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BIENAL DE FLAMENCO DE SEVILLA
2008. DIEGO AMADOR CUARTETO
Rasgueos de marfil
Silvia Calado. Sevilla, 8 de octubre de 2008
Diego Amador: piano,
cante. Manuel de la Luz: guitarra. Chechu Sierra: contrabajo.
Israel Varela: batería. Diego Amador (hijo): cajón.
Raimundo Amador: artista invitado. 15º Bienal de
Flamenco de Sevilla 2008. Teatro Central. Sevilla, 8 de
octubre de 2008. 21:00 horas
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Diego Amador
Foto Bienal de Sevilla © Luis Castilla |
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Ayer mismo lo confesó. Que cuando
cierra los ojos tocando el piano, lo que escucha es una
guitarra. Ese es el quid de la cuestión. Así
es como Diego
Amador ha hecho de su piano el más flamenco
de todos los pianos. Y eso que su formación actual
está importada del jazz (piano, contrabajo, batería)
y que ese género ejerce una notable influencia
sobre su música, tanto la variante clásica
como la latina. No importa. Su toque tiene rasgueos, quejíos
y jondura a raudales. Ya toque su ‘Río de
los canasteros’, ya toque el ‘Caravan’.
Y si se pone a cantar acompañándose
a sí mismo a la guit… perdón, al piano,
pues más todavía. ‘Camaroneando’
y ‘paqueando’. Quede ahí su versión
de ‘Canastera’. Que fue una mirada al exterior
puntual, pues la mayor parte del concierto se refirió
a su propia obra discográfica. Aplicándole,
eso sí, la actitud actual, más madura, más
concreta. A su lado tuvo al contrabajista Chechu Sierra,
dando anchura y sujeción al concierto, y al batería
mexicano Israel Varela, un virtuoso al que lo mismo le
da tocar por bulerías, por tanguillos o por rumba.
Acometió el recital sin miedo ninguno, más
bien todo lo contrario, lo que dio inusual soltura a este
instrumento en contexto flamenco. Aunque también
es cierto que, por momentos, se excedió lo suyo.
El extra instrumental de flamencura lo
puso puntualmente el cajón, que lo toca su jovencísimo
hijo. Y lo pondría la brillante guitarra de Manuel
de la Luz si se hubiera sabido poner aquí en valor.
Lástima que pasara tan desapercibida frente al
piano y que el lapsus de Amador al olvidar presentarlo
y darle su solo como a los demás, quebrara el feeling
de grupo. Pero ya era tarde para subsanarlo. Para entonces,
estaba finalizando el concierto, con Raimundo
Amador recorriendo la tabla, soleando cañeramente
con su guitarra enchufada. Diversión y libertad.
Objetivo cumplido.

Diego Amador y Raimundo Amador.
Foto Bienal de Sevilla © Luis Castilla
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Y
mañana...
• Rocío Molina, ‘Oro
viejo’
Teatro Lope de Vega, 21:00 horas
Rocío
Molina. Foto Bienal de Sevilla ©
C. Corrales |
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Tras participar en el espectáculo
‘Mujeres’ el pasado 13 de septiembre
en el Teatro Maestranza, la bailaora malagueña
Rocío
Molina se estrena en solitario en la Bienal
de Flamenco de Sevilla. Y lo hace presentando
su nueva obra ‘Oro viejo’. La
artista asegura que es fruto de una reflexión
sobre el paso del tiempo: “Me he dado
cuenta de que tengo mi reloj personal acelerado,
que me he adelantado. Y ahora con 24 años
me paro a observar, me siento en un banco
y veo que los que corremos siempre somos los
jóvenes; los viejos se sientan a nuestro
lado”. Explica que “no es necesario
que el público busque el porqué
de cada escena, sino que está totalmente
abierto a que sienta libremente”. Eso
sí, su objetivo es que “no se
quede indiferente”. La música
del espectáculo remite a “lo
que mis abuelos podían escuchar por
la radio: fandangos, zarzuelas, pasodobles,
Imperio Argentina…”. Y de ella
se hacen cargo Paco Cruz y Rafael Rodríguez,
“guitarristas entre los que se establece
un fuerte contraste”. Lo mismo dice
que ocurre entre su baile, más actual,
y el de la artista invitada Laura Rozalén,
“que es casi de los años treinta”.
La novedad es que “no bailo sola como
hasta ahora, sino que también lo hago
con dos chicos, de los que necesitaba que
fueran solistas y que tuvieran luz y personalidad”.
Son Eduardo Guerrero y Moisés Navarro.
Juntos interpretan canciones de la época
y músicas más actuales, pero
“siempre con el lenguaje que requiere
cada estilo; son piezas cortas y con su carácter
muy bien definido”.
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