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VÍDEO
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Israel
Galván. Bienal de flamenco de Sevilla,
15 de septiembre de 2006
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BIENAL DE FLAMENCO
DE SEVILLA 2006. ‘ARENA’, ISRAEL GALVÁN
El más allá
de un toro
Silvia Calado. Sevilla, 15 de septiembre de
2006
‘Arena’. Israel
Galván: baile, coreografía.
Diego Carrasco, Miguel Poveda, Charanga los Sones,
Cuarteto de Percusiones Orquesta Joven de Andalucía:
artistas invitados. Enrique Morente: cante en vídeo.
Alfredo Lagos: guitarra. David Lagos: cante. Bobote,
Eléctrico: palmas y jaleos. Mercedes Bernal:
gaita del Gastor. Pedro G. Romero: dirección
artística. 14º Bienal de Flamenco de
Sevilla 2006. Teatro Central. Sevilla, 15 de septiembre
de 2006. 21 horas
Israel Galván
(Foto: Daniel Muñoz) |
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Israel
Galván vuelve al ruedo. Aunque se afronte
por segunda vez la experiencia ‘Arena’,
la obra se vuelve a encarar con el espectador. Lo
zarandea, lo conmueve, lo violenta, lo complace,
lo confunde, lo horroriza, lo divierte. Y eso sólo
lo consigue un genio al hacer uso completo de su
libertad artística. La segunda ‘Arena’
que ofrece la Bienal de Sevilla, tras el estreno
hace dos años en el Teatro de la Maestranza,
añade no sólo la madurez del rodaje
y de la constante transformación que experimenta
el artista, sino también una segunda perspectiva
escénica. El Teatro Central, el coso destinado
en Sevilla a las vanguardias, pone la obra cercana
y en picado. La sensación de ruedo aumenta.
Y aumenta la sensación de público...
al que se cuestiona en esta obra en los audiovisuales
que hacen de costura entre pieza y pieza. La frase:
“El que mata al toro es el público”.
6 toros 6. Seis toros que mataron
a toreros dan nombre a las seis coreografías.
Entre una y otra, los vídeos de los tendidos
y, dentro, los de Enrique
Morente cantando letras de José Bergamín.
Versos hechos desde dentro del toro, desde su soledad.
Quietud y augurio de muerte. ‘Bailador’,
con cante en directo de Miguel
Poveda y guitarra de Alfredo Lagos, alude al
silencio, al no movimiento. Voz, guitarra y torero,
profundos y libres. Silencio en el ruedo de luz.
‘Granaíno’, el segundo toro,
es el del fino equilibrio entre vida y muerte. Llanto
que se mece. Israel Galván y la mecedora
de hierro. Atrás, en sombras, cuarteto de
percusión con inquietante música de
Francisco Guerrero. Desafío a la gravedad
en la danza. Suelo, aire. Toda la tensión
posible.
‘Pocapena’ es el tercero.
Cuadro flamenco tradicional más ‘gaita’
de asta de toro. Unas alegrías desestructuradas.
Y mucha guasa en un baile que alude a la fuente
y la torea con descaro. David Lagos, al cante. Atención
a su garganta, crece. ‘Burlero’ es la
fiesta. Diego
Carrasco es el apoderao que desenvaina la gracia
por el escenario. Rojo de sangre, rojo de fiesta.
La cuadrilla, a las palmas. Sol y sombra. Patás
por bulerías al estilo de Israel. Todo el
arte de flamencura. “Torero muerto de miedo
es el que mejor torea, porque ha matado a su sombre
y sólo su luz le queda”. Morente dixit.
‘Playero’ es el toro plañidero.
El bailaor es el toro. Y baila su dolor a cabezazos
contra la barrera. Diego Amador, al piano por seguiriyas
(más o menos). Danza esencial. ‘Cantinero’,
último toro. Baile de los cuchillos. El metal
afilado de un réquiem de pasodobles y sevillanas.
Violencia y cinismo. Muerte y circo. Silencio en
la plaza. Israel Galván se queda solo. El
granadino canta. “...se le cae el alma a los
pies”. Y a mí, que soy público,
también.
La Susi
& Potito. Hotel Triana, 23.30 horas
Potito
y La Susi
(Foto: Daniel Muñoz) |
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Y el flamenco tomó
asiento en Triana. El
Potito y La Susi. Dos cantaores
de rajo embarrado y hechuras camaroneras
vinieron a inaugurar un nuevo escenario
con más empaque. Encajado entre
los balcones del centenario patio de
vecinos, augura noches de magia al fresco
de las últimas noches del verano.
Abrió la veda Potito, que siendo
sevillano y cantaor de sobrada enjundia,
no cantaba en este festival desde el
sonado año de 1992, es decir,
cuando aún era un niño.
Ahora es hombre... y su padre acaba
de fallecer. Y a él, a Changuito,
dedicó los tangos. Los abordó
con firmeza, sobrado de compás
y de musicalidad, resuelto en este terreno
que le es tan propio. No quiso dejar
de mostrarse también profundo,
sereno, casi paciente. Y lo hizo iniciándose
a palo seco por soleá, por fandangos...
Pleno de voz y de actitud, respaldado
al toque por Pedro Sierra y Miguel Iglesias,
y arropado por su público, dejó
claro que es un cantaor de los que no
se pueden olvidar durante catorce años.
La
Susi, toda estampa de bata de cola
roja, optó por la vía
profunda. Y no fue una decisión
del todo acertada. El recital tomó
un rumbo decreciente: desde los cantes
fragüeros a los levantinos, desde
la malagueña a la soleá.
Y dejó frustrada a una audiencia
que necesitaba de su energía,
de sus redaños, de su arrebato,
de su control del cante festero... que
puede ser tan serio como cualquier otro.
El huracán sólo se desató
en el fin de fiesta por bulerías,
sin micrófono y a compás
de palmas, mano a mano con El Potito.
Qué dos minutos.
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Y mañana...
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Pastora
Galván
(Foto: Daniel Muñoz)
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Teatro Central.
‘La Francesa’, sábado
16 de septiembre (21 horas).
Pastora
Galván debuta en solitario
con un espectáculo coreografiado
por Israel Galván y dirigido
por Pedro G. Romero, trabajado alrededor
del estereotipo de la bailaora que históricamente
se ha construido en la literatura francesa.
Pedro Sierra, responsable de la música,
avanza que “veo en Pastora un
paralelismo con Israel cuando hizo ‘Los
zapatos rojos’. Tengo la sensación
de que a partir de aquí va a
llevar la meteórica carrera de
su hermano”. Y que nadie se lleve
a engaño que, como dice la protagonista,
“yo soy flamenca y mi hermano...
es un genio”.
Hotel Triana.
‘Amador, Amador’, sábado
16 de septiembre (23.30 horas).
Juan José, Raimundo, Ramón,
Diego... vuelven a juntarse tras su
reencuentro
en Mont de Marsan 2006. Pero esta
vez, en Triana, cuna de la saga. Y así
lo demuestran en la apertura por seguriyas
que todos cantan y tocan. Y es que,
como dice Juan José Amador, “la
formación flamenca que tomamos
de nuestros mayores es la guitarra.
En casa de un Amador siempre hay una
guitarra estorbando en el sofá”.
Aunque habrá mucho más
que guitarra.
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