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VÍDEOS
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Juan Carlos
Romero. Bienal de flamenco de Sevilla,
8 de octubre de 2006
RealVideo
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BIENAL DE FLAMENCO
DE SEVILLA 2006. JUAN CARLOS ROMERO
Toque
natural
Silvia Calado. Sevilla, 8 de octubre de 2006
‘Suena a romero’.
Juan Carlos Romero: guitarra, música,
dirección musical. Paco Cruzado: segunda
guitarra. Rafael de Carmen: baile. Rafael de Utrera:
cante. Antonio Coronel: percusión. Bobote:
palmas. Puesta en escena: Pepa Gamboa. Escenografía:
Antonio Marín. Iluminación: Juanma
Guerra. 14º Bienal de Flamenco de Sevilla 2006.
Teatro Central. Sevilla, 8 de octubre de 2006. 21
horas
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Juan Carlos Romero
(Foto: Daniel Muñoz) |
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Natural como el romero. Así
fluye la guitarra de Juan
Carlos Romero. Lejos de alardes técnicos,
de elaboraciones ornamentales, de complejos desarrollos...,
el guitarrista onubense se decanta por una forma
amable de afrontar el toque flamenco. Toca y compone
con cercanía, resolviendo en el tiempo justo,
brindando confort al oyente. El concierto -con tres
cuartos de aforo, igual que el anterior concierto
de guitarra- devino en una hora larga de balsámica
música, extraída del último
disco ‘Romero’, editado en 2004, con
alguna pieza menos y alguna otra más. Ofrece
así una decena de piezas amoldadas al directo
y a un cuadro transportable, pues en el disco además
de voces gospel (cuyos matices armónicos
vienen, inevitablemente, a la cabeza si el trabajo
se conoce), cuenta con tres timbres distintos de
cante: Arcángel, Estrella Morente y El Vareta.
Aquí el peso vocal recae sobre Rafael de
Utrera, que se encarga tanto de cantes completos
como de detalles. También cuenta con una
segunda guitarra, con un papel algo leve -o quizás
la sonorización no permitió escuchar
fielmente su labor-, la percusión de Antonio
Coronel, más plano que la noche anterior
con Andrés Marín, las certeras palmas
de Bobote y el baile clásico de Rafael
de Carmen. Un elegante envoltorio de luces y
detalles escenográficos contribuye a aligerar
la visión de natural estática de un
recital de guitarra, un propósito del protagonista
ejecutado por Pepa Gamboa y financiado por las arcas
públicas vía Agencia Andaluza para
el Desarrollo del Flamenco.
La farruca ‘El tiempo’
le valió de prólogo. Música
poética, evocadora, con dos velocidades bien
definidas. Marca un clima y un tempo personal que
mantendrá hasta mediación del concierto.
Continúa con la taranta ‘Río
Tinto’, inspirada en las minas... pero de
Huelva. “He intentado extraer el metal precioso
en forma de nota”. Tiene un halo profundo,
pasajes de lo abrupto de la tierra y, finalmente,
el brillo del codiciado material, al que trata con
extremo mimo. Vuelve el grupo y brota el cante.
“Cuando la miro por dentro, qué amarga
es la soleá”. Sonanta apacible, de
buen carácter. El grupo -al que se le echa
en falta dinámica- se completa para la ‘Fantasía’,
aderezada por los arreglos bailaores de Rafael de
Carmen en una segunda altura de fondo decorada con
siluetas sentadas en sillas de nea sobre naranja.
El concierto pasa fluidamente, con los temas ya
preeditados, listos para compartir. Ahora le apetece
‘Cante libre’ y bajo una bombilla, acompaña
la minera que le dicta el cantaor. Pero la acompaña
a su manera, sin apenas caer en los dictados tradicionales
de este palo. Y el cante se crece.
Ya en el ecuador del concierto,
el tono cambia. Se hace la luz de brillante naranja
y se respira Cádiz. Las alegrías ‘Tran
tran’ vuelven al guitarrista extrovertido,
aún sin perder la compostura. Atención
a los deliciosos detalles musicales. De ellos está
plagado el tema ‘La sombra’, un homenaje
a Niño
Miguel que no sólo viene expresado por
la guitarra y por la letra. Todo el grupo salvo
Juan Carlos Romero hacen el tema descalzos. Y es
que “quería mostrar la crudeza de la
situación actual de Miguel hoy, al que puede
encontrarse por la calle así, sin zapatos,
trocando o incluso cantando a cambio de unas monedas”.
Otra muestra más de sensibilidad y elegancia.
Quizás en los tanguillos siguientes estaba
aquel otro Niño Miguel de antaño,
el de la luz, la vitalidad, la imaginación.
Y de ahí al círculo de palmas alrededor
de la sonanta, que deviene en casi fiesta por bulerías.
El público aplaude a rabiar sintiéndose
cómplice de una música que le ha hecho
sentirse acogido. Tanto como en la colorista rumba
‘Isla Canela’, el bis que pone el broche
a la tercera y última entrega de guitarra
solista de este festival.

Juan Carlos Romero
(Foto: Daniel Muñoz)
Y mañana...
Foto:
Daniel Muñoz |
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Homenaje al
Maestro Granero. Teatro Lope de Vega
(21 horas). Tras el descanso
del lunes, la Bienal entra en su última
semana de programación con el
‘Homenaje al Maestro Granero’
el 10 de octubre en el Teatro Lope de
Vega. Bailarines y coreógrafos
ligados al maestro de la danza se han
unido para recordar al artista, fallecido
en Sevilla la pasada primavera, a través
de algunas de sus mejores obras. Antonio
Canales, Merche Esmeralda, Javier
Latorre, y Lola Greco, entre otros,
interpretarán fragmentos de ‘Medea’,
‘Sinfonía española’,
‘Espartaco’, ‘Cuentos
del Guadalquivir’... José
Antonio, coordinador artístico
del homenaje, explicó que “será
una noche de entrega, de reconocimiento
y de gratitud donde las emociones estarán
en el interior, no habrá fuegos
de artificio”. La bailaora sevillana
Merche Esmeralda añadió,
durante una rueda de prensa cargada
de sentimiento, que “el maestro
no se ha ido. Ningún genio en
ninguna manifestación artística
cuando se va, desaparece. Él
está ahí y a él
vamos a dedicar nuestro cariño
y nuestro respeto. Los grandes necesitan
reconocimiento”. Julio Príncipe,
asesor artístico del homenaje,
destacó que “cuando José
Granero trabajaba con gente lo consideraba
un estado de amor, siempre buscaba el
lado de la persona. Su profesión
ha sido su refugio en la vida, pues
tenía problemas con la existencia
y en sus obras ha dejado su ser”. |
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