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FESTIVAL FLAMENCO CAJA MADRID 2006. ANTONIO
EL PIPA
Tablao El Pipa
Silvia Calado. Madrid, 3 de febrero de
2006
‘De tablao’. Antonio el Pipa:
baile, dirección, coreografía. Angelita Vargas,
Mariana Cornejo, Juana la del Pipa: artistas invitadas. María
José Franco: primera bailaora. Luis Moneo: cante. 14º
Festival Flamenco Caja Madrid. Teatro Albéniz. Madrid,
3 de febrero de 2006. 20.30 horas

Juana la del Pipa y Angelita Vargas
(Foto: Daniel Muñoz)
Más sencillo no puede ser el planteamiento del nuevo
espectáculo de la Compañía de Antonio
el Pipa: trasladar un tablao al teatro. El cuadro, la
atracción, las invitadas… y hasta la decoración
‘typical spanish’. Todo lo que cada noche lleva
ocurriendo desde los años cincuenta en estos cafés
cantantes reinventados, tiene cabida en este montaje. Antonio
el Pipa cuenta con los habituales integrantes de su compañía,
más artistas invitados veteranos que van a ir cambiando.
Si en el estreno en Málaga en Flamenco contó
con La Cañeta de Málaga, en la representación
del Festival Caja Madrid invitó a la bailaora Angelita
Vargas y a la cantaora Mariana Cornejo. Todos juntos acometieron
una función cómoda, asistida en todo momento
por la complicidad del público.
El espectáculo comienza con una foto fija, a lo Café
del Burrero. El tablao abre sus puertas. Bulerías de
presentación con niño incluido… una pincelada
por cabeza. Ya se vislumbran las cualidades de la obra: agitado
ritmo, colorido, dinamismo. El primer baile serio es el de
María
José Franco por seguiriyas, cantadas en pie por
Luis Moneo. Faltan redaños, pero derrocha postura,
curva, hermoso braceo. Acto seguido, irrumpe El Pipa por alegrías.
Máximo de coquetería. Se gusta y gusta. Baile
de arriba, clásico… siempre al filo del escenario,
lo más cerca posible del aplauso.
María José
Franco
(Foto: Daniel Muñoz)
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Mariana Cornejo y las bailaoras
(Foto: Daniel Muñoz) |
La primera atracción de esta noche es la pareja formada
por Angelita Vargas y Juana la del Pipa. Energía a
raudales. Dos titanes del baile y el cante, frente a frente
por soleá. Una reliquia la que brindaron del arte flamenco
clásico y de raíz. Como contrapunto, una soleá
por bulerías coral en la que Antonio el Pipa se deja
envolver por las batas de cola de las cuatro bailaoras de
la compañía. Sencillez en la coreografía
de esta pieza, inundada por el color del vestuario femenino,
confeccionado con mantones bordados para los cuerpos y faldas
de volantes salpicados de lunares. Punto álgido en
el ‘pique’ entre la pareja principal bailando
con sólo el compás marcado. Baile del de pellizco,
de roneo, del aquí y ahora. Segunda atracción:
Mariana Cornejo. Casi rapeó unos divertidos tanguillos,
adornados por las bailaoras vestidas con trajes minifalda,
como estuvieron de moda hace varias décadas. Continuó
la gaditana por alegrías, prolongándose quizás
en demasía por bulerías a cuplé.
El cuadro vuelve a reunirse al completo. Antonio el Pipa,
por soleá, se expresa con sobriedad. El intimismo,
la falta de parafernalia convence más. Los oles le
llueven. Abre la pieza a todas sus invitadas, con las que
disfruta bailando. El tablao cierra sus puertas. Déja
vu de la antigua fotografía que amarillea por el paso
del tiempo. Antonio el Pipa vuelve a triunfar en Madrid, con
ese baile suyo al que atribuyen los entendidos “ángeles
jondos”. Próximas paradas: Londres, Nueva York,
París… y Jerez.

Antonio el Pipa y Cristian Reyes
en el fin de fiesta (Foto: Daniel Muñoz)
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