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BIENAL DE FLAMENCO DE SEVILLA 2008. ROCÍO MOLINA, ‘ORO VIEJO’

El futuro del baile es ya

Silvia Calado. Sevilla, 9 de octubre de 2008

‘Oro viejo’. Rocío Molina: baile, coreografía, dirección artística y musical. Laura Rozalén: colaboración especial baile. Eduardo Guerrero, Moisés Navarro: baile. Paco Cruz, Rafael Rodríguez: guitarras. Sergio Martínez: percusión. Bobote, Eléctrico: palmas. Rosario la Tremendita: cante. David Picazo: dirección de escena. 15º Bienal de Flamenco de Sevilla 2008. Teatro Lope de Vega. Sevilla, 9 de octubre de 2008. 21:00 horas


Rocío Molina en 'Oro Viejo'
Foto Bienal de Sevilla © Luis Castilla
 
   

Y, al final, la arena del reloj se derrama sobre ella como se derrama el agua. Rocío Molina concluye así su reflexión sobre la relatividad del tiempo, arrodillada, bajo un cenital, con los minutos resbalándole entre las manos. Un argumento que se toma o se deja, al gusto del espectador. Pues esa sucesión de bailes que anoche estrenó en el Lope de Vega, por sí misma, se hace valer como una de las propuestas de baile más interesantes que han pasado por esta edición del festival. Sigue acelerada esta niña… por suerte para el género.

El aplomo en la tabla, la contundente personalidad, esa pizca de descaro, la perfección técnica… y las dualidades: la mujer y la niña, la profundidad y el juego, lo sutil y lo bruto. Todos estos ingredientes se combinan en la figura de la bailaora malagueña y en cómo proyecta sus inquietudes sobre la escena hasta dar forma a una propuesta que, como ‘Almario’, es bien sencilla. Aquí en ‘Oro viejo’ no hay más que combinaciones coreográficas de los cuatro bailarines y de sus particulares estilos, antiguallas musicales grabadas de la radio de la abuela, una guitarra con solera, otra más del presente, unas pinceladas de cante femenino ensortijado en directo, solventes palmas y percusiones de varios mundos. Y, en escena, un banco, una triple silla en escalera y, al parecer, unos audiovisuales (no visibles desde la platea).

 

Rocío Molina y Laura Rozalén en 'Oro Viejo'. Foto Bienal de Sevilla © Luis Castilla
   

Tras un prólogo en el que danzó la palabra de un anciano, Rocío Molina se unió a sus dos bailarines en una tarde de toros y pasodoble. Añejos, modernos y un poquito guasones. La ‘Falsa moneda’ de Imperio Argentina la bailó Laura Rozalén, ondulando con gracia sus redondeces, dramatizando la letra como las antiguas cupletistas. Con tan solo la guitarra de Rafael Rodríguez a derecha, salió la niña a pasear el abanico. Una guajira coqueta, decorosa y delicada como el encaje del decimonónico vestido rosa. Al caer la noche, en un banco del parque los dos muchachos beodos bailan ‘Limeña’. Y La Tremendita, más clara que en ‘Vamos al tiroteo’, canta en el silencio a la “guitarra de mis amores”. Ya de amanecida, la escena se traslada al campo y la niña se pone sombrero de paja y baila en un corro con desparpajo, chulería y sensualidad. Lo amable se torna cómico al son de la picarona cancioncilla ‘¡Dónde va, María!’, interpretada a cuatro en las apreturas del banco. Una ‘María de la O’ instrumental sirve a Laura y a Rocío para desplegar el movimiento grácil, sin más. Y el tono se torna serio, listo para que los bailaores luzcan dinámica, figura y metal en un mixto de martinetes antiguos que, por tanto, rompe la narrativa tradicional del baile por. El eco de La Piriñaca sentencia. La guitarra de Rodríguez canta la malagueña de Chacón. Y Rocío la danza descalza con bata de cola y sus dos compañeros falseta a falseta, nota a nota. a la caña ilustra definitivamente ese contraste entre el tiempo que pasó, el que pasará, el ayer, el hoy, tu velocidad y la mía. Laura es el reposo. Rocío la inquietud. Y el tiempo la atrapa, la tortura y la mece en el fandango final, intenso, rupturista y muy emocionante. Por favor, no detengas ese reloj tuyo que con su aceleración nos trae al presente lo porvenir.


Foto Bienal de Sevilla © C. Corrales
 

Y mañana...

David Morales, ‘El indiano. Bailes de ida y vuelta’
Teatro Central, 21:00 horas

El bailaor gaditano David Morales plantea un recorrido por los bailes de ida y vuelta, inspirado por la historia de un indiano que vuelve a su Cádiz natal. Milonga, guajira o vidalita forman parte del repertorio de la obra, en la que colaboran la bailaora Rosario Toledo, el cantautor Javier Ruibal y Julio Fraga como director de escena.


 
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