CAÑIZARES, ESTRENO DE ‘CUERDAS DEL ALMA’.
RESEÑA Y FOTOS
El gozo de la música
Silvia Calado. Madrid, 15 de octubre de 2010
‘Cuerdas del alma’. Cañizares:
guitarra, música. Juan Carlos Gómez: segunda
guitarra. Rafa Villalba: percusión. Íñigo
Goldaracena: bajo. Ángel Muñoz: baile, cajón.
Charo Espino: baile, castañuelas. Club de Música
y Jazz del Colegio Mayor San Juan Evangelista. Madrid, 15
de octubre de 2010. 21:00 horas
Cañizares y Ángel
Muñoz en el estreno de 'Cuerdas del alma' (Foto
Patricia Bordonaba)
|
En un momento en el que muchos lamentan
que los maestros de la guitarra flamenca no sean inmortales,
también habría que celebrar que tienen una
descendencia en plenitud de facultades tanto físicas
como artísticas. Por ejemplo, Cañizares.
El guitarrista inauguró la temporada del Club de
Música y Jazz del Colegio Mayor San Juan Evangelista
de Madrid con el estreno en directo de su nuevo disco ‘Cuerdas
del alma’. Un trabajo que supone un paso más
allá en su pulcro concepto de la ejecución
y la composición y que, sobre el escenario, da lugar
a un concierto de cristalina energía que se recrea
en la faz gozosa de la música.
La nueva música de Cañizares,
basada en el flamenco más extrovertido, es de una
sofisticada complejidad pero, a la vez, tiene la virtud
de acomodarse dúctilmente a todos los oídos.
Los prepara con una fantasía libre con la que convence
de que es posible ser firme en el mayor reposo, de que el
sonido necesita el silencio. Con el bailaor Ángel
Muñoz trasladando la partitura a sus botas, ejecuta
el zapateado ‘Se alza la luna’, de su antepenúltimo
disco. Sintonía perfecta: elegancia y limpieza. Sin
dejar el clima vibrante logrado, el guitarrista va completando
su grupo para acometer las novedosas bulerías ‘El
abismo’. Y es cierto que a él se asoma en esta
trepidante creación en la que burla los límites
del ritmo y de las cuerdas, llevando lo flamenco a sus propias
lindes. Los tangos ‘Puente arpegiado’ llegan
en el ecuador del recital a renovar las posibilidades de
la guitarra flamenca. Son, quizás, el hallazgo musical
de este álbum. Un bucle hipnótico salpicado
de piruetas imposibles. Y todo arreglado para la banda con
precisión de cirujía.
La herencia de Paco
de Lucía se ve nítida en la rumba ‘Lluvia
de cometas’, también extraída de ‘Noches
de imán y luna’. Un tema colorista, divertido,
cantable, que le permite el vuelo sin paracaídas.
Extremo. Libre. Desde las alturas. Desbordante. Que le faltó
teatro y gente enfrente se hizo entonces una obviedad. La
guajira ‘Mar Caribe’ actuó de contrapunto.
Calma de olas abanicadas por la curva bailaora sevillana
Charo
Espino. Y ahondando en lo balsámico, la reedición
de la balada ‘Lejana’, pieza emblemática
de su obra a la que ahora da una nueva vida, dejándola
en esencia, dejándola suelta.
Cañizares y grupo en
el estreno de 'Cuerdas del alma'
(Foto Patricia Bordonaba)
|
‘Collar de perlas’ da continuidad
al regocijo. Un tema, bailado a dos, que da la vuelta al
toque por alegrías, que tira del clásico hacia
otro lugar, que se recrea en el divertimento y hasta en
el swing. De nuevo, vuelve a referirse a su pasado con los
tangos ‘Del horizonte vienen’, un estándar
propio lleno de frases súper elaboradas, de naturalidad,
de abruptos cortes, de frases tarareables y de guiños
a la audiencia, ya entonces dedicándole cerradas
ovaciones. “Es un placer presentarles ‘Cuerdas
del alma’ en este sitio tan emblemático y escuchar
cómo de bonitas suenan las vuestras”, dijo
tras desvelarles en vivo la rumba que le da título.
Y lo hizo apurando al máximo la tensión en
las cuerdas, en el grupo y en la recepción. El vals
‘Palomas’, ornamentados con los palillos de
Espino, ponía el broche al concierto, preciosista,
comunicativo, virtuoso sin desvirtuar la construcción.
Y tras un brutal ascenso, lanzó el brazo al aire,
congelando la silueta que es hoy su logotipo. ¡Qué
regalo de bis aquel temazo de ‘Punto de encuentro’!