|
Joaquín Grilo en la
trastienda del Ballet Nacional de España. Especial
A fuego lento
Silvia Calado Olivo. Madrid, enero de 2004
Fotos: Daniel Muñoz
La ribera del canal que es hoy el río Manzanares se extiende como
un terreno fértil en urbanismo desaforado, en atascos kilométricos...
y también en arte. En la franja que atraviesa el camino a Toledo, los antiguos
mataderos de la ciudad han cambiado a matarifes por bailarines, ahora convertidos
en sede del Ballet Nacional de España (BNE). El vigésimo quinto
aniversario de la compañía se celebra con trabajo. Los pasillos,
iluminados por un extrovertido sol de diciembre, son un hervidero de esbeltos
hombres y mujeres en ropa de faena... pero sólo a ratos y por escasos minutos.
Todo queda de pronto desierto y la vida late tras las puertas de los estudios.
Y lo hace de forma ferviente, pues con las miras puestas en el 23 de enero de
2004, el BNE trabaja ya contrarreloj en el nuevo repertorio a estrenar en Santander:
'Tiempo' de Joaquín
Grilo y 'Colores' de Elvira Andrés. Una pared y unos cuantos tonos
de la gama cromática los separan.

Joaquín Grilo ensaya 'Tiempo' con el BNE
Joaquín Grilo. A vueltas con el reloj
El bailaor jerezano afronta con tanta ilusión como responsabilidad el
reto de crear su primera coreografía para el BNE. Cada segundo es oro para
él; apenas da respiro al cuerpo de baile que tiene a su mando. "¡Arriba
la cabeza!". "Creced". "Suave, suave. El movimiento debe ser
más elástico, como el sonido de la guitarra". "Ssssshhhhhhh".
Joaquín Grilo recorre la sala de un extremo a otro, guiando al grupo, perfilando
al individuo. Su labor, una vez que el mecanismo de esta soleá por bulerías
está más o menos asimilado, es de contención, de matices,
de volumen. Y se muestra puntillista, meticuloso, casi obsesivo con la perfección.
Las veces que el técnico de sonido tiene que detener la grabación
y volver a esta u otra falseta son incontables. Y es consciente de que nunca lo
van a sentir de la manera en que él lo siente. El sentimiento no se enseña.
Para este montaje, quien durante varios años ha sido miembro del grupo
de Paco
de Lucía, cuenta con la música compuesta 'ex profeso' por el
guitarrista cordobés José
Antonio Rodríguez. La conexión entre ambos es la clave de 'Tiempo'.
"Hablamos para hacerle el encargo, lo formalizamos y se puso a trabajar inmediatamente...
ya sabemos cómo es de trabajador. Cuando oí el borrador con él
en Sevilla, casualmente, todo coincidía con lo que yo tenía en mente:
me gustaba mucho el ritmo de soleá por bulerías, los fandangos,
los tangos; yo ya había pensado el título del espectáculo
y sus letras hablaban del tiempo. Hablé con él para retocar -si
se puede llamar retocar- muy pocas cosas, pues era justo lo que necesitaba. Para
mí ha sido una gozada. A partir de ahí, hemos estado trabajando,
sobre todo, en el fandango, algunos cierres y poco más. Me entregó
el trabajo hecho".
Con la música ya bajo el brazo, Joaquín Grilo se concentró
en dar forma a su baile. "Como en Jerez no me salía nada, me fui quince
días a Bolonia con mi mujer. Ahí empecé a enterarme un poquito
de lo que este hombre hacía y de lo que yo me quería enterar, pues
una cosa es lo que él expresa y otra de lo que yo me entero. Cada uno siente
de una manera muy diferente; a lo mejor él siente unos matices que no son
los que veo yo y así ocurre con los bailarines y con los músicos
a la hora de interpretar". A mediados de noviembre todos estaban en Madrid.
La puesta en común se saldó positivamente "y la gente del ballet
ha respondido muy bien y con muchas ganas". Pasado un mes, "tenemos
montados como diez o doce minutos entre el jaleo y la soleá por bulerías.
Queda lo más difícil, el final, el remate; y el fandango que está
aún verde, pero ya por lo menos el mecanismo lo tienen. Esa ha sido, básicamente,
la fórmula".

Joaquín Grilo ensaya 'Tiempo' con el BNE
En paralelo, el bailaor y coreógrafo ha "trabajado en enterarme
de muchísimas cosas sobre el tiempo. Compré un libro muy complicado
que me comió el coco de una manera increíble porque era de filosofía,
física y matemáticas. Y había textos muy guapos de pensadores
de todas las épocas sobre el tiempo. Cosas muy lógicas, pero de
las que no te das cuenta hasta que las lees. Un texto decía que todos sabemos
lo que es el tiempo, pero cuando te preguntan no sabes explicar qué es
con exactitud, siempre todo es muy relativo. Lo que sí es verdad es que
siempre tiene que pasar algo en el tiempo, si no, no hay tiempo. Y según
en qué momento lo hagas, hay tiempo pasado, tiempo presente y tiempo futuro.
Y eso es lo que hay en la música: una nota que se atrasa, otra que está
en la tierra y otra que va más para delante. De eso se trata... y de que
cada personaje que está ahí con nosotros bailando y tocando entienda
eso de una manera muy especial, de la manera que yo lo entiendo, que es lo más
complicado".
Con el fin de que el entendimiento fluya, ha invitado al percusionista brasileño
Rubem Dantas a participar en el espectáculo, junto a los músicos
de plantilla del ballet, los encargados de interpretar las piezas creadas por
el guitarrista cordobés. "Para mí es muy importante que esté
porque va a dar el toque que yo quiero. A veces padezco el vacío de esa
cosa que él tiene y que no encuentro en otro percusionista, no por ser
mejor o peor sino por ser diferente. La gente que está en el BNE se está
portando muy bien y está intentando interpretarlo lo mejor posible, pero
todavía está vacío de... tiempo, que camine, que haya un
peso determinado, que aquello no vaya a caer nunca, el pulso del tema. Esa es
la palabra, pulso".
Continúa
>>
revista@flamenco-world.com
|