FESTIVAL FLAMENCO CAJA MADRID 2010
HOMENAJE A LOS PELAOS • DIEGO EL CIGALA
Flamenco -también- es
Madrid
Silvia Calado. Madrid, 17 de febrero de 2010

Toni el Pelao y La
Uchi en el Festival Caja Madrid 2010 (Foto
Daniel
Muñoz) |
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Homenaje a Los Pelaos de Madrid. Toni el Pelao:
baile, dirección. La Uchi: baile.
José Anillo, Pepe Jiménez: cante. Luismi Manzano,
Juan Serrano: guitarra/ Diego el Cigala:
cante. Diego del Morao: guitarra. Jumitus: piano. Yelsi
Heredia: contrabajo. Jerry González: trompeta. Piraña:
percusión. 18º Festival Flamenco CajaMadrid.
Teatro Circo Price. Madrid, 17 de febrero de 2010. 21:00
horas
Madrid no sólo ha sido receptor
de flamenco, sino también emisor. Lo fue y lo sigue
siendo. A la capital española le falta el orgullo
localista que tienen otras ciudades, y mucho le cuesta sacar
pecho y defender lo suyo. Aquí cabemos todos, seamos
de donde seamos. Aunque tuvo que llegar el día, y
tendrán que llegar más, en el que Madrid reivindique
lo suyo, presuma de ello y lo cuide. Así sucedió,
al fin, en la tercera jornada del Festival Flamenco Caja
Madrid, dedicada al flamenco… de Madrid. El de ayer
y el de hoy, pues compartían cartel Toni
el Pelao & La Uchi con Diego el Cigala. Los unos,
baile histórico, viva raíz. El otro, cante
de hoy, cosmopolita mezcla. Y ambas partes unidas por el
hilo transparente de lo vivido en esta ciudad por el flamenco
y por los flamencos durante más de un siglo.

Toni
el Pelao y La Uchi en el Festival Flamenco CajaMadrid
2010
(Foto Daniel
Muñoz) |

Toni
el Pelao y La Uchi en el Festival Flamenco CajaMadrid
2010
(Foto Daniel
Muñoz) |
Esa es la edad que más o menos tiene
la dinastía a la que representa Toni el Pelao, la
saga de bailaores más antigua del flamenco... que
es de Madrid. Y como homenaje al legado de El
Gato, de Faíco, de Fati y de Juan el Pelao, estaba
planteado el espectáculo, con su deliciosa caña
de pareja, con su auténtica farruca, con su femenina
alegría, con su intensa romera y con esa capacidad
de hacer inmenso lo mínimo, de hacer nuevo lo ancestral,
de ir al epicentro de la emoción, de dominar el matiz,
de extremar la elegancia de la postura, de sobredimensionar
el valor de la contención, de respetar el suelo que
se pisa.
Aunque anoche fue algo más que esos
bailes y que esa sagrada manera que tienen de interpretarlos,
esta vez con la cuidadosa compañía de los
cantaores José
Anillo y Pepe Jiménez, y los guitarristas Luismi
Manzano y Juan Serrano. Hace unos pocos meses, Toni sufrió
repentinamente un aneurisma aórtico abdominal, del
que fue intervenido a vida o muerte. Ganó Toni y
ganó la vida. Y le prometió al equipo de cirujanos
que bailaría ante ellos. Así lo hizo anoche.
En medio de la cerrada ovación final, mandó
hacer silencio y le dio “las gracias a ellos y a dios
por dejarme volver… y creo que será para más
rato”.
Las lágrimas corrieron entonces
por el escenario, por el redondo patio de butacas y también
por el backstage. Allí asimilaron Toni y Uchi lo
que acababan de vivir. Y allí se quedaron recogiendo
ritualmente el vestuario mientras Diego el Cigala iba desgranando
su actuación. Que, por cierto, se la dedicó
a Fernando Terremoto, cosa que hasta ahora no había
hecho ninguno de los artistas (aunque sí lo hiciera
la organización en el minuto uno del festival).

Toni
el Pelao en el Festival CajaMadrid 2010
(Foto Daniel
Muñoz)
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Y mientras el cantaor madrileño
cantaba la toná, la taranta y luego la soleá,
en la trastienda contaban Ramón
el Portugués y Toni el Pelao. Ellos, que se conocen
desde chicos, y que conocen a Dieguito también desde
niño, hablaron de medio siglo o más de flamenco
de Madrid. Ramón se echaba las manos a la cabeza
cuando recordaba cómo se colocaba el padre de Toni,
Juan el Pelao, que fue figura toda su vida bailando únicamente
la farruca. Y se dieron la mano varias veces, como caballeros
cabales, al coincidir en la genialidad de Caracol, en que
Carmen Amaya era de otro planeta y en cómo Camarón
era capaz de hacer rugir a catorce mil personas en un Palacio
de Deportes de Madrid tan sólo templando la soleá.

Diego el Cigala en el
Festival Caja Madrid 2010 (Foto Daniel
Muñoz) |
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Poco a poco, en el escenario, Cigala iba
llevando su voz hacia ese encuentro latinoflamenco que ha
embaucado masivamente a los públicos de aquí
y de fuera de aquí. Llevado en andas por la trompeta
caribeñoneoyorquina de Jerry González,
por el piano de Jumitus, por la percusión de Sabú
Porrina, por la guitarra de Diego
del Morao y por el contrabajo cubano de Yelsi Heredia,
deleitó a los presentes con sus personales versiones
de ‘La bien pagá’ y de ‘Dos gardenias’.
Y mientras el público aplaudía, Toni y Ramón
habían llegado a dos conclusiones. Una, que “el
flamenco son tres pellizcos”. La otra, que la historia
del flamenco no puede caer en el olvido. Y es verdad que
así lo sentimos cada vez que a artistas como Toni
el Pelao y La Uchi se les da su merecido sitio y salen a
refrescarnos esta malísima memoria que hoy en día
tenemos.