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En 1990 Lina Moros creó una de las primeras compañías
de flamenco de la ciudad, el Ballet Flamenco Arte de España. En su compañía
tocaron Pierre Leduc, Marcel Plante 'El Rubio', Normand Vanasse y Dominique, entre
otros. Sin embargo, comenta Carolina Plante, hija de El Rubio, y una de las promesas
de la generación actual, "fueron muchos los sitios que entonces existieron,
pero pocos los que quedaron". Ahora los lugares de encuentro son en su mayoría
los centros el Club Español de Québec, el Centro Español,
el Centro Gallego, la Casa Galicia y la Place à Cote, donde la Peña
Flamenca de Montreal presenta una vez al mes un espectáculo.

Carolina Planté, guitarrista de la compañía
Barrio Flamenco
En esta ciudad el panorama flamenco difiere un poco del existente en las otras
dos en cuanto a formación. Según explica José Luis Pérez,
"no existen grandes academias o escuelas de flamenco que sirvan de referencia,
aunque sí hay muchos profesores que imparten clases particulares, como
ocurrió en los comienzos con Sonia del Río o Patrick Schupper".
El punto de encuentro para los interesados en el flamenco en esta ciudad es un
portal de Internet, en el que contactan y donde es posible localizar la agenda
espectáculos y eventos.
No obstante, es interesante el panorama creado por varias compañías.
Una de las más legendarias es la de Lina Moros, creada en 1990, el Ballet
Flamenco Arte de España. Por ella han pasando los artistas con más
renombre de la ciudad. Además, pisa fuerte una joven compañía,
Barrio Flamenco, creada en 2001 por un grupo de cuatro jóvenes artistas:
José Luis Pérez, Caroline Planté, Julie Fontaina y Delphine
Matta. Recientemente, José Luis Pérez, junto a otros dos socios,
ha creado una compañía de producción, orientada a la puesta
en marcha de espectáculos. "Nuestra idea es no sólo traer espectáculos
de España, sino crear los nuestros propios, ya que queremos trabajar por
conseguir la puesta en marcha de un Festival Anual del Flamenco en Montreal, en
la misma línea que los de Estados Unidos". Para ello, esta joven compañía
prepara para el próximo año el paso previo, la organización
de un festival con artistas flamencos de Montreal, "donde podamos reunir
a las diferentes generaciones del flamenco de nuestra ciudad".
Como sucede con Toronto, la comunidad flamenca de Montreal vive muy volcada
en disminuir la distancia con España, para lo que prima la organización
de cursillos con artistas españoles. De hecho, por esta ciudad ya han pasado,
entre otros, Chiqui de Jerez, Domingo Ortega, Juan Polvillo, Javier Cruz, Manuel
Reyes, Rafaela Carrasco... Pero, además, son muchos los jóvenes
artistas de la ciudad que viajan a España y aprenden flamenco en su lugar
de origen. Julie Fontaina, de Barrio Flamenco, comenta que "muchos son los
que lo hacen, con beca o sin becas del Gobierno, con el objetivo de conocer qué
pasa allí. La verdad es que en Montreal miramos más hacia España
que hacia el resto de Canadá, aunque es algo que queremos ir cambiando
poco a poco y mantener más contactos con las comunidades de otras ciudades
del país".
Vancouver, la ciudad cercana
En torno a unas mil quinientas personas engloban la comunidad del flamenco
en esta ciudad del oeste de Canadá, conocida por la belleza de su naturaleza
y por haber sido elegida sede de los Juegos Olímpicos de 2010. Pero, lejos
del interés por los deportes de invierno, y de manera paradójica,
muchos son los habitantes de esta ciudad que viven motivados por conocer y aprender
del flamenco. En esta ciudad es reciente, según cuenta uno de sus guitarristas,
Víctor Kolstee. "El flamenco en esta ciudad comenzó en los
años 60 cuando un español, Ángel Monson, empezó a
actuar aquí y a impartir las primeras clases de flamenco en la ciudad".
Sin embargo, recalca Kolstee, "la trayectoria del flamenco en esta ciudad
no se debe principalmente al legado de los españoles, sino al de los latinos
procedentes de América Latina y, posteriormente, a los propios canadienses
atraídos por el atractivo del flamenco".
La distancia respecto a España e incluso del resto de las ciudades canadienses
mantiene más aislada a esta ciudad. Sin embargo, últimamente se
está convirtiendo en la ciudad mimada de muchos artistas, que agradecen
el calor de profesionales y aficionados. Es el caso de María Bermúdez,
Antonio
el Pipa, David Lagos y Andrés Peña, quienes abrieron el pasado
mes de junio su gira por Norteamérica en Vancouver, con su obra 'Sonidos
Gitanos'. La temporada de 2004 no podía comenzar mejor: Paco de Lucía,
Eva Yerbabuena, Paco Peña y Concha Vargas van a actuar en la ciudad.

Rosario Ancer y Víctor Kolstee en el
Orpheum Theatre de Vancouver (Foto: Centroflamenco.com)
La formación del flamenco en esta ciudad se articula, como en Toronto,
en torno a escuelas. La mexicana Rosario Ancer y su marido, el canadiense Víctor
Kolstee, crearon Centro Flamenco en 1989. Con una amplia base flamenca aprendida
en España y México, ambos desarrollan un flamenco, según
palabras de Rosario, "orientado al teatro". Mosaico es la otra escuela
de flamenco en Vancouver, liderada por Óscar Nieto, un artista que ha estado
enseñado durante más de treinta años en ciudades como Los
Ángeles. Con él trabaja otra joven promesa del flamenco en la ciudad,
Kasandra Lea, de origen asiático pero quien ha personificado el flamenco
con un estilo dinámico y preciso que la ha convertido en una de las bailaoras
de renombre de Vancouver.
Paralelamente a la formación del flamenco, el día a día
se vive con mucho entusiasmo y dinamismo este arte. De hecho, cada semana artistas
y aficionados se dan cita en varios puntos de encuentro, como Kino Café,
La Zuppa o El Coral, lugares que se han convertido en puntos de encuentro para
disfrutar y evaluar el panorama flamenco de la ciudad. No obstante, la comunidad
flamenca de la ciudad lamenta no poder mantener un contacto más intenso
con España, según comenta Rosario Ancer, para quien el principal
handicap en este aspecto "es el elevado coste que supone contratar compañías
flamencas procedentes de España para que vengan a actuar a Vancouver".
Otros latidos
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Carmen de Torres
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Otra zona potencial está en la ciudad de Winnipeg, en la provincia de
Manitoba. Así lo asegura la sevillana Carmen de Torres, ahora residente
en su tierra natal, pero quien emigró a los doce años con su familia
a esta ciudad canadiense, convirtiéndose en la primera promotora del flamenco.
"En aquella época no había nada ni nadie que tuviera relación
con el flamenco. Tan sólo encontré a una mujer cordobesa que en
sus tiempos había enseñado bailes regionales en Córdoba y
que empezó a darme algunas clases". Sin embargo, añade, "era
frustrante no encontrar nada de flamenco aquí, ni siquiera en televisión.
Incluso llegué a escribir a los teatros de la ciudad para que trajeran
espectáculos, algo que nunca hicieron".
Inició su carrera de forma autodidacta y desplazándose de vez
en cuando, incluso por temporadas largas, a España. "Fue entonces
cuando empecé a organizar mis propios espectáculos en Canadá,
e incluso llegué a traer a algún artista de España".
En la actualidad, imparte clases de flamenco por todo el mundo, y mantiene un
vínculo muy fuerte con el país donde pasó buena parte de
su vida. De hecho, recientemente, ha organizado dos actuaciones en Winnipeg, además
de un curso, y un 'workshop' en Vancouver, en colaboración con la compañía
de Rosario Ancer. Respecto al futuro del flamenco en Canadá, afirma que
"ahora es un país donde el flamenco tiene un futuro muy prometedor,
principalmente por el enorme interés que hay entre la gente por aprender
de verdad".
Además de en Montreal, Vancouver, Toronto y en ciudades emergentes como
Winnipeg, en otros puntos de Canadá también se siente el latido
del flamenco. De hecho, hay centros flamencos en ciudades como Ottawa, Halifax,
Calgary, Edmonton y Victoria. Y no es extraño encontrar en las calles más
turísticas de algunas de estas ciudades a jóvenes aprendices de
flamenco bailando y tocando la guitarra, con la esperanza, quizás, de despertar
en los visitantes la pasión por un arte que hunde sus orígenes en
el otro lado del mundo.
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