FLAMENCO BIENNALE HOLANDA 2011
NOCHE DE CANTE JONDO: ARCÁNGEL · EL TORTA
El cante duele... y es diverso
Silvia Calado. Amsterdam, 29 de enero de 2011
'Noche de cante jondo'. Primera parte: Arcángel con la guitarra de Miguel Ángel Cortés. Segunda parte: El Torta con la guitarra de Diego del Morao. 3ª Flamenco Biennale Holanda. Bimhuis. Amsterdam (Holanda), 29 de enero de 2011, 21:00 horas
Los días transcurren en Amsterdam con intensidad. Desde bien temprano, el Hotel Lloyd es un trajín de artistas, periodistas, técnicos y personal de producción. Los más madrugadores hoy han sido los músicos contemporáneos y flamencos (entre ellos, Arcángel y La Moneta) que participan en la gala de clausura 'Flamenco sin fin', para ir al ensayo diario en la nave donde el Nieuw Ensemble suele preparar sus estrenos. A media mañana, tenía Joaquín Grilo una masterclass de baile en Global Dance Lab. Y al rato, Bobote impartía un doble workshop en un antiguo salón del propio hotel, para adiestrar a los aficionados holandeses en el arte del compás. Mientras, en Bimhuis se mostraban cruces musicales de aquí y de allí, de guitarras y laúdes, de cantes y saxos, como 'Viento del desierto' y 'Compasión'. Y paralelamente a todo, en el canal de televisión interno del hotel se emitía en 'loop' el documental 'El cante bueno duele', dirigido por la directora del festival, Ernestina van der Noort y Martijn van Beenen.
Precisamente, fue esta cinta la que se emitió en el Bimhuis como prólogo a la 'Noche de cante jondo'. Aunque algunos pasajes del audiovisual en nada se correspondían con lo que después aconteció sobre el escenario, toda vez que lanza ciertos mensajes excluyentes que en nada reflejan la realidad del cante flamenco. Una realidad que es tan rica, tan variada y tan diversa como lo son sus propios intérpretes y creadores. Y así es, precisamente, como se mostró minutos después en directo: tan cantaor es El Torta como Arcángel, aunque los separen mundos.
Arcángel deslumbró. El cantaor onubense ofreció un impecable y completo recital, dedicado expresamente a su querido Enrique Morente, que se sintió por los oídos, por la cabeza y por el corazón. La calidad técnica ya alcanzada por este artista es soberbia y, por tanto, puede permitirse la complejidad y la sofisticación, sin que la brújula se le desoriente. Al lado tiene a un guitarrista, Miguel Ángel Cortés, que es capaz de respaldarle en ese camino en el que ambos se comportan como músicos de alto nivel. Y juntos han personalizado arreglos que dan originalidad y frescura a lo tan ajado. El gusto y la exigencia que aplican a cada nota, resulta un placer para la escucha. Y lo mismo pasa con el pensamiento, pues no hay casualidad en ninguna de las letras: las dice para que se escuchen y para que se entiendan y para que las hagas tuyas. “Cuando llames a mi puerta, no lo hagas con el puño, hazlo con la mano abierta”, dijo por soleá. “Es tanta la alegría que hay en mi casa, que a nadie yo le cuento lo que me pasa”, dijo por cantiñas. “En criticar y murmurar, el tiempo que has malgastao”, dijo por verdiales de Vallejo. Y, todo ello, sin dejar de apelar al corazón, engendrando sentimientos lo mismo dulces que amargos, que si aterciopelados son los tangos, afilada es su seguiriya. Sólo después de todo eso, dio las buenas noches y dio las gracias a quien “hace posible este tipo de festivales, pues es para mí un honor que el flamenco, la música que nos hace levantarnos cada mañana con ganas de vivir, esté en tantos corazones repartido por el mundo”.
Tras el descanso, viraje radical.
El Torta visitó por un rato el planeta Tierra para afrontar un escenario, un público, el cante y sus luchas internas. Atrapado y afectado por las muchas secuelas que en él han dejado la drogadicción y la depresión, embistió el recital apremiado por no se sabe qué seres, qué fuerzas, qué tormentos. Cantó con violencia, con rabia, con prisa, con nerviosismo, sobresaltando a ráfagas al público, al guitarrista (qué reflejos los de
Diego del Morao) y a sí mismo. Y dijo 'con-sentidos' y sinsentidos conforme le brotaban, y verdades muy grandes: “Yo sufro mucho”. Y aún así, pudo dejar salir “momentos” estremecedores de cante de ese que duele, emociona y afecta, por soleares y por seguiriyas. Aunque la balanza entre esos instantes y todo lo demás no está actualmente en un aceptable equilibrio, o no para quienes sentimos que no hay nada cómico en el sufrir ajeno.