FESTIVAL FLAMENCO CAJA
MADRID 2007. DIEGO CLAVEL / CARMEN LINARES
Cante clásico de ayer y
de hoy
S.C. Madrid, 30 de enero de 2007
Primera parte: Sabiduría.
Diego Clavel: cante. Segunda parte: De
aire y madera. Carmen Linares: cante.
Juan Carlos Romero, Paco Cruzado: guitarras. Edu Lozano:
baile. Antonio Coronel: percusión. Ana González
y Javier González: coros y palmas. 15º Festival
Flamenco Caja Madrid 2007. Teatro Albéniz (Madrid),
30 de enero de 2007. 20.30 horas

Diego Clavel y Antonio
Carrión (Foto: Daniel Muñoz)
Madrid se reencuentra con lo jondo. El
Festival Flamenco Caja Madrid inicia su decimoquinta edición
que, hasta el próximo sábado 3 de de febrero,
traerá al Teatro Albéniz una nutrida muestra
del flamenco clásico actual. Eso sí, como
es seña de identidad del certamen, el acento está
en el cante. Y así lo confirmó el cartel
de la primera noche, dividida entre el cantaor Diego
Clavel y la cantaora Carmen Linares. El de Puebla
de Cazalla dio una lección magistral de cante antiguo
a solas con la guitarra de Antonio Carrión. La
artista jienense presentó una propuesta de grupo
que, con sencillez y elegancia, actualiza musical y formalmente
el cante tradicional.
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Carmen Linares (Foto:
Daniel Muñoz) |
Diego Clavel tomó asiento en el
centro del escenario con la naturalidad del que está
en una reunión de amigos. Campechano y humilde,
compartió de viva voz con toda la audiencia esos
detalles que una nunca se atreve a preguntar al ‘cabal’
de al lado. Anunció que cantaría la caña
pero, como le recomendó una vez Romualdo Molina,
empezándola por soleá, por una soleá
de Triana atribuida a Pinea. Siguió con una retahíla
de cantiñas, en la que entremetió la soleá
-“que a mí me suena más a cantiñas”-
del jerezano Carapiedra. Las malagueñas fueron
del Maestro Ojana, “que se la escuché a Vallejo”,
y una de las cinco de Antonio Chacón, “que
hay quien dice por ahí que tenía siete y
esta es la que tenía cogida de El Canario”.
Y acabó con el fandango abandolao de Juan Breva.
“Como no me gusta hacerme pesado, voy a seguir por
tientos y acabaré por soleá y seguiriya.
En la soleá, como avisó, no salió
de Alcalá. Y la seguiriya... que diga el ‘cabal’
de quién era. El caso es que toda esta enciclopédica
clase ilustrada la impartió, acompañado
por el experto oficio de Antonio Carrión, con prudencia
y paso firme, buscando a veces en su garganta algo más
que solvencia. De hecho, todos los detalles de más
riesgo fueron regados de oles.
Y es que el público de este festival
se decanta abiertamente por el formato más crudo.
Se mostró frío con Carmen
Linares que, sin traicionar el cante tradicional,
traía un nuevo formato de concierto: ‘De
aire y madera’. Una sencillita pero necesaria puesta
en escena envolvía la propuesta, hecha del repertorio
habitual, pero de otra manera. Y en ese cambio tiene mucho
que ver el guitarrista Juan
Carlos Romero, muchas de cuyas composiciones encajaron
en el recital. Y fue precioso ver a la maestra tomar prestadas
piezas de jóvenes discípulos como Miguel
Poveda, de quien hizo la soleá ‘Náufragos
del hambre’ del nuevo disco que mañana presenta
‘Tierra
de calma’, y de Arcángel, de quien interpretó
maravillosamente la canción ‘Canto de los
desengaños’ de su álbum ‘La
calle perdía’. Eso dice mucho de la artista,
cuanto menos, como aficionada.
Antonio Coronel
(Foto: Daniel Muñoz) |
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Volviendo al toque, puede que algo tenga
que ver con la gélida reacción del público,
poco acostumbrado a un acompañamiento tan etéreo,
tan extremadamente sutil. Aunque el resultado junto a
la voz de Carmen Linares fue de un exquisito gusto. Además,
la voz de la cantaora se encuentra en un estado de madurez
tal, que es todo un bálsamo de sabiduría.
Y lo es tanto en las piezas de grupo, como cuando se queda
a solas con la sonanta profundizando en cantes como la
seguiriya de Tomás el Nitri ‘En Lima murió’
de su último disco ‘Un ramito de locura’.
Y dota al cante, haga cual haga, de una majestad y una
categoría por encima de lo común. Y eso
se ve ya no en el trabajo vocal, sino hasta en la manera
de presentarse. En este ‘De aire y madera’
es el bailaor Edu Lozano (invitado en el último
montaje de Eva Yerbabuena) el que se encarga de ‘encender’
cada instrumento, desde la soledad de su certero taconeo,
de su reconcentrada figura. Y el grupo va, poco a poco,
tomando forma: percusión, palmas, guitarra... y
el cante de la dama en el sugerente tono de cabal.