Get the Flash Player to see this player.


 

EL CABRERO • MAYTE MARTÍN • CALIXTO SÁNCHEZ
FESTIVAL FLAMENCO CAJAMADRID 2008

Escaleno

Silvia Calado. Madrid, 30 de enero de 2008

El Cabrero: cante. Rafael Rodríguez: guitarra / Mayte Martín: cante. Juan Ramón Caro: guitarra / Calixto Sánchez: cante. Manolo Franco: guitarra. 16º Festival CajaMadrid 2008. Teatro Albéniz. Madrid, 30 de enero de 2008. 20:30 horas

Un triángulo escaleno es el que tiene los tres lados diferentes. Y esa es la imagen que proyectó el cartel de la segunda noche del Festival CajaMadrid 2008. Nada tienen que ver ni en conceptos ni en maneras El Cabrero, Mayte Martín y Calixto Sánchez. Y así fue la noche, del todo dispar.


El Cabrero (Foto Daniel Muñoz)

A El Cabrero le tocó la difícil tarea de romper el hielo. Y, para mayor complicación, sin la voz en plena forma. Aún así, logró calentar poco a poco la garganta, dando un pasito adelante en cada uno de sus envites. Mucho tuvo que ver en esta progresiva ascensión la cuidada labor tocaora de Rafael Rodríguez, un guitarrista que conserva entre algodones las formas de los maestros clásicos. Un gusto escucharlo. Tras la farruca y el bello soneto de Borges ‘La lluvia’, el cantaor estaba listo para ejercer de El Cabrero. La gente, con la que mantuvo en todo momento una campechana interacción, estaba esperando ese momento, el de los fandangos. “Yo soy un hombre de izquierdas y quiero que mi camino, huela a rosas y no a mierda”. Así son sus proclamas, radicales, directas, comprometidas. Y pudo terminar ahí, pero quiso brindar dos cantes más al público: ‘Carcelero’ de Manolo Caracol (con el micro subido a la silla… ya que ningún técnico salió a enderezárselo) y unas crudas seguiriyas. Como el tiempo apremiaba, bajó el telón y no pudo apenas degustar los aplausos.

 

Mayte Martín (Foto Daniel Muñoz)
   

Cambio radical tras el descanso. Entonces llegó la dulzura. Mayte Martín, fiel a ‘Querencia’, se prologó por peteneras. Tan aterciopelada y tan elegante como siempre, aunque con ganas de desquitarse. Y es que la última vez que pisó este escenario, venía enferma “y me alegro de cumplir mi deuda con vosotros”. Vino después la malagueña de Chacón con el remate del ‘serenoke’. A su lado, Juan Ramón Caro no sólo le ofrece música, sino también el clima, el ambiente. La cantaora se recreó entonces en los cantes mineros, acordándose de Rojo el Alpargatero y La Peñaranda. Y de unas profundidades se fue a otras, a las de las seguiriyas. La pena tan bien canalizada. Como epílogo, quiso emplearse en los cantes de ida y vuelta, esos que borda según las enseñanzas de su maestro Juan Valderrama. Se agradeció el pausado garrotín, que tan poco se aborda en estos tiempos. Y, al final, la milonga no la cantó, más bien la trinó. El teatro, ahora sí, reclamó su derecho a la ovación.

El tercer lado del triángulo fue Calixto Sánchez. El cantaor de Mairena del Alcor, maestro “de escuela”, vino acompañado a la guitarra de Manolo Franco dispuesto, con sus pulcras maneras, a recordar su pasado y a revelar su presente. No faltaron las alegrías de las “algas verdes de la mar”, ni tampoco su referencia por tangos a los caminos machadianos. Pero tampoco quiso dejar pasar la ocasión de presentar ante la audiencia madrileña parte del contenido de su recién salido disco, ‘Andando el camino’, del que extrajo unas dramáticas seguiriyas de su creación. Y todo ello envuelto en su característica gestualidad, que acompañó no sólo el cante, sino los ‘entrecantes’ y los fraseos: “Realmente me llego a emocionar, porque sois extraordinarios”. Así es su propuesta cantaora, la que cerró una noche en la que, más que nunca, el cante flamenco dejó constancia de su variedad.


Calixto Sánchez (Foto Daniel Muñoz)

 
 
Para pertenecer a nuestra cyberpeña flamenca mándanos
tu e-mail y te informaremos de todas la novedades:

 Home | Contacto | Publicidad | Mapa web