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Pastora
Galván. Bienal de flamenco de Sevilla,
16 de septiembre de 2006
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BIENAL DE FLAMENCO
DE SEVILLA 2006. ‘LA FRANCESA’, PASTORA
GALVÁN
La nueva bailaora
Silvia Calado. Sevilla, 16 de septiembre de
2006
‘La Francesa’.
Pastora Galván: baile. Israel
Galván: dirección coreográfica.
Pedro G. Romero: dirección artística.
Pedro Sierra: dirección musical y guitarra.
Miguel Iglesias: guitarra. David Lagos, Antonio
Villar: cante. José Manuel Vaquero ‘El
Pájaro’: acordeón y zanfoña.
Álvaro Ramos: contrabajo, bajo eléctrico.
José Carrasco: cajón. Manuel Vergne:
percusiones. Belén Candil: dirección
escénica. 14º Bienal de Flamenco de
Sevilla 2006. Teatro Central. Sevilla, 16 de septiembre
de 2006. 21 horas
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Pastora Galván
(Foto: Daniel Muñoz) |
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Et voilà! La nueva bailaora
ha nacido. Pastora
Galván ha sido instigada a la rebelión.
Y se ha rebelado. Los movimientos, transfigurados
con diseño de Israel Galván. El motivo,
ideado por Pedro G. Romero. Ay, pero la bailaora,
la nueva bailaora... es ella. Con la idea de desenmascarar
el estereotipo de la ‘Carmen’ de Mérimée
y de tantos otros literatos franceses como trasfondo,
Pastora Galván planta cara a ‘La Francesa’.
Y se convierte no ya en una anti-Carmen, sino también
en una anti-Amélie. Hace nacer a una mujer
nueva... que también puede ser bailaora.
El trabajo de Pastora Galván
en este espectáculo con el que debuta es
de impresión. El que hay tras las bambalinas,
donde ha dejado de ser sólo una notable intérprete
clásica. Y el que hay sobre el escenario
donde, para empezar, baila hora y pico sin cesar,
una carga de esfuerzo y de canalización de
energía que pasa a ser un personaje más
en el montaje. No sólo es el sudor, sino
la defensa de la coreografía lo que merece
elogio. Viniendo como viene firmada por Israel
Galván, se preveía la genialidad
y la provocación, la (necesaria) desestructuración
del canon. No defraudó. Pero es la interpretación
de ese complejo guión el que aborda con valentía
y, finalmente, con éxito la artista sevillana.

Pastora Galván
(Foto: Daniel Muñoz)
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A toda la técnica y el conocimiento
dancístico asimilado desde la infancia, añade
tripas, jugos internos, un algo físico que
rara vez sale a escena. Y baila con picardía,
con rabia, con violencia, con vehemencia, con erotismo...
hasta hacer de la danza una catarsis de todas las
bailaoras y de todas las mujeres, libres al fin.
El papel que juega la música es fundamental.
Pedro
Sierra ha hecho un trabajo de artesano hilando
una banda sonora hecha de ‘samples’
de todo tipo de músicas que tienen que ver
con el flamenco, con Francia, con la frontera entre
la Galia y la Hispania. Son continuas referencias
entrelazadas entre sí y, a la vez, encajadas
en las estructuras rítmicas del flamenco.
Y las costuras no se ven, que es lo grande. De Albéniz
a Mikel Laboa, de Cathy Claret a Django Reinhardt,
de ‘Rien de rien’ a ‘Ná
de ná’, de la farruca a los tangos,
de las alegrías a las bulerías, de
Pedro Sierra a Pedro Sierra y su disco ‘Nikelao’.
Acordeón, zanfoña, la segunda guitarra
de Miguel Iglesias, el contrabajo y las percusiones
dan el tono justo a cada uno de los cinco ambientes
de la obra. Y el cante que, sobre todo en el caso
de David
Lagos, queda contagiado de la libertad de acción
marca ‘galván’, cantando en lenguas
extrañas si preciso fuere.
A lo largo, ancho y hondo de tan
intrépido hilo musical se desenvuelve Pastora
Galván. Las manos, hombros, cabeza y caderas
de bailaora antigua siguen en su sitio. Pero ahora
también sabe bailar sobre tacones de aguja,
dar cabezazos a lo Zidane, pelearse con la cola
de la bata, ponerse bigote y hacer de espadachín,
cantar bailando. Ahora sabe también afrontar
lo grotesco y lo tragicómico, no tener miedo
al ridículo, mirar más allá...
y ser valiente, muy valiente.
‘Amador,
Amador’. Teatro Central, 23.30
horas
De Triana son y a Triana
vuelven. La familia Amador tiene el
gusto de abrir las puertas de una reunión
de esas que sólo se dan en fiestas,
para mostrar su origen y su idiosincrasia.
El origen, en la seguiriya. La idiosincrasia,
en que todos son guitarristas-cantaores
pero, sobre todo, en la libertad musical.
Raimundo
Amador es el estandarte. A pesar
del blues y del rock, blande la guitarra
de palo y tiemblan las alfarerías
cercanas, ya sea por seguiriyas, ya
sea por bulerías del Gastor.
Pero si hay que tirar de la púa,
‘Ay, José’. Sonrisa
ancha la suya, sonrisa ancha la del
público, que lo quiere a rabiar.
Y Diego
Amador... que canta con la hondura
de aquel José, que toca el piano
con magia, que rasguea la guitarra con
flamencura. Momento de arte grande el
de la taranta -al piano y al cante-
mano a mano con Juan
José Amador, al fin cantaor
de alante y culpable de la reunión.
Primero acompañó a su
primo, como si de la mejor guitarra
se tratara. Después se acompañó
a sí mismo. Ahí estaba
el tío Ramón, la tercera
generación, el flamenco ‘per
se’. Y el hijo de Juan José,
que apunta maneras y personalidad como
cantaor. Lástima de sonido, pura
guerra. Pero el público lo disculpó.
El patio del Hotel Triana quería
fiesta y tuvo fiesta, tras una hora
justa de recital... que supo a poco.
Los Amador
(Foto: Daniel Muñoz) |
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| Y mañana...
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Israel
Galván
(Foto: Daniel Muñoz)
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‘Tabula
rasa’, Israel Galván. Teatro
Central, 21 horas. Bienal de
Sevilla 2006 cierra la ‘retrospectiva’
del bailaor Israel Galván con
‘Tabula rasa’, una obra
donde, paradójicamente, baila
el silencio del cante de la lebrijana
Inés Bacán y del pianista
sevillano Diego Amador. Toda la complejidad
del universo ‘galvánico’
en formato esencial.
Más información
Festival de Jerez 2006. ‘Tabula
rasa’, Israel Galván. Reseña,
fotos y vídeo online.
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