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VÍDEOS
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José
Valencia. Bienal de flamenco de Sevilla,
29 de septiembre de 2006
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Fuensanta la
Moneta. Bienal de flamenco de Sevilla,
29 de septiembre de 2006
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BIENAL DE FLAMENCO
DE SEVILLA 2006. JOSÉ VALENCIA/ FUENSANTA
LA MONETA
Ebullición
Silvia Calado. Sevilla, 29 de septiembre de
2006
Primera parte. José
Valencia: cante. Miguel Iglesias, Salvador
Gutiérrez: guitarra. Carlos Grilo, Luis Cantarote,
Manuel Valencia: palmas. Segunda parte. Fuensanta
la Moneta: baile. Enrique el Extremeño,
Miguel Lavi: cante. Eugenio Iglesias, Miguel Iglesias:
guitarra. 14º Bienal de Flamenco de Sevilla
2006. Teatro Alameda. Sevilla, 29 de septiembre
de 2006. 21 horas
José
Valencia venía sabiendo que el histórico
poso flamenco de La Alameda iba a iluminarle el
camino. El cantaor asumía con irrefrenable
energía el reto de plantarse al fin cara
a cara con el público de Bienal de Flamenco
de Sevilla, uno de los muchos festivales donde ha
crecido como cantaor de acompañamiento desde
que se llamaba Joselito de Lebrija. Y esa era su
noche... o, al menos, la mitad. Aunque con quien
venía compartiendo cartel era una bailaora
a la que conoce muy bien, la granadina Fuensanta
la Moneta, pues ha sido hasta el momento una de
las voces que han guiado sus movimientos en escena.

José Valencia
y Carlos Grilo (Foto: Daniel Muñoz)
Y el cantaor lebrijano salió
con la fuerza que lo caracteriza al escenario de
este teatro, que aún teniendo algo de provisional,
logra a veces el sabor preciso para disfrutar del
flamenco. Calentó motores por malagueñas,
comedido, tanteando, hasta la apertura de pecho
del abandolao. El cantaor continuó por soleá,
un cante que dominó y supo conducir con la
conciencia de introducir al público en la
esencia de este palo. Aunque para ello necesitara
tiempo, se buscó y encontró, dándose
por entero mientras exprimía entre las manos
el pañuelo blanco que hacía las veces
de toma de tierra. La guitarra de Miguel Iglesias
dejó paso a la de Salvador Gutiérrez,
ambas resabidas en el acompañamiento y en
el hacer de este oficio algo más que artesanía.
A José Valencia no le cabe el cante en la
chaqueta. A las cantiñas le aprieta la corbata.
Y el cante entra en erupción, pero en erupción
controlada. Tanto que juguetea con el toque, que
roza los cantes, que los ralentiza, que los convierte
casi en añejos chascarrillos. A la seguiriya
le imprime todo el dramatismo de la pena de amor.
Y lo que es remetido en este palo del ‘pathos’,
en las bulerías finales es todo exteriorizado.
Azuzado por palmas dos tercios Jerez, un tercio
Lebrija, y a dos guitarras, repasa la riqueza cantaora
de su tierra lebrijana en horas de fiesta. Al final,
un poquito de ‘unplugged’. Y es que
este cantaor, con cualidades de tenor, viene ya
autoamplificado.
Fuensanta la Moneta
(Foto: Daniel Muñoz) |
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La misma tesitura vocal tiene Enrique
el Extremeño, el cantaor que venía
a dar cuerpo al baile de Fuensanta
la Moneta. Para su presentación en Sevilla
cambió el repertorio que viene haciendo habitualmente
en solitario y se decantó por alegrías
con bata de cola, farruca y seguiriyas. Y ello vino
a demostrar que es una bailaora de proyección.
Además, salvo por la innecesaria largura
del último número, supo presentar
con sencillez y equilibrio un formato pequeño,
con una fluidez y un ritmo que no siempre se logran.
Arrancó por alegrías, con una coreografía
que ha hecho suya a partir del modelo de Matilde
Coral. Y tan suya. Nada menos que coraje, que
y ciertas dosis de violencia, le imprime esta jovencísima
artista a una escuela que se regodea justo en lo
contrario, en lo pacífico y lo aéreo.
La cola de la bata, casi como
Pastora Galván hizo en ‘La Francesa’,
no debe esclavizar, pues si se le achucha, también
sabe obedecer. Atención a sus manos, a su
cabeza, a sus arqueos de espalda, a sus ojos, a
sus pies... No es fácil bailar con todo y
mantener bella la estampa, por cierto, de blanco
y naranja. Tampoco pierde nunca de vista a los músicos,
con quienes mantiene un fluido diálogo, ni
al público, al que desafía constantemente.
Tras un breve prólogo a dos guitarras, las
dos Iglesias, vuelve de corto y pantalón
para bailar la farruca. La otra Moneta, la sobria,
la concentrada. Sobre ‘guión’
de Javier
Latorre -y es que tuvo el detalle de decir en
la rueda de prensa quién había montado
sus bailes-, bailó con extrema pulcritud
de cintura para abajo... y ojos. La limpieza de
sus pies quedó al descubierto, pies con todos
los matices y todos los sonidos: punta, planta,
tacón, arrastre... La pieza, tan bien amarrada
a las sonantas, levantó a la audiencia en
cerrada ovación. Las palmas derivan hacia
soleá y allí bajo luz cenital sale
Enrique
el Extremeño a recordar a Antonio Mairena.
Pero sale de rojo fuego la bailaora y reconduce
la escena a seguiriyas. Sólo necesita a los
palmeros -este trío, protagonista total de
esta Bienal-, para introducir el baile en formación
de triángulo. A tierra. Y sin perder el suelo
de vista, va deshojando un baile con espaciosos
silencios, tremendos arrebatos de fuerza y mucho
atractivo. Viva la sangre joven... y los jóvenes
con sangre.
Hotel
Triana, ‘Los Juncales’
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Los
Juncales (Foto: Daniel Muñoz)
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Triana tenía
prevista una noche cabal. Al relente
que manaba del río, el gentío
llenaba a rebosar el patio del Hotel
Triana. El ambiente del ambigú
burbujeaba más que ninguna noche
antes. Y es que el plantel de artistas
convocados, lo pedía. Aunque
ellos decidieron no dejarse llevar tanto
por lo improvisado como prometieron
y ofrecer su, en el fondo, seria propuesta
jonda. Abrió la noche la rotunda
guitarra de Moraíto
Chico, con un básico de la
música flamenca: ‘Rocayisa’.
La integridad de su pulsación
por bulerías dejó el camino
allanado a Tomasito,
que divirtió con su ‘Torrotrón’,
invocando a Camarón y a los duendes
más traviesos. El ‘flash’
de frescura se tornó sentimiento
hondo cuando Diego
Carrasco recitó ‘Nuevo
día’ para presentar a Manuel
Molina. De traje blanco y guitarra
al aire, conmovió aún
con toda la imperfección de su
arte. Poeta, trovador, profeta. Y Triana,
su Triana. Allí al ladito expira
‘El Cachorro’, el cristo
trianero al que Diego Carrasco le cantó
templando su bajañí. Y
esa saeta suya se ligó con las
bulerías de la lechuga, canción
popular registrada por Lorca, y que
ahora el jerezano ‘tunea’
acompañado por Diego del Morao
y el compás del Barrio de Santiago.
Tras un popurrí de sus canciones,
se suma Moraíto para, entre todos,
dedicar el ‘Alahea’ “a
la más grande, a la soleá,
a Fernanda”. Con los “cristales
de luz negra” viene Javier
Barón a brindar al respetable
-cuajado esta noche de artistas- baile
fetén por alegrías, al
punto de arte y de técnica. Le
canta Diego, Manuel le recita, Tomasito
le puso sal. Y el público lo
disfrutó... aunque se quedó
con ganas de más fiesta. Triana
sabrá cómo se las ingenió
para continuarla hasta el alba.
Más
información
- Festival
de Nîmes 2006. ‘Los Juncales’.
Reseña y fotos
Tienda online
- CD:
Diego Carrasco. Inquilino del mundo
- CD:
Tomasito. Cositas de la realidad
- CD:
Moraíto. Morao, Morao
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Y mañana...
Esperanza
Fernández, ‘Cuatro
guitarras y una voz’. Teatro Lope
de Vega, 21 horas. La cantaora
sevillana, acostumbrada a implicarse
en experiencias musicales diversas,
afronta el reto de cantar para la guitarra
clásica de María Esther
Guzmán piezas de Turina, Albéniz
y Falla. En la segunda parte del espectáculo
retará a tres guitarras flamencas
a dialogar con su cante: las de José
Antonio Rodríguez, Miguel Ángel
Cortés y paco Fernández.
José
Manuel León/ Andrés Peña.
Teatro Alameda, 22 horas. Las
veladas dobles del Teatro Alameda tienen
en esta ocasión compartiendo
cartel a José
Manuel León y a Andrés
Peña. El guitarrista de Algeciras
presentará en Sevilla su primer
trabajo discográfico ‘Sirimusa’.
El bailaor jerezano propone una versión
reducida de su montaje ‘A fuego
lento’ que recientemente estrenara
en el Festival de Dusseldorf.
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Diego
el Cigala y Salif Keita
(Foto: Daniel Muñoz) |
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Diego
el Cigala & Salif Keita. Auditorio
de la Cartuja, 23.30 horas.
Bienal de Flamenco de Sevilla va a propiciar
uno de los más interesantes encuentros
con la ‘world music’ que
el flamenco podía experimentar.
Aunque en principio estaba previsto
sólo que compartieran cartel,
que la música africana fuera
simple invitada a este festival flamenco,
nada más conocerse Diego el Cigala
y Salif Keita han decidido juntar sus
voces y sus tradiciones musicales. Diego
el Cigala hará el directo de
su último disco ‘Picasso
en mis ojos’. Y Salif Keita
hará su concierto ‘M’Bemba’.
Pero habrá algo más. En
rueda de prensa, ambos coincidieron
en señalar que se enamoraron
mutuamente de la voz. Salif Keita, un
fan confeso de Camarón de la
Isla, matizó que “la voz
del flamenco es impresionante, aunque
no entienda la letra, siento la letra”.
A lo que El Cigala le contestó
que “sin entender lo que cantaba
cuando escuchaba su disco una y otra
vez, se me erizaba el vello”.
Sobre la voz de Keita, comentó
que “es muy personal, tiene unos
melismas que llegan rápido, tiene
intimidad cantando, frescura y soltura,
sabe bien lo que se hace el maestro”.
De esta admiración mutua nacerá
una colaboración que, según
el cantaor, va a estar sujeta “a
los duendes que están volando
por el aire de Sevilla, iremos dejando
que la inspiración nos lleve”.
Aunque, según demostró
al término del encuentro con
los medios en el Casino, el cantaor
madrileño venía con las
ideas claras. Ya ha estado estudiando
la música del maliense y enseguida
le comunicó qué tema le
parece idóneo para compartir.
Allí se quedaron los dos tarareándose
la copla, invocando a la inspiración...
Más información
- Entrevista
a Diego el Cigala, cantaor (septiembre,
2005)
- Guía
de escucha. Flamenco & world music
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