FESTIVAL FLAMENCO CAJA
MADRID 2007. SERRANITO / MIGUEL POVEDA
Un tributo y mucha magia
S.C. Madrid, 31 de enero de 2007
Primer parte. Galardón Calle
de Alcalá 2007. Víctor Monge ‘Serranito’:
guitarra. Ángel Muñoz: baile. Charo Espino:
palmas. Víctor Monge Jr: cajón. Segunda
parte. ‘Tierra de calma’. Miguel Poveda:
cante. Juan Carlos Romero: guitarra. Paco Cruzado: segunda
guitarra. Antonio Coronel, Paquito González: percusión.
Carlos Grilo, Luis Cantarote, Juan Peña: compás.
Diego Carrasco, Diego Amador, Rocío Molina: artistas
invitados. Festival Flamenco Caja Madrid 2007. Teatro
Albéniz. Madrid, 31 de enero de 2007. 20:30 horas
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Serranito (Foto: Daniel
Muñoz) |
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Noche de premios y maravillas. La distinción
Calle de Alcalá 2007 fue entregada a Víctor
Monge ‘Serranito’, en palabras del crítico
Ángel Álvarez Caballero, “manos sabias”,
“rabiosamente autodidacta”, “de música
difícil y compleja”, “madrileño”.
Y el emocionado galardonado respondió con un “me
lo voy a poner cerca del corazón”. Flamenco
le pidieron y flamenco se sentó inmediatamente
a tocar, bregando aún con los nervios. Trazó
un recorrido por su obra, desde la taranta ‘Cazorla’
a la soleá ‘Paseando por Triana’, desde
la granaína ‘Sueña La Alhambra’
a ‘Romance para un poeta’, y deteniéndose,
ya sereno, a recuperar una antigua farruca que desató
la ovación de la audiencia. A dibujar un zapateado
con aire de tanguillo invitó al bailaor cordobés
Ángel
Muñoz, de impecables trazas clásicas,
de sutil musicalidad. Con sus palmas, las de Charo Espino
y una base de cajón, Serranito condujo el recital
a su fin por alegrías y bulerías. Tan a
gusto estaba, que hasta se cantó una letra: “Perdón
por esta copla, pero me han dado ganas y sé que
Miguel Poveda no se va a enfadar”. Todo lo contrario,
pues en plena ebullición de su concierto, el cantaor
no olvidó subrayar que “es un privilegio
compartir la noche con el maestro Serranito”.
Miguel
Poveda llegaba esta vez al Festival Caja Madrid -”que
siempre me trae suerte”- con ‘Tierra de calma’,
ese disco inspirado en Sevilla que el guitarrista Juan
Carlos Romero le ha ayudado a modelar. No estaban
Eva Yerbabuena y Dorantes como en el mágico estreno
de la pasada Bienal 2006, pero Rocío
Molina y Diego Amador aportaron otra encantadora versión
de los hechos. Acompañado por la elegante y personal
guitarra del onubense, más la aportación
de Paco Cruzado como segunda bajañí, fue
desgranando las perlas del álbum. Comenzó
desde casi el susurro por la farruca que da título
al disco para, ya entonada la garganta, dejarse llevar
por la malagueña y los fandangos abandolaos de
‘Calle del mar’. Y llevar con él a
un público totalmente entusiasmado. Antes de proseguir
con su nueva obra, se detuvo a cantar por cantiñas
populares, reafirmándose como cantaor de principios.
Miguel Poveda (Foto:
Daniel Muñoz) |
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Y volvió al disco con ‘Náufragos
del hambre’, una soleá que pone el dedo en
la llaga del problema social de la inmigración.
La cantó con una emoción y una calidad interpretativa
que las mil butacas del teatro se estremecieron, incluida
la que tenía ocupada Carmen
Linares. De la maestra, después de las bulerías
‘Como la luna en el agua’, tomó prestada
la toná ‘Canto de la resignación’.
Y salió a bailarla con toda la levedad de la que
es capaz, la malagueña Rocío
Molina. Ese algo especial suyo materializó
visualmente los caminos que toma en el aire el cante de
Miguel Poveda. Entonces Diego
Amador tomó asiento en el piano de cola, la
bailaora buscó un imposible escorzo y el cantaor
los meció por sevillanas. Piano y voz tiraron de
la mano por levante, marcando la dinámica del espectáculo,
de arriba a abajo, de dentro a afuera. Y la extroversión
volvió con un popurrí de copla, un género
que domina a la perfección. Como dijo recientemente
Martirio en una entrevista, “mi cantante de copla
preferido es Miguel Poveda”. Pero aún quedaba
una sorpresa más, el mano a mano en el ruedo con
Diego
Carrasco, de cuya frescura, de cuyo sabor, de cuyo
compás, de cuyo ángel... se empapa de cuando
en cuando el cantaor. Apostilla el concierto, que es ya
toda una celebración, con los tangos ‘Buenas
intenciones’ y, de nuevo entre amigos, con una fiestecita
por bulerías ‘umplugged’ que Carrasco
introdujo en caló. El teatro estalló en
unánime aplauso. Y el cantaor regaló a todos
un bis por seguiriyas, y a una persona concreta, el cineasta
Pedro Almodóvar, una versión por bulerías
del ‘Encadenados’ de su banda sonora. De película,
fue de película.
Galería
de fotos. Festival Caja Madrid 2007.
31 de enero
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| Miguel
Poveda, Juan Carlos romero y Rocío
Molina
(Foto: Daniel Muñoz)
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Diego
Carrasco y Rocío Molina
(Foto: Daniel Muñoz) |
Miguel
Poveda
(Foto: Daniel Muñoz) |
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| Juan
Carlos Romero
(Foto: Daniel Muñoz)
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Diego
Carrasco
(Foto: Daniel Muñoz) |
Miguel
Poveda
(Foto: Daniel Muñoz) |
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