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FESTIVAL FLAMENCO CAJA MADRID 2006. ENRIQUE
MORENTE
Ningún sueño
es igual a otro
Silvia Calado. Madrid, 2 de febrero de
2006
Enrique Morente: cante. Niño
Josele: guitarra. Bandolero: percusión. 14º Festival
Flamenco Caja Madrid. Teatro Albéniz, 2 de febrero
de 2006. 20.30 horas
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Enrique Morente (Foto: Daniel
Muñoz) |
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Venía anunciado en el programa el directo de ‘Morente
sueña La Alhambra’, pero nunca los sueños
son iguales... y menos, los de Enrique
Morente. El cantaor granadino, flanqueado por la guitarra
de Niño Josele y las percusiones de Bandolero,
regaló al público madrileño sólo
uno de sus conciertos posibles. Tuvo una noche cómoda,
una actitud relajada que le permitió arriesgar y comprometerse,
siempre dentro del clasicismo del cante... salvo por ‘La
aurora de Nueva York’. Tanto que le critican la querencia
por los estilos libres, y apostó firmemente por los
palos a compás. Todo lo acometió con riesgo,
sin dejarse un ápice de sí dentro.
Bulerías al compás. Los tres en pie. Sólo
las palmas a la zaga de su cante. Sin costuras, toman asiento
los instrumentistas. Enrique Morente lanza una mirada a la
poesía. Reconvierte el poema ‘Ausencia’
de Manuel Machado en una soleá por bulerías.
Suena ancho, grande, poderoso. Un solo quejido conmociona,
no hay con qué comparar. Y la sonanta del almeriense
ha madurado, ha cogido cuerpo y ataca con firmeza. Da la sensación
de que cada tercio es una creación ‘online’...
y lo confirma dibujando de mil maneras distintas un mismo
verso. Llegaron después pausadamente las cantiñas
del caballero que dibujaba la rosa y las malagueñas
del Cristo del Desengaño. Libertad para volar. Momento
para las alegrías. Las hace añejas, sin prisas,
dejando que pase el aire por entre los tercios. Desde su personal
“taratatrán”, hasta los “titirimundis”.
Niño Josele
(Foto: Daniel Muñoz) |
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Solemnidad. El Ronco del Albaicín va a cantar por
soleá y por seguiriyas. Tremendismo. El público
no puede contener sus emociones. Impresionan sus gemidos,
su plenitud, su peculiar manera de guiar su voz, de doblar
los tercios y romper en brutal ayeo. Vuelve la calma, la sensualidad,
la dulzura. Los tientos empiezan con el tembleque, como hizo
Chano Lobato la noche anterior. La música de la sonanta
y la percusión se torna etérea, sutil, con ‘swing’.
¿Qué hacemos? Niño
Josele propone algo de ‘Omega’. ¿Qué
te sabes? ‘La aurora de Nueva York’. Uf, agárrense,
vienen emociones fuertes. Enrique Morente se levanta y amanece
al otro lado del océano.
El recital está ya en tiempo de descuento. Fandangos
de Huelva con estribillo final tomado de un tema del ‘Lorca’.
“Ya está, otro día cantamos más”.
Por supuesto, el público se puso en pie y, enfervorecido,
pidió bis. El maestro respondió por bulerías,
vuelto hacia Jerez. “Tambale-tambaleándome”.
Éxito rotundo. Enrique Morente volvió a soñar.
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