último día’. Según palabras del artista, se trata de “una ficción sobre la última noche de los cafés cantantes”. Andrés Marín traza un recorrido imaginario entre los míticos cafés cantantes del Kursaal en Sevilla, Chinitas de Málaga y Suizo de Granada, con estilos flamencos alusivos a cada lugar, entre otros, martinete, granaína y la taranta del Cojo de Málaga. En el apartado musical, ha contado con el trabajo del guitarrista Salvador Gutiérrez, así como con las voces de Segundo Falcón y José Valencia. También tiene la colaboración de la bailarina contemporánea Salud López en la coreografía, la dramaturgia y el guión, “pues con el tiempo vas en otras direcciones, tocas otros elementos que te apetecen y te ayudan a desarrollarte para no estancarte en lo mismo”. La obre pone el acento no sólo en la tradición del cante, sino también en el carácter “alternativo” que tenían los cafés cantantes, “locales donde había una gran variedad: desde un pianista a una vedette, pasando por cine mudo”.

Son de la Frontera, ‘Cal’. Hotel Triana, 23.30 horas. El grupo moronero avanza el contenido de su segundo disco ‘Cal’ en el marco del Hotel Triana. La banda, integrada por Raúl Rodríguez, Paco de Amparo, Moi de Morón, Pepe Torres y Manuel Flores, continúa su homenaje a Diego del Gastor y al flamenco de Morón de la Frontera. Compararon esta música “con el fenómeno de la artesanía local de la cal, que ha blanqueado casas y calles, siendo testigo mudo de la historia del flamenco. Recogemos la piedra dura de la cantera y con calor se va fundiendo hasta tener un líquido que decora la vida”. El nuevo disco de Son de la Frontera saldrá a la venta a finales de octubre con once temas, de los que cuatro giran “en torno al legado del maestro” y los restantes “están creados por nosotros, buscándonos en un trabajo de equipo que no es habitual en el flamenco”.


Son de la Frontera
(Foto: Daniel Muñoz)

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- CD: Son de la Frontera. Son de la Frontera

Más información
- Entrevista a Son de la Frontera, grupo flamenco (julio, 2004)

 

Más información:

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Entrevista a Eva Yerbabuena, bailaora (agosto, 2006)

Eva Yerbabuena, ‘El huso de la memoria’. Especial & galería de fotos

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